Más o menos estímulos, ese es el dilema

Los fantasmas de la Gran Depresión de 1937 en EU deben servir de guía para los legisladores; algunos economistas recomiendan dar más estímulos para palear el desempleo, y otros piden pararlos.
obama-estimulo  (Foto: CNN)
NUEVA YORK -

El Congreso de Estados Unidos pronto discutirá cómo fomentar el empleo.

La pregunta básica del debate es si el país necesita más estímulos, y esta duda surge porque la falta de plazas laborales sigue deteniendo la economía, y los efectos del paquete de estímulos de 787,000 millones de dólares comienzan a desvanecerse.

Algunos economistas recomiendan a los legisladores que hagan más y que sea pronto. Otros opinan que de hacerlo escogerán en el camino equivocado.

En el marco del debate se encuentra el recuerdo de 1937, cuando la economía, que estaba en su cuarto año de recuperación de la Gran Depresión, volvió a derrumbarse a un ritmo sonoro y doloroso.

Entre mayo de 1937 y junio de 1938, el empleo cayó 22%, la producción de las fábricas, 32%, y el precio de las acciones, más de 40%.

70 años después, los economistas aún discuten las causas primordiales de la recesión de 1937. Normalmente mencionan a una o más de las siguientes culpables:

- Un ajuste de las políticas monetarias de la Reserva Federal (Fed).

- Un aumento en los impuestos para los ricos para ayudar a equilibrar el presupuesto.

- Un alza en las cuotas que provienen de la oleada del peso de los sindicatos.

Dónde estamos hoy

Los economistas también discuten las lecciones que 1937 dieron.

Todos coinciden en que el mercado ya salió del abismo en el cual se encontraba el año pasado, pero aquellos que piden más estímulo dicen que aún queda mucho por hacer antes de que pueda sostenerse por sí misma.

"El paciente ya salió de cirugía, pero aún está en cuidados intensivos y necesita tratamiento", dice William Gale, codirector del Centro de Políticas Fiscales.

"El estímulo me dio mi empleo".

Aquellos que piden más estímulos, como el economista ganador del Nobel Paul Krugman, dice que los legisladores no deberían cometer el mismo error que sus predecesores en la década de los 30: terminar prematuramente con la política de apoyos gubernamentales porque asumieron erróneamente que la economía ya había superado la adversidad.

Y el presidente del Fondo Monetario Internacional advirtió recientemente que, como la demanda del sector privado sigue siendo débil, los países desarrollados corren el riesgo de volver a caer en una recesión si retiran el dinero prematuramente.

Del otro lado del debate, los críticos del estímulo creen que la economía merece una oportunidad para corregirse a sí misma antes de que los legisladores inyecten cualquier otra ayuda.

Es hora de dejar que el sector privado intente recuperarse solo, aunque lo haga de forma lenta, dijo Douglas Holtz-Eakin, ex director de la Oficina de Presupuestos del Congreso, quien trabajó como el asesor principal de John McCain durante las elecciones presidenciales de 2008. 

Aclimatando un inicio frío

Holtz-Eakin cree que el primer estímulo tuvo un impacto positivo, pero gran parte del paquete no estaba bien diseñado y fue ineficiente. 

Para los críticos del apoyo, las acciones que tomaron la Reserva Federal, el Departamento del Tesoro y la Comisión Federal de Seguros de Depósito (FDIC, por sus siglas en inglés) desde el otoño de 2008 (mantener las tasas de interés bajas, dando liquidez en mercados congelados y garantizando activos) hizo más para recuperar a la economía que muchas de las medidas de gastos en ayudas.

Otro argumento de los críticos del estímulo es que el Gobierno no puede costear su salida de la recesión.

"Cada dólar que el Congreso inyecta a la economía debe ser deducido o tomado prestado de la economía primero. No se crea ningún nuevo poder de gasto, sino que simplemente se redistribuye de un grupo de gente a otro", escribió Brian Riedl, analista de políticas en la conservadora Heritage Foundation.

Un doble rescate podría pasar desapercibido.

Los economistas pueden argumentar la necesidad de un mayor paquete de apoyo por un tiempo indefinido. Pero sin importar la decisión del Congreso estadounidense, el paro de la economía puede llegar de cualquier forma, dijo Laskshman Achuthan, director del Instituto de Investigación de Ciclos Económicos.

"Vamos a experimentar otra recesión antes de lo que creen, y es posible que ocurra antes de que la economía sane", dijo Achuthan, pues el patrón de estancamientos de la posguerra ha cambiado, explicó. Los frenos en el crecimiento ocurren con mayor frecuencia porque la expansión que les sigue es menor.

Si nos adelantamos, la tasa de crecimiento de Estados Unidos no tendrá un promedio mayor de 3% al año, así que la economía no podrá lidiar con las bajas cíclicas peores que aquellas que no caen en la recesión. Asimismo, la volatilidad en los ciclos del mercado ha crecido, lo que se traduce en cambios más radicales y más probables.

Es más, los legisladores no pueden alterar el ciclo de negocios, dice Achuthan. Él comenta, por ejemplo, que los cuatro años de recuperación que le siguieron a la recesión de 1937 fueron "los incitadores de la expansión". El desempleo cayó a un promedio anual de 3%, cerca de 6 veces la proporción actual, y la economía creció 10% al año.

Pero la recesión ocurrió de cualquier forma. 

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Los legisladores pueden suavizar el ciclo de negocios, pero sólo si lo hacen de forma oportuna en materia de cuándo inyectar el estímulo y cuando retirarlo.

"La necesidad de hacer más no es la respuesta completa", dijo Achuthan. "También hay que saber cuándo parar".

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