El nuevo adversario de Obama

Se llama Paul Ryan, republicano, pro libre mercado, y cree que EU camina hacia una crisis de deuda; el Senador pone sobre la mesa una reforma de salud que enfrenta a la hecha por el Gobierno.
obama-reforma-senador-ryan-paul  (Foto: Cortesía Fortune)
Shawn Tully

En vísperas de la cumbre invernal sobre la reforma de salud del presidente Barack Obama, el republicano Paul Ryan cena en Talay Thai, un restaurante sencillo con sillas de metal y mesas de formica. En esta fría tarde, Ryan va sin abrigo: "¡soy de Wisconsin!", dice desde su oficina, donde hoy, como la mayoría de las noches, dormirá en un catre. 

Tal frugalidad le queda a un político que, mientras toma agua fría, teme que Estados Unidos "esté caminando a ciegas hacia una crisis de deuda". Ryan me dice que "en unos años, la venta de bonos del gobierno fracasará; los mercados capitales se volverán locos y la Reserva Federal (Fed) y el Departamento del Tesoro irán al Congreso en busca de un gran rescate. Sumar a esto el cuidado de Obama hará que la crisis sea más grande y llegue más pronto".

No es poco común escuchar estos argumentos retóricos por parte de los republicanos. Lo que distingue a Ryan es que él ha estado compartiendo sus ideas de mercados libres durante los 11 años que lleva en el Congreso, a pesar de no obtener suficiente atención por sus puntos de vista.

Ahora, el hombre de 40 años nativo de Janesville, Wisconsin, en Estados Unidos, surge como la voz líder de los republicanos en materia de políticas económicas, gracias a su plano detallado para resolver lo que, tanto demócratas como republicanos, califican como un futuro fiscal peligroso. ¿Qué tan malo es el panorama financiero para Estados Unidos? El presupuesto del presidente para 2011 predice déficits que superan el billón de dólares, o un PIB insostenible de 4.2% para 2020, asumiendo un bajo desempleo y un crecimiento económico decente.

Los republicanos no son los únicos que se han percatado de los puntos de vista de Ryan sobre la reducción del déficit y el gasto gubernamental. Durante su aparición ahora famosa por el retiro congresista republicano en Baltimore a principios de este año, el presidente Barack Obama distinguió a Ryan. "Era mi cumpleaños 40 y estaba sentado con mi hijo de seis años, y el presidente comenzó a hablar de mí", narra maravillado Ryan. "Estaba muy impresionado".

Obama reconoció la "seria propuesta" de Ryan para controlar el déficit, y lo felicitó por al menos atender el derecho al gasto. Después de esas palabras aparentemente pacifistas, los demócratas lanzaron un ataque devastador los siguientes tres días: el director de presupuesto, Peter Orszag, el presidente de la Campaña Congresista Demócrata, Chris Van Hollen, y la vocera de la Cámara, Nancy Pelosi, atacaron a Ryan por amenazar la red de seguridad de los adultos mayores, y proponer frenos fiscales para los ricos.

Ryan tuvo su oportunidad de enfrentar al mandatario estadounidense en la cumbre sobre la reforma de salud el 25 de febrero. Se sentó frente a Obama, y le habló directamente durante seis minutos sobre el análisis de la propuesta de ley del Senado que contradice la promesa de la administración sobre un plan que no se sume al creciente déficit.

Ryan declaró con toda certeza que los proyectos de ley que afirman que Medicare bajará los reembolsos a los médicos por 371,000 millones de dólares por los siguientes 10 años no frenarán al Congreso de cancelar dichos recortes en una propuesta separada, todo como parte del intento por cubrir el verdadero tamaño de los déficits futuros mediante "trucos, escondites y espejos". El presidente de Estados Unidos alejó la discusión de las cifras de Ryan, y la Casa Blanca no ha puesto a prueba su análisis.

El mapa del déficit de Ryan

¿Cuál es el plan de Ryan y por qué el Gobierno parece estar obsesionada con éste? Él dice que su propuesta, publicada en enero, es el mapa del futuro de Estados Unidos. Se trata de un manifiesto extenso y retador que ataca todas las partes del presupuesto a escala presidencial, desde seguridad social hasta políticas fiscales y reformas al cuidado a la salud.  

El objetivo es eliminar el déficit y eventualmente toda la deuda federal sin aumentos terribles en los impuestos. Con el plan de Ryan, el gasto federal llegará a sólo el 24% del PIB en 2035 y después caerá, a diferencia de la proyección de la Oficina Presupuestal del Congreso (CBO por sus siglas en inglés) de 34% y un aumento a partir de ahí. Ryan haría que el déficit desaparezca a mediados del siglo.

Para asegurarse, el republicano votó a favor de los recortes fiscales del presidente George W. Bush, que se sumaron al déficit, pero él culpa al desastre actual de gastos excesivos, que según él, ya deben ponerles fin.

