México necesita nuevo esquema tributario

México debe pensar en una reforma fiscal que nos haga más competitivos, dice Carlos Cárdenas; a través de una mejor recaudación se puede fomentar la inversión extranjera, la cual crea empleo.
peso-billete-dinero-SXC.jpg  (Foto: Cortesía SXC)
Carlos Cárdenas Guzmán*
CIUDAD DE MÉXICO -

Recién se efectuó la convención anual de un prestigiado organismo empresarial en la que participó el Presidente de México,  Felipe Calderón Hinojosa.

En su presentación hizo un especial énfasis de la urgente necesidad de que en nuestro país se implementen las reformas estructurales que el país demanda, para alcanzar crecimientos económicos sostenidos que permitan que la población mantenga un bienestar social mínimo, dentro de las que destacó, junto con otras, a la Reforma Fiscal.

Efectivamente esta reforma es impostergable, porque si contáramos con un esquema fiscal que fuera competitivo en el contexto internacional, tendríamos muchas mas posibilidades de mantener en México la inversión mexicana y de atraer la inversión extranjera, lo que a su vez permitiría generar los empleos que el país demanda.

Con inversión y con empleo, se incrementaría el pago de impuestos y todo ello generaría el bienestar social que por décadas se ha invocado, pero que como país no hemos logrado concretar para la generalidad de los mexicanos.

Al día de hoy, nuestro esquema fiscal no es competitivo.

Así lo comenté en una colaboración previa, cuando indicaba que esta situación se puede observar en el informe anual del Foro Económico Mundial donde nuestro país aparece en el lugar No. 91 de 133 países considerados en el estudio.

En adición, en un reciente reporte de un organismo multilateral se destacó que a las empresas en México les tomó 517 horas preparar, presentar y pagar el Impuesto Sobre la Renta (ISR), el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y las contribuciones de seguridad social en el 2009 y que la cantidad de horas requeridas para pagar impuestos triplica el promedio de los países desarrollados, en los que se invierten 177 horas al año.

Lo anterior sin tomar en cuenta el tiempo que se debe dedicar cada año en la preparación y presentación de la información necesaria para que los contribuyentes obligados dictaminen sus estados financieros, tanto para efectos de los impuestos federales, como para efectos del IMSS y del INFONAVIT.

Es pues impostergable que en nuestro país se tomen las acciones correspondientes para contar de una vez por todas con un esquema fiscal que sea competitivo en el contexto internacional.

No tengo ninguna duda de que los actores involucrados tienen claro que lo que se requiere para ello es recargar la recaudación mucho más en los impuestos indirectos como el IVA, el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) y los impuestos ecológicos y mucho menos en los impuestos directos como el Impuesto sobre la Renta (ISR).

Estoy convencido también que es conveniente que el ISR sobreviva con un impuesto mínimo que sea verdaderamente complementario y de fácil cálculo, como el impuesto mínimo alternativo que existe en los Estados Unidos.

Del Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU) ni hablar, debe desaparecer, es insostenible. No recaudó y no recaudará lo que en su momento se consideró que podría reportar, hasta 3 puntos del PIB.

En adición, debe emprenderse conjuntamente un combate en serio a la economía informal que alcanza ya niveles muy preocupantes de hasta el 60% del total de la economía, medida por los participantes en la misma y de una tercera parte, si se mide por el monto involucrado.

La verdad es que mientras esto no se haga, será prácticamente imposible romper con los niveles raquíticos de recaudación de aproximadamente 10% del PIB que por muchos años se ha mantenido, cuando sabemos que la media de los países que integramos la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) es del 25% y la media de los países de América Latina es del 15%.

Es un camino equivocado el pretender obtener los niveles de recaudación que el país requiere de aproximadamente el 18% de únicamente el 40% de la economía que se encuentra en la formalidad, de los mismos de siempre.

Al Ejecutivo, apoyado por el Congreso, se les presenta pues una extraordinaria oportunidad histórica de insertar a nuestro país en la modernidad en materia fiscal. No aprovecharla repercutirá en forma grave y en un momento dado, hasta irreversible.

Muchos otros países lo han logrado. ¡Faltamos nosotros¡

* El autor es socio director de la Práctica de Consultoría en Impuestos de Ernst & Young y vicepresidente del Instituto Mexicano de Contadores Públicos, A.C. - Área Fiscal. Es Contador Público por la Universidad Autónoma de Guadalajara y cuenta con un postgrado en Derecho Fiscal en la Universidad Panamericana (IPADE).

Ahora ve
El primer robot de videojuegos del mundo tiene forma de araña
No te pierdas
×