Alemania ‘recicla’ un fracaso de la SEC

La acción del Gobierno alemán de vetar las ventas en corto es algo que en 2008 no funcionó en EU; la medida, tomada en menor escala en EU, complicó las operaciones y resultó contraproducente.
Mercado alemán, Dax, bolsa de Frankfurt,  (Foto: CNN)
Daryl G. Jones

El pasado martes, el Gobierno alemán anunció que prohibiría temporalmente las ventas en corto de acciones al descubierto de ciertas instituciones financieras y la compra de credit default swaps de deuda pública de países de la zona euro. Sin sorpresa, los mercados accionarios estadounidenses reaccionaron vendiendo, mientras que los mercados europeos cayeron entre un 2% y 3% al día siguiente.

La Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC por sus siglas en inglés) experimentó con una prohibición similar en 2008, pero al parecer las autoridades alemanas no aprendieron de esta lección. El 18 de septiembre de 2008, la SEC prohibió la venta en corto de ciertas instituciones, con la explícita intención de "proteger la integridad y la calidad del mercado de valores y fortalecer la confianza del inversor". El efecto inmediato del veto fue un breve periodo en el cual se restringieron las operaciones en corto, pero a largo plazo, la medida no reforzó la confianza del inversor en el sector financiero.

El 19 de septiembre, el día posterior al anuncio de la prohibición, el índice XLF (un ETF o fondo cotizado que sigue el sector financiero del índice Standard & Poor's) subió a 22.38 dólares, para luego iniciar un descenso de seis meses que finalmente tocó el suelo de 6.26 dólares, representando para el sector una caída total del 72%.

La SEC pudo haber reducido la volatilidad en el sector a corto plazo, pero la única confianza del inversor que siguió a la prohibición fue la de tener un descenso ordenado.

En el caso de la versión germana del veto, la principal consecuencia de la decisión de las autoridades alemanas de cambiar arbitraria y unilateralmente las reglas fue que los grandes inversionistas de hecho perdieron confianza en el mercado, como lo refleja la jornada que el mercado bursátil registró ayer. Los inversionistas perdieron potencialmente su habilidad para ‘cubrir' (realizar transacciones de cobertura o protección) y para hacer grandes apuestas direccionales.

Pero además de su intención de traer estabilidad a los mercados europeos (como lo intentó la SEC hace año y medio), la canciller alemana, Angela Merkel, fue un paso más allá en su declaración: "la falta de reglas y límites puede hacer que los mercados financieros regidos únicamente por el beneficio tengan una conducta destructiva y puede amenazar la estabilidad de Europa e incluso del mundo. El mercado, por sí solo, no corregirá sus errores".

En esencia, Merkel está repitiendo el gastado mantra que dice que los operadores e inversores bursátiles son los culpables de cualquier caída en los mercados. Pero en realidad, los problemas fundamentales de la deuda soberana son los que han creado una amenaza para la estabilidad financiera de Europa. Si bien ciertos inversionistas pueden intentar aprovecharse de esas circunstancias, ellos sin duda no crearon estos problemas.

El peligro que encierra el veto alemán a las ventas en corto es multifacético.

Primero, puede ser el comienzo de una futura regulación europea que limite el flujo bidireccional de los mercados. La realidad es que los grandes inversores en renta fija podrían pensar que ya no pueden cubrir adecuadamente sus posiciones, o que en el futuro habrá una abundante liquidez de mercado que les permitirá liquidar o cerrar sus posiciones.

Segundo, la prohibición es una señal para los mercados y los inversionistas de que vendrán más noticias malas. En consecuencia, los inversionistas podrían confiar aún menos en los mercados de deuda europeos e interpretar esta acción alemana como precursora de fundamentales cada vez más negativos en Europa.

Este efecto parece muy probable, pues ya hemos visto cómo las naciones tienen problemas para encontrar el financiamiento que necesitan pese al plan rescate de 1 billón de dólares implementado por el Banco Central Europeo (BCE). España, en particular, había planeado emitir ayer deuda por valor de 8,000 millones de euros en letras a corto plazo, pero la subasta no atrajo a suficientes postores, por lo que la venta se redujo un 20% (emitió finalmente 6,400 millones de euros). Esta es la primera vez que España recorta la emisión de deuda pública.

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Por último, existe el riesgo de que Alemania esté aplicando estas medidas con la intención de hacer que, en el caso de que Grecia incurra en impago, el proceso de default sea más racionalizado. Eso significa que Alemania está preparándose para un inevitable impago, o impagos, en Europa.

El beneficio político del veto es que será difícil para los inversionistas sacar provecho de la caída masiva de los mercados, así al menos el Gobierno alemán podrá argumentar que "los malos" no se beneficiaron. Sin embargo, la realidad del mercado es que la prohibición de la venta en corto al descubierto podría de hecho acelerar la pérdida de confianza en los mercados de deuda europeos, lo que a la larga acelerará cualquier posible impago soberano.

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