Pero no intenta involucrarse en todos los programas; quiere mantener los beneficios del cuidado a la salud y de retiro a aquellos que los necesiten (los pobres y enfermos), y no sólo para los necesitados de hoy sino para las generaciones futuras. Pero también disminuiría los beneficios futuros para la clase media. Enlistaría los beneficios futuros de seguridad social para sueldos de alrededor de 28,000 dólares anuales por familia, pero limitaría los aumentos de la inflación para aquellas viviendas con sueldos de más de 149,000 dólares.

Ryan también quiere cambiar por complete la forma en la que el Gobierno ayuda a la mayoría de los estadounidenses. Su plan empleará cupones y créditos fiscales para permitir a las familias comprar su propio plan de Medicare, seguros de salud privados y planes de retiro. Él opina que entregando dinero (que ahora se gasta el aparato gubernamental en otros beneficios) directamente a los contribuyentes de clase media, ellos exigirán mejores precios y servicios. Ryan cree que la clase media perderá beneficios garantizados, pero los recuperará con un crecimiento económico robusto y precios más bajos.

En cuanto al cuidado a la salud...

Su propuesta para el cuidado a la salud es radical: Ryan eliminará la exclusión permitiendo a las compañías ser espléndidas con los beneficios libres de impuestos a los empleados, y dándole los frenos fiscales a los trabajadores mediante descuentos de 5,700 dólares por familia, o un cheque por esa cantidad si no pagan impuestos.

"El problema tanto con Medicare como con los planes privados es el sistema de un tercero que paga. Los clientes, que gastan su propio dinero, bajarán los precios". Ryan propone una solución clásica de impuestos planos: los estadounidenses podrán elegir entre usar las reglas bizantinas de hoy o un modelo simplificado y sencillo con dos tasas, 10% y 25%. Aunque no lo crean, el sistema simplificado rechazará las hipotecas y otras deducciones.

En febrero, la CBO analizó el mapa de Ryan, y confirmó que producía las disminuciones en los déficits y los presupuestos balanceados que Ryan promete. "Proponiendo recortes en los beneficios, Paul Ryan está mostrando la naturaleza de la solución que se necesita", dijo a Fortune el ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan. "No se puede cerrar la brecha con sólo un aumento fiscal, y si intentan hacerlo, se frenará el crecimiento y se reducirá la recaudación fiscal futura".

Los admiradores de Ryan surgen por doquier. "Ambos queremos que el mercado sea más competitivo", dijo el senador Ron Wyden, quien copatrocina otra propuesta de ley que ofrece frenos a los consumidores en materia de cuidado a la salud que ahora sólo reciben por parte de los empleadores. "Necesitamos ideas y políticas, no puntos políticos, y eso es lo que está haciendo Paul".

A pesar del apoyo bipartidista, las ideas de Ryan aún no son bien aceptadas en materia política. La idea de enlistar la seguridad social a los motivos de la inflación causó molestias durante el período de George W. Bush. Tanto en Medicare como en el crédito fiscal del cuidado a la salud, Ryan limitará los gastos elevando los beneficios a aquellos que ganan más y a gran parte de la clase media a un ritmo más bajo que la tasa de inflación médica. Como resultado, los estadounidenses tendrán que gastar más de su propio dinero en seguros. Aunque Ryan promete dejar los beneficios de Medicare como están para aquellos mayores de 55 años, su propuesta probablemente hará enojar a los adultos mayores.

Las propuestas del republicano contradicen la filosofía de la presidencia de Barack Obama, que pide que el Gobierno tome más responsabilidad por el bienestar de los ciudadanos. El director de presupuesto, Peter Orszag, coincidió en que "Ryan logró atender nuestro problema fiscal a largo plazo, pero se requiere de otro enfoque mucho más dramático donde los individuos tengan que tomar más riesgos".

Ryan favorece al mercado libre y cree que es obligación del Gobierno invertir todo el poder económico en los individuos. Sus padres le impusieron una regla en la que sus mesadas se verían limitadas dependiendo de sus calificaciones; a sus 16 años descubrió a su padre muerto de un infarto, y tuvo que informar a su familia. Su hermano mayor dice que una de las tareas de Paul era cuidar a su abuela que sufría de Alzheimer.

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Ryan, economista y politólogo de la Universidad Miami en Ohio, dice que sus influencias son pensadores que estudió después de la muerte de su padre, como Ayn Rand, Milton Friedman y Friedrich Hayek. En Washington trabaja con ética; estudia presupuestos hasta casi la media noche, y después se queda en su catre o en casa de su cuñada en Bethesda. Viaja poco para apoyar campañas en otros estados y hacerle publicidad a su imagen, pues prefiere viajar a Wisconsin cada vez que puede para ver a su esposa e hijos.

En Washington encabeza por las mañanas a una docena de congresistas, incluyendo al ex jugador de futbol americano Heath Shuler, en una serie de ejercicios que van desde karate hasta yoga. "Paul dijo que debería unirme a la rutina de yoga, pero mi cuerpo no da para tanto", bromea Wyden. Ryan se esfuerza de la misma forma por el futuro de Estados Unidos. No es placentero ni sencillo, pero tal vez es lo que se debe de hacer.

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