Los motores volverán a andar en México

El sector automotriz comenzará a recuperarse de la crisis, presagia Armando Bravo-Ortega; la recuperación económica en EU será la clave para la industria en México, explica el experto.
automotriz  (Foto: AP)
Armando Bravo-Ortega

La crisis económica y financiera que afectó al mundo en el año 2009 es una de las más profundas y complejas de las últimas décadas, comparable a la crisis de la Gran Depresión de los 30's del siglo XX. La restricción de fuentes de financiamiento, y el deterioro en el índice de confianza prácticamente en todo el planeta, paralizó la actividad industrial. Esta crisis rebasó las fronteras, ya no se trató de eventos aislados, sino que afectó en mayor o menor grado tanto a países desarrollados como países en desarrollo.

Ante esta situación, se redujeron las compras al mínimo, principalmente la adquisición de bienes duraderos como inmobiliarios y vehículos, reorientando la circulación de efectivo a la adquisición de bienes de consumo y servicios, lo que condujo a una reducción drástica en la producción de vehículos, lo que impactó en forma significativa a la exportación. Por otra parte, ante la inseguridad en el empleo, el mercado interno también colapsó. Bajo estas condiciones, fue insostenible la planta productiva en varios sectores industriales, siendo el automotriz uno de los más afectados, conduciendo a la pérdida de empleos y en casos extremos al cierre de plantas.

En particular en México se confirmó con creces lo que tantas veces se ha anticipado, la fragilidad de nuestro mercado es la extrema dependencia en un solo mercado de exportación (más del 80 % se exporta a Estados Unidos), y la saturación o estancamiento del mercado interno debido a pocas alternativas de financiamiento, baja en el índice de confianza, cargas fiscales, ingreso de autos usados y obsoletos que inhiben el consumo interno, entre otras circunstancias.

Es importante puntualizar que la crisis financiera mundial permitió descubrir o hacer patente una serie de vicios o debilidades en todo el mundo, tales como la sobrecapacidad de producción y gastos excesivos en producción, entre otras, pero al mismo tiempo permitiendo descubrir nuevas áreas de oportunidad, nuevos y mejores procesos y costos de producción, nuevas y mejores tecnologías, migración o fortalecimiento hacia nuevas tecnologías (autos más pequeños pero eficientes, cómodos y seguros, mejores motores y transmisiones, más apoyo a autos híbridos y eléctricos, etc.).

Desde una perspectiva general, y viendo hacia el futuro, la crisis financiera ha forzado a que el sector automotriz se esté reconfigurando, mediante la cancelación, atraso o aceleración de medidas y acciones estratégicas a nivel mundial, resultando en planes de inversión en forma acelerada pero sin abandonar sus estrategias de largo plazo, que son: globalización, consolidación y optimización de plataformas tecnológicas; donde la primera lleva a la búsqueda de manufactura barata en países en desarrollo, trasladando plantas completas o líneas de producción a estos países; la segunda obligando a concentrar marcas o líneas de producción en sitios más económicos y la tercera en compartir plataformas o tecnologías para más modelos o marcas.

En todos los casos, México será un receptor de parte de estos cambios. En 2010 habrá una recuperación marginal, principalmente motivada por la exportación, y en muy poco por el mercado interno. Recientemente la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), reportó el cierre a la baja en 2009 en un 28.3 % con respecto a 2008 en base anual, lo que muestra una ligera recuperación con respecto a meses previos de 2009 cuando se llegaron a reportar caídas entre 30% y 40 % en base anual con respecto a meses similares de 2008. Este reciente despunte obedece a la reactivación económica en Estados Unidos y los planes de renovación vehicular que demandó mayor producción.

Estímulos ayudan a detener caída de sector

Es bien conocido que el Gobierno del país vencino y las empresas ofrecieron incentivos económicos, y en pocas semanas lograron incrementar las ventas hasta en 700,000 vehículos, mientras que otros países como Alemania, Inglaterra, España, China ofrecieron esquemas semejantes y en Brasil se enfocaron en incentivos fiscales, logrando detener la caída.

En México, el plan piloto ofreció un incentivo económico de hasta 30,000 pesos (Gobierno + empresas), y en los 4 meses de vigencia en 2009 lograron colocar menos del 50 % propuesto (16,000 unidades), con problemas como: información atrasada e insuficiente, papeleo en empresas, pocas compañías receptoras de vehículos viejos, inseguridad en el empleo, escases de efectivo, amenaza de incremento en impuestos federales y locales, etc.

Ante el cierre promisorio de 2009 y el arranque optimista de 2010, todo indica que la caída en la industria automotriz ha tocado fondo desde hace varias semanas, tanto en Estados Unidos como en México, lo que provocará la reactivación de plantas y a la recontratación de personal e incluso extensión de la producción.

Viendo hacia el futuro es pertinente revisar el futuro del sector automotriz en México en función de los competidores mundiales. De esta forma podemos indicar que China y Brasil, quienes realizaron excelentes medidas para evitar la caída, ahora tendrán que afrontar en el corto plazo la inflación creada al impulsar las compras, lo que encarecerá su mano de obra y los costos en general de producción de los vehículos, abriéndose una oportunidad para que en México se retengan y atraigan nuevas fuentes de empleos y producción.

Por el momento, China no amenaza en el corto plazo a México, todavía quedan pocos años por delante para que el mercado interno de China consuma la producción, antes de que inunde el mercado mundial, además de que las marcas chinas aún no alcanzan el nivel de calidad, seguridad y confianza que requiere un mercado internacional tan demandante. Brasil sí será un competidor en el corto plazo, pero la inflación que se avecina reducirá su paso en el foro global.

Mencionaré que estamos en una etapa de recuperación, y no deberemos esperar recuperar todos los empleos y la producción perdida en 2009, este será un proceso lento. En 2010 se verá un incremento alrededor del 6% a 7 % debido a la demanda de exportaciones por la mejoría en los Estados Unidos, pero el mercado interno seguirá un ritmo similar a 2009, mientras el índice de confianza no mejore, debido a las condiciones fiscales y económicas internas.

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Para el segundo semestre de 2011, esperamos realmente un crecimiento sostenido, de forma que podamos alcanzar las cifras planteadas hace años, pero que finalmente permitirán que México ocupe un lugar entre los primeros 6 productores en los próximos 10 años.

*El autor es director del Centro de Desarrollo de la Industria Automotriz en México (CeDIAM).

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