La recuperación en EU aún es una letanía

El economista David Rosenberg advierte que ni EU ni el mundo han superado aún la crisis; los financieros de las instituciones bancarias quieren ver sólo las cifras positivas de la economía.
departamento-del-tesoro-bonos  (Foto: AP)
Katie Benner
NUEVA YORK -

En 2007, David Rosenberg fue uno de los primeros economistas que advirtió a los inversionistas sobre la crisis financiera actual. Su panorama para el futuro no ha mejorado mucho. A pesar de que el horizonte corporativo luce más atractivo, y de que posiblemente ya se llegó al fondo de los precios de las viviendas, el economista sostiene que Estados Unidos está atravesando una "recuperación de muy baja calidad" impulsada por arreglos a corto plazo como el programa de Dinero por Chatarra y los créditos para los impuestos sobre las viviendas.

Rosenberg, quien abandonó una carrera de ocho años en Merrill Lynch para volverse economista en jefe en Gluskin Sheff en mayo del año pasado, es uno de los expertos más admirados de Wall Street. Sus predicciones lo colocaron en la lista de Inversionistas Institucionales de los investigadores estrella por muchos años.

En una entrevista reciente con Fortune, en la que se trataron temas desde la crisis griega hasta el plan de la administración del presidente Barack Obama por fortalecer las regulaciones de los bancos, ofreció una conclusión pesimista: hay que esperar más contracciones en los bienes raíces, en los mercados crediticios y en las acciones. A continuación, algunos extractos de la conversación.

Parece que los empleos se están estabilizando y que las compañías están registrando ganancias fuertes. ¿Por qué le sigue preocupando la economía?

Los analistas suelen tomar la experiencia económica más reciente para asumir el futuro. La gente pensó que 2009 sería una réplica de 2008, pero no lo fue. Ahora asumen que las alzas de 2009 ocurrirán en 2010, pero 2009 fue un año muy especial para la reactivación económica en todo el mundo. Estas políticas estremecieron al apalancamiento del sector privado. El billón de dólares en deuda que se generó se encogió gracias al rápido crecimiento de los balances del sector público.

Y aquí estamos, con tasas de interés de 0%, con un balance de la Reserva Federal (Fed) de 2.2 billones y con una proporción de déficit del PIB de 10.5%, más del doble del que ex presidente Franklin Roosevelt tuvo que enfrentar en la década de los treinta. La historia de 2009 no fue que el mercado diera un salto técnico de un dramático 70%, sino que a pesar de todo lo que el Gobierno hizo por enmendar la situación, se perdieron 5 millones de empleos. ¿Qué se hace para que ocurra otra vez? 

¿Por qué también le preocupa Wall Street?

Los problemas para los bancos y para la economía comenzaron en el mercado de las viviendas, donde aún hay problemas. Ya nadie habla de ese riesgo, pero los precios de las casas puede caer otro 10% o 15% por el exceso de materiales. ¿Qué implica esto para el futuro de los prestamistas? Los analistas se muestran optimistas porque usan la estabilidad de los precios de los inmuebles y el crecimiento de 3% a 4% del PIB en sus modelos, y ven un cambio rentable en el sector bancario, pero si piden a los analistas de estas entidades financieras que fijen la caída del precio de los hogares en sus modelos, ya no se mostrarán tan optimistas. 

La pregunta es si los bancos han reservado lo suficiente para protegerse de más pérdidas.

Pero parece ser que el precio de las viviendas ya tocó fondo. ¿Cómo está calculando tal caída en los precios?

Para empezar, ese fondo se tocó porque el Gobierno estableció una moratoria en las ejecuciones hipotecarias y la Fed incursionó dramáticamente en el mercado. Con cerca de 1 billón de dólares en valores hipotecarios en sus balances, la Reserva Federal tiene más préstamos en vivienda que valores del Departamento del Tesoro, y ha sido una fuente de apoyo vital para el mercado de las casas durante el transcurso del año pasado.

Pero la intervención del Banco Central de Estados Unidos, y los arreglos a corto plazo como los créditos sobre los impuestos para los dueños de hogares, no son suficientes para superar el problema del suministro. Si suman el número de construcciones nuevas que están vacías, el número de hogares existentes que están ocupadas y a la venta, el número de inmuebles que están desocupadas y a la venta, sea por la razón que sea, el total es de 7 millones de unidades en el sector vivienda, ya sea que estén inventariadas o puedan estarlo. Esto significa una tasa de vacantes de 6%. 

Las leyes del suministro y de la demanda son tales que esta cifra seguirá ejerciendo presión negativa en los precios del sector durante los próximos meses y trimestres. También existe una fina capa en el valor de las viviendas, así que si los precios caen 10% o 15%, el número de gente atorada con su hipoteca se duplicaría, de 15 millones a 30 millones. Esta cifra es la mitad de la población con hipotecas con valores negativos. Cuando se manejan modelos de infracciones, moras y ejecuciones hipotecarias, poner o no tu propio dinero en una inversión, y arriesgarlo todo, resulta un asunto crítico.

