Bernanke, débil ante posible deflación

Las herramientas monetarias de la Fed están severamente agotadas para luchar contra el enemigo; el espacio de la Reserva Federal para nuevas maniobras está restringido.
bernanke  (Foto: CNN)
WASHINGTON (CNN) -

Ben Bernanke nuevamente enfrenta la posibilidad de que su enemigo jurado, la deflación, pueda estar regresando. En esta oportunidad, no obstante, el arsenal de herramientas monetarias del presidente de la Fed parece estar severamente agotado. Casi ocho años después de haber declarado la guerra a la deflación en un discurso que le ganó el sobrenombre de "Helicóptero Ben", por comentar la idea de Milton Friedman de lanzar dinero desde un helicóptero para combatir la amenaza de deflación, el jefe del Banco Central de Estados Unidos enfrenta de nuevo la amenaza de un corrosivo ciclo de caídas de precios.

Una de las medidas preferidas del banco central sobre la inflación, el índice subyacente de precios al consumidor, subió apenas un 0.9% a tasa anual en abril, el menor avance desde 1966. La mayoría de los miembros de la Fed quisiera ver esa cifra cercana al 2%.

"La reciente tendencia de la inflación ha sido rápidamente a la baja", dijo Eric Green, estratega jefe de tasas de Estados Unidos de TD Securities en Nueva York. "Todas las medidas de inflación se están desacelerando", agregó.

En el 2002, Bernanke lanzó un vehemente discurso para destacar que los bancos centrales no eran indefensos en lo que respecta a estimular la economía, incluso cuando las tasas oficiales de interés fueran llevadas a cerca de cero. La crisis financiera lo obligó en poner en práctica esas ideas.

Pero las medidas no ortodoxas que ha adoptado la Fed tienen un alto costo, incluyendo una mayor interferencia política en los asuntos monetarios e, irónicamente, fortalecieron los temores a la inflación debido al fuerte incremento de la masa monetaria.

Como parte de sus medidas de emergencia, la Fed no sólo redujo las tasas de interés a cerca de 0%, sino que también compró unos 1.7 billones de dólares en bonos hipotecarios y del Tesoro, ampliando el total del crédito circulante en el sistema bancario a más de 2.3 billones de dólares.

Pero tras haber actuado tan agresivamente, el espacio de la Fed para nuevas maniobras, en caso de que necesite hacerlo, está restringido.

Crecen preocupaciones

Obviamente, un solo mes de bajas no hace una tendencia. Parte de la tendencia bajista de la inflación ha sido impulsada por un declive en el costo de las casas que se espera toque fondo en los próximos meses, a medida que se estabiliza el convulsionado sector.

Sin embargo, un reciente y fuerte retroceso en los precios de las materias primas, que llevó a los precios del petróleo a desplomarse unos 20 dólares en apenas tres semanas a cerca de 68 dólares el barril, sugiere que la tendencia de desinflación probablemente persista.

Los medidores del mercado muestran que las preocupaciones crecen entre los inversionistas. El jueves, el diferencial entre los rendimientos de las notas referenciales del Tesoro estadounidense y los de la deuda protegida contra la inflación cayó a sus mínimos desde octubre, indicando que muchos ven la deflación como una verdadera posibilidad.

Y con Europa inmersa en una profunda crisis de deuda que amenaza con traer de vuelta los días de restricción crediticia que se vivieron a fines del 2008, la posibilidad de un indeseado declive de precios lleva a preguntarse qué podrían hacer los funcionarios de la Fed si la deflación se asienta.

La deflación, una amplia y persistente caída de precios a lo largo de la economía, puede destruir una economía al estimular a los consumidores a aplazar sus compras y al mismo tiempo eleva las cargas de deuda ajustada por inflación, generando más debilidad económica en una espiral que se retroalimenta.

"Lo que está sucediendo en Grecia y en general en los países del Club Mediterráneo debe ser visto como un significativo golpe deflacionario, resaltado por el hecho de que los dólares estadounidenses registran una demanda tan fuerte como sucedió tras el colapso de Lehman", dijo David Rosenberg, jefe economista de Gluskin Sheff.

Menos herramientas

En su discurso del 2002, titulado "Deflación: Asegurándonos de que Esto No Suceda Aquí", Bernanke destacó lo que la Fed podría hacer para enfrentar un periodo deflacionario.

Pero la Fed ya ha puesto en práctica varias de las ideas analizadas por Bernanke, incluyendo la compra de deuda gubernamental y privada y el compromiso a mantener las tasas bajas por mucho tiempo para reducir el costo de los préstamos a largo plazo.

Por eso, ahora tiene un espacio limitado para maniobrar. La compra relativamente modesta de la Fed de 300,000 millones de dólares en bonos del Tesoro de largo plazo generó temores de que el banco central estuviera "monetizando" los déficits del Gobierno mediante la impresión de dinero.

Otra posible aproximación sería subir activamente la meta implícita de inflación de cerca de un 1.5% al 2%.

Esto ha sido promovido por algunos economistas prominentes, pero no tiene gran respaldo entre los miembros del directorio de la Fed en Washington, que temen que tal medida pueda desatar una inflación que pueda ser difícil de contener.

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John Canally, economista de LPL Financial, dijo que mientras las expectativas de inflación, que la Fed observa como precursoras de la propia inflación, son relativamente estables, crece la ansiedad en ciertas áreas.

Para ello sólo hay que ver el precio del oro, dice. El precio del metal amarillo, visto como una cobertura contra la inflación, ha seguido tocando nuevos récord pese a las perspectivas de una nueva debilidad económica.

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