Gravar bonos, sólo un sueño en EU

Expertos consideran que el debate sobre las bonificaciones es una ‘careta’ frente a los electores; el Gobierno de Obama ha rehuido a imponer excesivos límites al pago de los banqueros.
dolares-dinero-economia-dolar-billete-JI.jpg  (Foto: Jupiter Images)
David Ellis
NUEVA YORK -

El plan del Gobierno estadounidense de cobrar impuestos a las bonificaciones que reciben los ejecutivos de Wall Street es sólo un sueño guajiro.

En un intento por unirse a la ola de indignación contra las firmas financieras, los legisladores buscan esquemas que les permitan controlar los bonos de gratificación que se reparten en las instituciones que a su vez recibieron millones de dólares de los contribuyentes para su rescate.

Una propuesta demócrata de la Comisión de Supervisión pide gravar las bonificaciones bancarias hasta con un 50% o más, mientras que dos senadores demócratas propusieron la "Ley de Equidad del Contribuyente", que exigiría una tasa impositiva del 50% a los empleados que reciban bonos superiores a los 400,000 dólares de firmas beneficiadas por el rescate financiero. 

Pero los expertos piensan que estas propuestas tienen muy pocas posibilidades de ser aprobadas. Cualquier proposición sobre los impuestos federales tiene que someterse a las comisiones legislativas, donde podría modificarse completamente o naufragar en discusiones sobre su legalidad.

Los legisladores estadounidenses tradicionalmente son reacios a aprobar leyes que impongan penalizaciones retroactivas, explica Bert Ely, director de la consultora Ely& Co.; y casi todos los banqueros de Wall Street ya han recibido su bono de fin de año. "Algunas personas cuestionarían la constitucionalidad (de los impuestos)" añade.

Además, la administración de Obama ha sido renuente a imponer excesivos límites al pago de los  banqueros.

El año pasado, por ejemplo, reaccionó con frialdad ante el proyecto de ley del Congreso que podría haber recuperado las bonificaciones pagadas en AIG, aplicándoles un impuesto del 90%.

Con todo y crisis, se estima que el monto de las bonificaciones -gravables- entregadas por la industria financiera ascenderá este año a 30,400 millones de dólares, según la New York State Division of Budget Estimates. En 2008, aún con los mercados trastocados, la cifra fue de casi 52,000 millones de dólares.

Sin embargo, cabe preguntarse cuánto dinero se podrá gravar dada la nueva tendencia de las firmas de bonificar con opciones y acciones de la empresa en lugar de efectivo. La semana pasada, por ejemplo, Goldman Sachs y JPMorgan Chase gratificaron a sus respectivos CEOs con acciones restringidas y opciones en un esfuerzo por aplacar la indignación popular ante las altas bonificaciones.

"Desde luego que si reciben dinero puede gravarse inmediatamente. Pero si reciben acciones, la regla general es que no paguen impuestos hasta que transcurra el periodo de restricción", apunta Bob Scharin, analista de impuestos en Thomson Reuters, en relación al bono bajo la forma de acciones restringidas.

Para la mayoría de los expertos, este debate sobre las bonificaciones se debe a que los legisladores quieren quedar bien ante sus electores.

"Hay mucho beneficio político en atacar a los bancos, pero las fuerzas están dispuestas para evitar la aprobación de esa ley", opina Douglas Elliott, miembro de la Brookings Institution y ‘think thank' liberal.

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