El ying y el ‘yuan’ de la divisa china

Una apreciación de la moneda permitirá al banco central chino poder maniobrar su política monetaria; en contra, un alza del yuan puede convertirse en un imán para los flujos especulativos.
ying-yang-china  (Foto: Jupiter Images)
BEIJING (CNN) -

China acumuló reservas monetarias el año pasado a un ritmo de más de 50 millones de dólares por hora. Eso simplemente sella el escenario para un yuan más fuerte.

El superávit comercial de China cayó un 34% el año pasado y su ministro de Comercio reconoce que este mes puede registrarse un déficit. Eso sólo sienta la base para mantener el yuan estable por ahora.

Tanto los que defienden el fin de un tipo de cambio fijo entre el dólar y el yuan implementado por China hace 20 meses, como los que se oponen a ello, tienen cifras y estadísticas de sobra para defender sus posiciones.

Si bien la amplia mayoría de los economistas favorecen el fin de la atadura del yuan con el dólar porque daría al Banco Central del país más margen de maniobra en cuanto a la política monetaria, reconocen que el argumento económico a favor de un tipo de cambio más fuerte no es una cuestión resuelta como lo era antes de la histórica revaluación del yuan en el 2005.

"Puede decirse que en el 2005 se tenía una economía más fuerte y que el panorama para el crecimiento de las exportaciones lucía mucho mejor que ahora", dijo Mark Williams, un economista que sigue a China para Capital Economics en Londres.

Williams favorece un alza en el tipo de cambio, pero agregó: "en un sentido, este es el peor momento para hacerlo".

China revaluó el yuan en un 2.1% frente al dólar en julio del 2005, y luego lo dejó subir otro 19% antes de frenar el alza a mediados del 2008 para proteger a sus exportadores de la crisis global.

El Gobierno estadounidense amenaza con calificar a China como un "manipulador cambiario" en un informe a publicarse el mes próximo, mientras que un grupo de legisladores amenaza con aplicar sanciones si Pekín no permite que su moneda vuelva a apreciarse.

Pero las autoridades chinas son extremadamente cautelosas.

"La apreciación de la moneda de un país tiene un efecto muy limitado a la hora de ayudar a un rebalanceo del comercio global", dijo el domingo el ministro de Comercio, Chen Deming.

Las dudas están en chino

Además del panorama incierto para el crecimiento global y las exportaciones, Lian Ping, economista jefe de Bank of Communications en Shangái, mencionó otras razones fundamentales para mantener las cosas tal como están.

Una diferencia es que los costos laborales ahora están subiendo mucho más rápido que en el 2005, lo que reduce los ya estrechos márgenes de ganancia de los exportadores.

Una lección del pasado es que poner al yuan en una tendencia alcista atrajo enormes volúmenes de capital hacia China, complicando la política monetaria.

Asimismo, agregó Lian, el superávit comercial de China tocó su techo en el 2008 y este año se contraería.

"Si el superávit comercial sigue estrechándose en los próximos meses, dudo que China necesite un alza significativa del yuan. Hacer eso sería muy riesgoso", señalando que entre 150 y 200 millones de empleos se ubican en el sector exportador. "No es un número menor".

Tim Condon de ING en Singapur también tiene dudas sobre la necesidad de una apreciación.

Tras incorporarse a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en el 2001, los términos del comercio de China mejoraron, dado que el país se volvió más atractivo para las empresas extranjeras.

Esto generó una ola de inversiones extranjeras directas que causaron un alza en la productividad de China y alimentaron su superávit comercial desde los 25,000 millones anuales previos a la OMC hasta 102,000 millones de dólares en el 2005.

Por lo tanto, en ese momento se requería un tipo de cambio más fuerte para evitar la deflación.

Sin embargo, los términos del impacto comercial se disiparon desde que el superávit tocó su techo en el 2008 al alcanzar 296.000 millones de dólares, eliminando un argumento clave para un yuan más firme, sostuvo Condon.

El analista igualmente espera que China deje que el yuan suba a partir del próximo trimestre, ampliando su banda de cotización a +/-3% diario desde el 0.5% actual, pero las razones serán diferentes a las del 2005.

"No será una medida de política monetaria. Será una reforma estructural".

China puede controlar a los especuladores

Williams de Capital Economics dijo que el imperativo para realizar reformas estructurales que reduzcan la dependencia de las exportaciones no había hecho otra cosa que crecer en los últimos cinco años, especialmente porque la crisis financiera había empeorado el panorama de largo plazo para los envíos chinos.

"La necesidad para impulsar los ingresos internos ha crecido, y un yuan más fuerte es una manera de hacerlo", explicó Williams.

Williams reconoció que un alza del yuan puede convertirse en un imán para los flujos especulativos, pero dijo que el banco central de China había demostrado en el 2007 y en el 2008 que era perfectamente capaz de lidiar con un fuerte ingreso de capitales.

En última instancia, el destino del yuan está en manos de los líderes políticos de China, no en sus tecnócratas.

Ante esa perspectiva, Derek Scissors de Heritage Foundation no es optimista. Desde el 2005, dijo, los reformistas han pisado el freno, el lobby pro exportador está mejor movilizado y el gobernador del Banco Central, un defensor de la flexibilidad del yuan, ha perdido influencia política.

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"Pienso que hay un argumento político más fuerte contra una revaluación de lo que lo había en el 2005".

Pero si las estadísticas sirven para algo, hay una cifra de la que el liderazgo del Partido Comunista seguramente está al tanto: 9.7%. Esa es la actual tasa de desempleo en Estados Unidos y la razón fundamental por la que Washington pide un yuan más fuerte para impulsar los empleos del país en el sector exportador.

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