La lucha contra obesidad pegará a Pymes

La prohibición de comercializar refrescos y botanas en escuelas costará hasta 60% de las ventas; se estima que alumnos de primaria gastan 20,000 mdp al año en las cooperativas escolares.
escuela  (Foto: Especial)
Tania M. Moreno
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Las pequeñas y medianas empresas dedicadas a la manufactura de alimentos y bebidas procesados perderían el 60% de sus ventas hechas en escuelas por las medidas contra la obesidad propuestas por autoridades de salud y educación para el próximo ciclo escolar, señalaron expertos. Estos lineamientos, en proceso proceso de aprobación por la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer)  prohíben la venta de refrescos y bebidas azucaradas, comida, botanas  y postres con más de 140 calorías por paquete o con más de 450 kcal por cada 100g de producto en preescolares, primarias y secundarias. 

Actualmente el 26% de los alumnos de cinco a 11 años de edad tienen problemas de obesidad y sobrepeso, según la Encuesta Nacional de Salud 2006 (la más reciente al respecto).

Las disposiciones de la Secretaría de Salud y de Educación Pública contemplan un plazo de entre seis meses y un año para que la industria pueda adecuar sus productos en materia nutricional, informativa y de publicidad, y continuar vendiéndolos dentro de las escuelas.

"El lapso es insuficiente para la mayoría de las empresas del ramo que no tienen ni los recursos ni la infraestructura para adecuar sus productos en tan poco tiempo (...), no estamos en contra de las disposiciones, pero necesitamos más tiempo", dijo el vicepresidente de la Comisión de Alimentos de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra), Pedro García.

A decir del directivo serán estas pequeñas y medianas compañías las que sufrirán con la medida, y no las grandes empresas del sector, para quienes la venta en escuelas representa poco menos del 10% de sus ventas totales.

Además del poco tiempo, algunas empresas dedicas por ejemplo a la comercialización de refrescos, bebidas lácteas, botanas saladas o enchiladas y jugos artificiales, deberán recurrir a la creación de nuevos productos para seguir vendiendo dentro de las escuelas.

"Algunos industriales no tendrán la capacidad de adaptar sus artículos, a menos que cambiaran totalmente la oferta para evitar salir de este mercado", dijo a su vez el investigador de la escuela de Ciencias Económica y Empresariales de la Universidad Panamericana (UP), Irén Castillo.

Otro problema que identifican será generar empleos para los pequeños comerciantes que no serán capaces de adaptar sus productos, lo que provocaría el cierre de centros de trabajo y un aumento desempleo, sobre todo en los casos de quienes generan su propio trabajo.

El retiro de dichos productos será gradual en un lapso de tres años, con excepción de refrescos, pastelitos y frituras, que estarían prohibidos desde el próximo ciclo escolar 2010-2011.

La industria de alimentos procesados genera el 4.5% del Producto Interno Bruto (PIB) y un promedio de 13% de los empleos directos e indirectos del país entre productores, etiquetadores, envasadores y comerciantes, según Canacintra.

Problema de peso

Las escuelas han sido durante mucho tiempo un mercado cautivo de la industria botanera y refresquera, y aunque el sector tendrá una merma en sus ventas aún puede enfocarse en la distribución a locales cercanos  a los planteles educativos, señaló Castillo.

Se estima que en 2009 los estudiantes de primaria gastaron 20,000 mdp en cooperativas escolares que principalmente ofrecen productos salados y bebidas gaseosas o carbonatadas, a decir de la Confederación Nacional de Agrupaciones de Comerciantes de Centros de Abasto (Conacca).

"El problema va más allá de prohibir una serie de alimentos, el cambio debe ser estructural y comenzar por los hábitos y la cultura, además de las costumbres que los niños traen desde casa", dijo la pedagoga y especialista en nutrición, Maribel Gutiérrez.

México es el segundo país con mayor número de obsesos en el mundo, sólo por debajo de Estados Unidos. El costo total de salud del sobrepeso y la obesidad pasaron de 35,429 millones de pesos  (mdp) en 2000 a 67,345 mdp para 2008, de acuerdo con la SSA.

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Para que esta medida tuviera una repercusión más trascendental en el combate al problema de obesidad y sobrepeso, los especialistas coinciden en la necesidad de acompañarla de mejores políticas sociales y el aumento de los ingresos.

"Sí se trata de prevenir, pero también de educar y seguir generando empleos (...) y para eso debemos ser capaces de que la población tenga un mejor ingreso y pueda alimentarse mejor", finalizó Castillo.

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