¿Qué hará Hugo Chávez con Venezuela?

Las medidas socialistas aplicadas por el Gobierno profundizarán la estanflación en esa nación; es previsible que imponga más controles socialistas y aumente el riesgo país, dijeron especialistas.
Hugo Chávez  (Foto: AP)
CARACAS (CNN) -

La receta socialista que el presidente Hugo Chávez está aplicando para enfrentar las distorsiones económicas en Venezuela profundizará la estanflación en el país caribeño y amenaza con mellar su popularidad meses antes de las elecciones legislativas. Las alarmas se dispararon este mes cuando el dólar tocó máximos frente el bolívar en el mercado paralelo pese al control de cambios y la inflación se aceleró en abril un 5.2% pese al control de precios, en medio de crecientes focos de desabastecimiento en rubros alimentarios básicos.

Como suele hacer ante cualquier problema económico, Chávez primero culpa al capitalismo y luego aplica el principio básico de su "socialismo del siglo XXI": más Estado y menos mercado a través de regulaciones, nacionalizaciones y expropiaciones.

"El maldito capitalismo. Es que hay que darle, hay que darle aquí, darle por allá, darle por la cédula, por el techo de la boca. Por todos lados hay que darle al capitalismo", insiste el militar retirado, quien asegura en que su modelo no busca imitar al de su amigo y maestro cubano Fidel Castro.

Y le dio. El Gobierno otorgó esta semana al Banco Central el control del mercado alternativo de divisas, excluyendo a las casas de bolsa, debido a que el dólar paralelo es referente para algunas importaciones y sus tasas inciden en los precios al consumidor. Además, expropió una filial de la alimentaria mexicana Gruma y relanzó su programa de alimentos subsidiados.

Para los analistas, la respuesta de Chávez a lo que denomina una "conspiración económica" inflamará aún más los precios, deprimirá la producción nacional y agravará la creciente desconfianza en la economía del país miembro de la OPEP, sumido en una severa recesión desde el 2009

Diagnóstico socialista

Los economistas señalan que las distorsiones generadas en la "transición hacia el socialismo" fueron lubricadas por cinco años de bonanza petrolera, pero ante el escenario de menores recursos el sistema comienza a crujir.

"Los controles de cambio siempre han terminado con una grave crisis de balanza de pagos, inflación, devaluación y contracción de la economía. Esta ha sido la experiencia de los dos anteriores y este pareciera que va por el mismo camino", dijo Asdrúbal Oliveros, de la firma local Econanalítica.

Entre el 2004 y el 2008, el país registró ingresos récord por exportaciones de crudo que muchos critican se diluyeron en un ingente gasto social con matices electorales, en vez de en un plan de desarrollo industrial para doblegar el modelo rentista venezolano y los problemas estructurales de su economía.

Aunque este año los precios del crudo venezolano promedian 72 dólares, un 25% más que el 2009, parecen insuficientes para cubrir todos los frentes abiertos por el líder izquierdista y la economía podría profundizar su crisis si se insiste en evitar medidas correctivas.

"Las autoridades están luchando contra los síntomas, no contra la causa", dijo Boris Segura, analista de RBS.

Muchos prevén que las autoridades económicas traten de aplicar paños calientes cuando las nuevas regulaciones cambiarias agudicen el problema, emisiones de deuda internacional o subastas de dólares, como han hecho para relajar el control de precios cuando un rubro concreto escasea.

¡Escojamos pues!

Sin embargo, pese a que pudiera haber puntuales retrocesos en el corto plazo, que Chávez calificaría de "estratégicos", el mandatario tiene claro su objetivo y es previsible que aumente el riesgo político con más controles a la economía, más leyes "socialistas" y más tomas de empresas por parte del Estado.

"Hay que ir acelerando, pero de manera progresiva como el que va a acelerar un vehículo (...) Cuando uno va a acelerar tiene que tomar precauciones: ¿hay combustible suficiente?, ¿cómo está la pista para acelerar?, ¿hay curva o es recta?", ejemplificó el líder bolivariano recientemente.

En la mira del mandatario están los bancos, a los que viene amenazando con intervenir desde hace semanas si no otorgan más crédito; las casas de bolsa, que podría cerrar si considera que continúan especulando, y las grandes firmas alimentarias del país, a las que acusa de acaparar productos para subir precios.

Pero, con un respaldo inferior al 50% por primera vez desde el 2003, el mandatario pisa un terreno peligroso tras invertir mucho capital político para implementar en enero una impopular devaluación del bolívar, mientras ha gastado enormes recursos para aplacar una severa crisis eléctrica y de agua.

"El 62.4% de la población considera que las empresas de alimentos expropiadas producen menos que antes", dijo el encuestador Luis Vicente León a través de su cuenta Twitter (@luisvicenteleon).

Así que Chávez enfrenta la crisis no sólo en el plano económico, sino también en los sondeos de cara a los comicios legislativos de septiembre, ya que los electores podrían enfurecerse si el precio de la carne se dispara. O peor, si desaparece la carne en los mercados.

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Mientras Chávez espera resultados, analistas prevén una explosión del gasto público en los próximos meses para convencer a la población de que su ecuación "tanto Estado como sea posible, tanto mercado como sea inevitable", es mejor que las recetas "neoliberales" que propugnan la oposición, los empresarios privados y los analistas de Wall Street.

"Nosotros vamos adelante, hay que acabar con el capitalismo y si no fuera así, el capitalismo acabará con el pueblo", dijo el fin de semana, instando a sus seguidores a abrazar la causa socialista: "¡Escojamos pues!".

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