Tecnología, a la cabeza en Wall Street

Los corredores de Bolsa han sido sustituidos por veloces computadoras que realizan compras y ventas; pero estos sistemas de alta frecuencias conllevan peligros como el del derrumbe del 6 de mayo.
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NUEVA YORK (AP) -

Si usted está caminando por la calle y ve un centavo en el suelo, ¿lo recoge?

Tal vez piense que no vale la pena. Pero una nueva camada de inversionistas opinan que sí. Y usando computadoras superveloces corredores de alta frecuencia recogen todos los centavos sueltos con que se topan en la Bolsa de Valores. Lo hacen hasta el hartazgo, a veces miles de veces por segundo.

Más de una semana después de que el Dow Jones perdió casi 1,000 puntos en la peor caída de su historia en un solo día, los reguladores están analizando detenidamente todas las órdenes de compra y venta para determinar qué fue lo que sucedió. Uno de los aspectos que más les interesa son los corredores de alta frecuencia. Y con mucha razón. Estas firmas, que buscan ganar dinero rápido, representan hoy dos tercios de las operaciones que se realizan en la Bolsa.

En otras palabras, esas imágenes que uno ve en la televisión de corredores desesperados por colocar órdenes en la Bolsa de Valores de Nueva York son una ilusión. Wall Street se mueve al compás de operaciones iniciadas en sitios distantes como Kansas City y Nueva Jersey, en ciudades como Carteret y Red Bank, donde tienen su sede empresas de operaciones ultrarrápidas como Tradebot, Wolverine y Tradeworx.

Un centenar de firmas de operaciones de alta frecuencia usa computadoras programadas con complejas fórmulas matemáticas que buscan acciones cotizadas demasiado alto o demasiado bajo porque los corredores no han tenido tiempo de reaccionar a las últimas informaciones. Las computadoras compran y venden en una fracción de segundo, asegurándose ganancias.

Las operaciones pasan casi inadvertidas ya que no solo son relampagueantes, sino que generan dividendos ínfimos, a veces de un centavo o menos.

Se hacen tantas operaciones de ese tipo, sin embargo, que de a centavos se acumulan fortunas, al punto que empresas gigantescas como Goldman Sachs y Citadel Investment se interesaron en ellas y han pagado cientos de millones de dólares con tal de tener una participación en las operaciones de alta frecuencia.

En su afán por detectar oportunidades antes que los demás, esas firmas están a la pesca constante de computadoras más veloces. Y se establecen cerca de los grandes centros que generan información de la bolsa, porque ello puede permitirles ganar milisegundos clave.

Una de las formas en que estos corredores ganan dinero es aprovechando el hecho de que los índices de la Bolsa a veces no reflejan de inmediato las fluctuaciones de los precios de las acciones, según Manoj Narang, director ejecutivo de Tradeworx, que funciona desde Red Bank, Nueva Jersey.

Si las acciones de Microsoft suben un 5% pero los índices que reflejan esos incrementos, como SPDR S&P 500, se demoran una fracción de segundo en incorporar ese dato, sus computadoras automáticamente comprarán acciones al precio original y las venderán al precio ajustado.

O tal vez Microsoft se negocia en Londres a un centavo menos que en Nueva York. Un corredor de alta frecuencia comprará acciones en Londres y esperará a que suban de precio. Dado que esas discrepancias duran una fracción de segundo, la velocidad es vital.

Narang dice que sus computadoras se tardan 15 millonésimas de segundo en hacer una venta o una compra cuando se detecta una oportunidad.

El ejecutivo lo explica así: "Si tratas de recoger un centavo del suelo, nosotros seguramente te ganaremos de mano".

¿Cómo afecta esto el mercado? ¿Positiva o negativamente?

Las empresas de alta frecuencia afirman que sus operaciones benefician a todos, inversionistas grandes o pequeños. Cuantas más operaciones hay, más ofertas y mejores precios. Además se reduce el tiempo que toma encontrar alguien que quiera comprar lo que estás ofreciendo, y viceversa. Los costos también bajan. Cuantas más ofertas o pedidos haya, la diferencia entre lo que uno pide y lo que se ofrece (ese margen se denomina "spread") seguramente se reducirá. Y uno no debe desprenderse de tanto dinero.

Los corredores de alta frecuencia se consideran herederos de una vieja tradición de corredores que emplean la alta tecnología para sacudir a Wall Street.

Durante décadas, una orden de compra o venta era canalizada a través de un corredor que se paraba en el piso de la Bolsa, llamado especialista. Si uno quería vender acciones de General Electric, por ejemplo, esta persona encontraba un comprador. Si no lo ubicaba, la compraban ellos mismos.

A cambio de sus servicios, se quedaban con la diferencia entre el precio que uno estaba dispuesto a pagar y el precio que los accionistas de GE terminan aceptando.

Todo cambió a comienzos de la década de 1990, cuando otra Bolsa de valores, Nasdaq, empezó a usar computadoras para las negociaciones, diciendo que podía cerrar tratos más rápido que los humanos y por menos dinero.

A fines de los 90, los especialistas de la Bolsa de Nueva York recibieron varios golpes duros: nuevas normas que facilitan las operaciones a través de computadoras, la decisión de dar las cotizaciones con incrementos decimales minúsculos y reducir los márgenes de ganancias con los que pueden quedarse los especialistas u otros intermediarios, de 6.25 centavos a un centavo por acción.

Hay quienes dicen que la campaña para restringir los márgenes de ganancias de los inversionistas ordinarios distrae la atención y no ataca el problema principal: las operaciones relámpago sin supervisión humana están llamadas a causar un desastre.

La debacle del 6 de mayo es un buen ejemplo.

La alarma en torno a las compras de alta frecuencia no es nueva. Desde hace un tiempo los reguladores estaban evaluando reducir más todavía el margen de ganancias tolerado, incluso a medio centavo por acción.

"La gente va a necesitar computadoras más rápidas todavía", afirmó Irene Aldridge, directora de la empresa de operaciones de alta frecuencia Able Alpha Trading y autora de "High-Frequency Trading".

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