El Tesoro, guardián contra el terrorismo

Además de organizar rescates bancarios, la dependencia lucha contra los recursos ilícitos; a través de su oficina de inteligencia financiera se enfrenta a grupos terroristas en todo el mundo.
El subsecretario del Tesoro, Stuart Levey (izq.), dirige la  (Foto: CNNMoney)
Jennifer Liberto
WASHINGTON -

El Departamento del Tesoro no se limita a orquestar rescates bancarios, también es parte esencial en la guerra contra el terrorismo y se encuentra justo en el medio de casi todos los conflictos internacionales en los que participa Estados Unidos. El Tesoro juega un papel cada vez más importante en las estrategias de política exterior con Corea, Irán, Afganistán y el Oriente Medio. Este mes, por ejemplo, impuso nuevas sanciones a varias empresas relacionadas con la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán por sus vínculos con el programa nuclear.

Este especializado trabajo lo realiza una unidad de bajo perfil -pero de mucha influencia- llamada Oficina para el Terrorismo e Inteligencia Financiera. El Tesoro es el único departamento financiero gubernamental del mundo con su propia unidad de inteligencia. Tiene oficinas en Riad, Islamabad, Kabul y Abu Dhabi.

Son los que deciden congelar los activos de los 'malos', desde terroristas a narcotraficantes. Son parte del aparato estadounidense de inteligencia, intercambiando información con la CIA y el FBI, entre otros.

"El Tesoro es el único ministerio de economía del mundo que tiene una unidad de inteligencia centrada en inteligencia financiera, con acceso a información sobre redes que apoyan a terroristas, proliferación de armas o traficantes de drogas" explica David Cohen, subsecretario de financiamiento al terrorismo.

Durante los últimos años, la oficina de Inteligencia Financiera ha presionado a los grandes bancos del mundo para que abandonen sus negocios con Irán. El objetivo es detener los fondos que sirven para el programa nuclear del país y que también llegan a grupos como Hezbollah y Hamas.

La oficina es dirigida por el subsecretario del Tesoro, Stuart Levey, conocido ya mundialmente. Es uno de los pocos funcionarios de la administración Bush que permanecieron en el gabinete a petición de Obama.

En 2008, Levey fue descalificado por el desbancado ministro de economía iraní, quien en su discurso de despedida criticó a Levey y a la "agotadora guerra de ajedrez con el Tesoro estadounidense". Así, la decisión de Obama de mantener a Levey en el cargo envió una poderosa señal al extranjero.

Las sanciones siempre han sido un arma en el arsenal de la política exterior estadounidense, pero las acciones de la oficina de Inteligencia del Tesoro van mucho más allá. Presionan a los bancos internacionales para romper relaciones con cualquiera que EU crea tiene nexos con el terrorismo.

Esta presión suele tener un efecto dominó. Luego que el Tesoro incluyera en la lista negra a dos bancos iraníes propiedad del Gobierno, países como Gran Bretaña y Australia hicieron lo mismo.

La oficina de Terrorismo e Inteligencia Financiera se conformó hace seis años tras los grandes cambios que crearon el Departamento de Seguridad Nacional. La oficina cuenta con más de 700 abogados, investigadores, analistas y expertos financieros. Su unidad de inteligencia financiera comparte sede con otras unidades, como la de crímenes financieros, que también requiere servicios de inteligencia para rastrear transacciones de dinero sucio.

Entre sus funciones está el dirigir al destacamento especial de ilícitos financieros, que colabora con funcionarios afganos y paquistaníes para desmantelar transacciones financieras deshonestas y ayuda a los gobiernos a construir sus propios equipos contra el crimen financiero.

Uno de sus mayores logros tuvo lugar en diciembre, cuando el Grupo Credit Suisse acordó pagar una multa de 500 millones de dólares por violar las sanciones estadounidenses impuestas a Irán (el banco les enseñaba a sus clientes iraníes cómo evadir los filtros estadounidenses).

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Pero su trabajo no está exento de polémica. Tras los ataques terroristas del 11 de Septiembre, por ejemplo, el Tesoro ha tenido acceso a una base de datos de transacciones financieras europeas, pese a las críticas por violación de privacidad. El país está colaborando con la Unión Europea para llegar a un acuerdo que les permita seguir teniendo acceso a la información pero garantizando la privacidad.

Rastrear información sobre transacciones financieras potencialmente ilegales es una actividad muy valorada en la comunidad de inteligencia de EU. La razón: puede ser una evidencia poderosa porque no deja lugar a malos entendidos, como sí sucede con conversaciones grabadas hechas en código.

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