Inequidad laboral frena a Latinoamérica

La tasa de desempleo femenina en la región alcanza el 6.3%, la de los hombres un 3.7%; las mujeres ganan entre 10 y 17% menos que ellos, aun con un nivel de estudios superior.
mujer-trabajo  (Foto: Jupiter Images)
Tania M. Moreno
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

A pesar de que las mujeres desempeñan un papel fundamental en la vida económica de América Latina, la región no está aprovechando al máximo este potencial, lo que representa un freno para  reducir la brecha competitiva con los países desarrollados. "Las mujeres impulsan el crecimiento económico en Latinoamérica a nivel macro y micro desde el desempeño del hogar (...), por lo que el aumento de oportunidades de empleo se traduce en el aumento de ingresos y seguridad financiera de la región", de acuerdo con el libro El dividendo de género. Cómo capitalizar el trabajo de las mujeres.

Este libro, escrito por Carmen Pagés y Claudia Piras, es presentado en el marco de la Reunión Anual 2010 del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que se celebra del 19 al 23 de marzo en Cancún, México.

Las mujeres en Latinoamérica dirigen una mayor proporción de su ingreso a gastos de educación, nutrición y cuidados de la salud, en especial para los niños, de acuerdo con la publicación que se discute en el seminario ¿Cómo hacer que la igualdad de género y la diversidad funcionen y sean provechosas?

Este uso efectivo del ingreso ha hecho que sean cada vez más los gobiernos latinoamericanos que canalizan recursos a hogares de bajos ingresos a través de las mujeres, que aumentan de forma efectiva la autonomía en la toma de decisiones económicas.

La tasa de participación femenina en la fuerza laboral en América Latina aumentó de 35% en 1980 a 53% en 2007.

"El aumento del nivel de ingresos de las mujeres no sólo promueve el crecimiento económico actual, sino que también ayuda a interrumpir la transmisión de pobreza de una generación a la siguiente", destaca el libro.

Sin el ingreso que aportan las mujeres, en los hogares de la región que cuentan con ambos padres, la pobreza sería del 40% en lugar del 26%.

Empleo 

El crecimiento del empleo femenino tuvo lugar al mismo tiempo que en algunos países caían las tasas de participación de los hombres en edad productiva.

Sin embargo el aumento del trabajo remunerado no ha sido homogéneo entre las mujeres sino que varía mucho según el grupo etario y el nivel educativo.

Los factores de largo plazo que han contribuido al aumento de la presencia femenina en el mercado laboral son el acceso a mejor educación, tasas de fertilidad más bajas y una disponibilidad creciente de agua potable y electrodomésticos que les dan más tiempo libre para destinar a un trabajo remunerado.

El ingreso aportado por las mujeres al hogar va desde un 30% en Costa Rica, hasta el 45% en El Salvador y supera el 60% en Jamaica, de ahí que los gobiernos están diseñando instrumentos de políticas orientadas a potenciar el control de las mujeres sobre los gastos.

Estos programas de transferencias condicionadas iniciaron en 1997 en México y Brasil, y se extendieron a la mayor parte de Centro y Sudamérica. Actualmente llegan a representar un quinto del consumo de los hogares receptores y hasta un 0.5% del PIB.

A pesar de estos progresos las mujeres enfrentan tasas de desempleo elevadas, una remuneración menor por igual trabajo, alta concentración en empleos de bajo salario y tienen una representación muy escasa en la jerarquía laboral.

Datos de la desigualdad

La tasa de desempleo femenina en las mujeres latinoamericanas de entre 25 y 64 años, fue de 6.3%, mayor que la de 3.7% registrada en el caso de los hombres de edad similar.

En el caso de los jóvenes, de entre 15 y 24 años, las tasas fueron de 17.6% y del 11.4%, respectivamente.

Por nivel de ingresos, las mujeres en Latinoamérica ganan un 10% menos que los hombres, aunque ellas tengan un mayor nivel de estudios.

Si se comparan hombres y mujeres de la misma edad y nivel de educación, la brecha de ingresos aumenta del 10 al 17%. Solamente las mujeres rurales perciben, en promedio, lo mismo que los hombres.

Otro factor que propicia esta desigualdad es la maternidad, lo que podría explicarse por la diferencia en términos de experiencia laboral derivada del hecho de que las mujeres tienen más dificultades para permanecer en el mercado laboral luego de tener un hijo.

La concentración de mujeres en ocupaciones tradicionalmente femeninas como el servicio doméstico, la enseñanza y el trabajo de oficina se mantiene como un obstáculo generalizado para la igualdad en el mercado laboral de la región.

Liderazgo 

En cuanto a la representación en los niveles generales superiores, las mujeres son presidentes o gerentes generales en sólo el 3% de las 100 empresas más grandes de México, Argentina y Colombia. La proporción es de 2% en Ecuador y Perú y de 1% en Brasil.

Para promover la igualdad de género en las compañías países como México, Argentina, Brasil, Chile, Costa Ruca y Uruguay, están empezando a aplicar sistemas de certificación para empresas del sector privado y público.

Acciones

De acuerdo con las conclusiones de este trabajo, los gobiernos deben establecer instrumentos eficaces contra la discriminación para permitir que las muje­res compitan equitativamente en el mercado laboral.

"La mayoría de los países cuenta con legislación laboral aprobada contra la discriminación, y en cuanto a la pro­tección de la maternidad, los servicios de guardería y las licencias para el cuidado de hijos enfermos.

"Sin embargo, algunas de esas normas deben aplicarse por igual a ma­dres y padres, para impedir que la protección bieninten­cionada perjudique a las mujeres creando desincentivos para su empleo", apunta.

En algunos países, la legislación para la maternidad podría complementarse incorporando el concepto de licencia parental, ya que la legislación contra la discriminación debe hacerse cumplir para proteger efi­cazmente los derechos de los trabajadores.

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El seminario ¿Cómo hacer que la igualdad de género y la diversidad funcionen y sean provechosas? es moderado por la vice-Presidente Editorial de Grupo Editorial Expansión, Rossana Fuentes Berain;  y cuenta con la participación de los oradores Alicia Bárcena, secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL); Lynn Taliento, socia de McKinsey & Company; y Miguel Becerra, gerente General de IBM Spanish South America.

Además participan Emilson Alonso, presidente de HSBC América Latina y el Caribe; Nicole Reich, presidenta de Scotiabank México; Humberto Patorniti, presidente de SODEXO México; y Eufrosina Cruz, presidenta de Agrupación Quiego.

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