También ha hablado de los problemas en la periferia europea, como usted le llama a Grecia, España, Portugal, Italia e Irlanda. ¿Puede ayudar a los lectores a comprender lo que está ocurriendo ahí?

Más de dos años después de haber llegado al punto máximo de la crisis, seguimos experimentando un colapso crediticio pos-burbuja. Por años, los prestatarios más riesgosos (propietarios de hogares o gobiernos) lograron obtener dinero en abundancia. Grecia es el mejor ejemplo de que aún estamos resolviendo este problema.

En las islas griegas (y en España, Portugal e Irlanda), el crecido déficit y las cargas de deuda han dificultado a esos países pagar su deuda. Ahora es muy distinto a lo que está ocurriendo en California. Pero hemos aprendido algo de la bancarrota de Lehman Brothers: no podemos tolerar otro colapso masivo, así que la pregunta para países como Grecia no es si serán rescatados, sino el grado y la velocidad a la que podrán atender la reforma fiscal.

Si podemos tolerar colapsos fuertes, ¿qué efectos tendrán en la economía los problemas en el extranjero o incluso en California si no son rescatados?

Sin importar cómo lo pinten, el camino hacia la probidad fiscal implica frenos intensos y crecimiento lento. Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España representan el 37% de la economía de Europa. Aplicarán un torniquete fiscal durante los próximos años, justo en el momento en el que China e India aprietan sus políticas de crédito, y Ben Bernanke está considerando alguna estrategia de salida en Estados Unidos. Esto hace que el panorama de la economía mundial luzca turbio.

Viendo la participación económica de los gobiernos estatales y locales en Estados Unidos, ésta es 50% más grande que el Gobierno federal. Las entidades locales tienen un gran impacto en la economía en general. Como los estados no pueden manejar déficits operacionales, veremos un terrible ajuste fiscal, y esos frenos (ya sean aumentos fiscales o empleos y servicios civiles mermados) frenaran el crecimiento. Eso también implica una compensación en las medidas de las políticas de estímulos que vienen del Gobierno estadounidense.

Trabajó en Merrill, que como las grandes empresas de Wall Street, colapsó por el peso de los problemas crediticios y fue vendido a Bank of America. ¿Qué opina de las propuestas de la Casa Blanca para controlar las actividades de los grandes bancos?

Soy uno de los que propusieron el Plan Volcker. Creo que los bancos deben deshacerse de los riesgos y estar mejor regulados, pues esto tendrá un impacto en el crecimiento, pero no tendrá tanta volatilidad como la tuvo en el pasado. Después de atravesar lo que acaba de ocurrir, ya nos percatamos de que más grande no significa que sea mejor. Los beneficios superan a los costos de reducir la complejidad del sistema financiero. La crisis llegó por el apalancamiento excesivo, un malentendido en la calidad de los créditos ligado a los productos titularizados y a la falta de apreciación del riesgo. Gracias a años de malas regularizaciones, los países crearon un ambiente inhóspito, y nunca impusieron un orden fuerte. El presidente de la Reserva Federal fue un libertario que creyó que los problemas económicos siempre se iban a resolver en el sector privado y que éste siempre sabría cómo valorar el riesgo. El grado de supervisión nunca coincidió con la extensión de las regulaciones.

¿Algún consejo para los inversionistas?

Creo que es momento de tener cuidado con los activos riesgosos. El crecimiento técnico de 2009 ya quedó atrás. China e India retiraron el estímulo, nublando el panorama a corto plazo para los valores. La reactivación económica de las políticas en Estados Unidos también quedó atrás, y no veo razones para ver un crecimiento orgánico del sector privado durante los siguientes trimestres. La contracción en los balances de los bancos continúa, y las viviendas siguen buscando el botón de escape.

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Favorezco a los bonos por encima de las acciones. Los balances corporativos están en buena forma, por lo que el crédito es un buen lugar para estar, metafóricamente hablando. En las acciones, los sectores más defensivos y orientados al rendimiento probablemente tendrán un buen desempeño. Los que no fueron favorecidos el año pasado y que ahora son propiedad de portafolios institucionales, como los servicios públicos, salud y productos del consumidor, serán zonas de crecimiento en 2010. 

En cuanto a los valores, creo que estamos a la mitad del camino del mercado secular alcista, pero éste tomará un respiro en 2010 y después habrá otro retroceso.  Tuvimos un mercado de valores al alza durante 18 años, de 1982 a 2000, pero eso no significa que éste haya sido fuerte todos los años. Hubo periodos en los que valía la pena retirar las ganancias, y eso es justo lo que yo haría con los valores que corren el riesgo de bajar de precio en el futuro.

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