EU cerca de la ‘suciedad’ presupuestal

Los problemas deficitarios en Europa pueden estarse gestando en la economía estadounidense; el déficit de EU puede ser de 11% con relación a su PIB; hoy el de Grecia está en 12.7%.
deuda-dolar-presupuesto  (Foto: Jupiter Images)
Daryl G. Jones
NUEVA YORK -

El término PIIGS se acuñó para referirse colectivamente a Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España. Lejos de ser un acrónimo ‘curioso' ("pig" significa cerdos en inglés), describe las acciones sucias de estos países al emitir deuda para dar soporte a los excesivos presupuestos gubernamentales. Mientras que los medios estadounidenses han hecho énfasis en estos países y en su apodo ‘PIIGS', las mismas acciones sucias están creando sus 'cerdos' nacionales.

Si por PIIGS se está hablando de naciones que han gastado de más, y ahora están exagerando el apalancamiento para pagar sus déficits, Estados Unidos se está alimentando del mismo problema. 

Existen dos proporciones clave empleadas para hacer notar el momento en el que un Gobierno alcanza la zona crítica de los desbalances fiscales: la proporción de la deuda al PIB, y el déficit como un porcentaje del PIB. Históricamente, la proporción de la deuda al PIB por encima del 90%, y el déficit como un porcentaje del PIB por encima del 10% han sido los parámetros de cuidado. A medida que los gobiernos rebasan estos límites, entran a la zona sucia.

Mientras que los líderes en Grecia intentan culpar a los especuladores por sus problemas fiscales, la realidad es que los fondos de cobertura están apostando en contra de Grecia, pues el país lleva años creando presupuestos que superan sus medios. Los prestamistas griegos han gestionado su nación en una proporción de deuda al PIB por encima del 110%, y al déficit como un porcentaje del PIB por encima del 12.7%. Culpar a los especuladores puede ser políticamente conveniente, pero no cambia los hechos.

Mientras vemos cómo se desencadena la situación en Grecia, los medidores fiscales en Estados Unidos se vuelven cada vez más preocupantes. Según mis cálculos, Estados Unidos tiene una proporción de deuda al PIB de 84%, y un déficit al PIB de casi 11%.

La última vez que el país incurrió en moras en su deuda fue en 1933, negándose a pagar algunos bonos en oro como había prometido. Aunque no sugerimos que esto sea inminente, las proporciones antes mencionadas son preocupantes, y colocan al Gobierno federal en la zona sucia.

Y si profundizamos en los desbalances fiscales a nivel estatal, el panorama es incluso peor. Según un estudio reciente realizado por el Pew Center, un centro intelectual sin inclinaciones políticas, existe una brecha de un billón de dólares entre 3.35 billones de dólares en pensiones, cuidado a la salud y otros beneficios de jubilación en los balances estatales, contra los 2.35 billones de dólares en los activos para cubrirlas. Ésta es una brecha presupuestal masiva a futuro, y tendrá que ser financiada, al menos parcialmente, con deuda.

¿Cuáles estados lucen peor? Aproximadamente 41 programas de pensiones estatales están financiados en menos de 10%. Además, sólo 5% de los 587,000 millones de dólares necesarios para los beneficios actuales y futuros para el retiro, pensiones y cuidado a la salud están financiados.

Para lidiar con los déficits masivos (que suman aproximadamente 290,000 millones de dólares), varios estados han sacado provecho de sus fondos de los años fiscales 2009 y 2010 a niveles que no se veían desde la recesión de 2001.

Además, varios estados, como Alabama, Arizona, California, Connecticut, Maine, Nueva Jersey, Ohio, Oklahoma, y Pennsylvania, han acabado con sus fondos para balancear sus presupuestos actuales.

Mi equipo de investigación y yo tomamos en cuenta algunos medidores básicos, como la brecha de financiamiento del presupuesto, la tasa de ejecuciones hipotecarias, la tasa de desempleo y la administración de cada Gobierno. Estos estados, en conjunto, esperan una brecha de financiamiento de al menos 20% para el año fiscal 2010. Además existe la proyección de ganancias bajas con base en las altas tasas de desempleo y las altas tasas de ejecuciones hipotecarias, que reducen el valor de los impuestos por las propiedades.

Los seis estados muestran cifras negativas en estas métricas, y cinco de ellos también requieren de una mayoría para implementar las leyes presupuestales o los aumentos fiscales. De hecho, estos estados verán difícil el aumento de los impuestos para financiar las pérdidas, por lo que la consecuencia inevitable será emitir una mayor deuda estatal.

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Según Moody's, los bonos municipales han presentado históricamente moras a una proporción de menos de 0.1%, en comparación con las proporciones de moras corporativas de 9.7%, y han sido consideradas las inversiones más seguras. Por supuesto que eso no ha sido el caso siempre. De hecho, en la década de los treinta los bonos municipales en Estados Unidos presentaron moras a una tasa mayor de 30%.

Varios fondos de bonos municipales siguen conservando sus bajas tasas históricas de impago. A medida que profundizamos en estos niveles financieros, los hechos sugieren un futuro distinto. Los inversionistas más astutos ya comenzaron a vender bonos municipales. Como declaró recientemente Warren Buffett, asegurar bonos municipales "parece ser un negocio peligroso". Y no hay motivos para contradecirlo.

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