Cuba: ¿Qué hacer con el empleo?

El Estado pelea contra el exceso de personal en la actividad pública por problemas de presupuesto; el Gobierno comunista emplea un 95% de la fuerza laboral nacional, pero muchos ‘hacen que trabajan’.
habana cuba photos to go  (Foto: Photos To Go)
LA HABANA (AP) -

Un obrero pinta una pared mientras dos lo miran, otro dormita sobre una carretilla en tanto dos más descansan fumando y conversando con par de custodios. La escena, un viernes por la mañana en una brigada de construcción en una calle céntrica de la capital cubana, es representativa del problema de las "plantillas infladas" denunciado por el presidente Raúl Castro. La escena, en la Calle Obispo de La Habana Vieja, es común. En este país bajo régimen comunista, casi todos trabajan para el Estado y la cifra oficial de desempleo es ínfima, pero los salarios son tan bajos que los cubanos suelen bromear: "El Estado hace como que nos paga y nosotros hacemos como que trabajamos".

Hoy en día, ante el severo déficit presupuestario, el gobierno ha dado indicios de que está dispuesto a reestructurar o reducir la plantilla pública. Semejante discurso, sin embargo, está causando tensión en un país donde los "despidos neoliberales" son un sacrilegio y el pleno empleo era uno de los pilares de la revolución que llevó al poder a Fidel Castro en 1959.

Son escasos los detalles sobre cómo y cuándo ocurrirían los recortes. Aun así, el reconocimiento de que se necesita un cambio ha venido del mismo presidente Raúl Castro.

"Sabemos que sobran cientos de miles de trabajadores en los sectores presupuestado y empresarial, algunos analistas calculan que el exceso de plazas sobrepasa el millón de personas", afirmó el mandatario.

En el discurso pronunciado en abril y televisado a todo el país, Castro tuvo también palabras duras para quienes holgazanean en vez de trabajar.

"Sin que las personas sientan la necesidad de trabajar para vivir, amparadas en regulaciones estatales excesivamente paternalistas e irracionales, jamás estimularemos el amor por el trabajo, ni solucionaremos la falta crónica de constructores, obreros agrícolas e industriales", expresó Castro.

En realidad el proceso de reforma laboral posiblemente ya comenzó, aunque de manera muy incipiente.

En el sector turístico, algunos trabajadores han perdido sus empleos durante la temporada baja y otros han sido trasladados a granjas administradas por el Estado.

"Como estamos en temporada baja, el hotel donde yo trabajo envió a casa a muchos empleados por unos dos o tres meses", dijo Orlando, un chef en un resort de Varadero.

"Es muy duro porque uno se queda sin salario", agregó Orlando, quien al igual que todos los empleados estatales pidió permanecer en el anonimato para evitarse problemas en el trabajo. "Yo tengo suerte porque todavía tengo trabajo".

Verónica, una recepcionista en otro hotel de Varadero, dijo temer que la dejarán ir en agosto, cuando las reservaciones en el hotel bajan a la mitad.

"A veces le ofrecen a uno alternativas, como tomar cursos o tomar otro empleo", dijo Verónica, "pero a veces como cuando los envían al sector agrícola, simplemente renuncian".

Ante la incertidumbre de lo que hará el gobierno, cunden los rumores de que quizás una cuarta parte de la fuerza laboral en algunos sectores perderán sus empleos o serán trasladados a la agricultura o la construcción. Sin embargo, la ministra del Trabajo y Seguridad Social Margarita González ha prometido que "Cuba no aplicará despidos masivos al estilo de los ajustes neoliberales".

El gobierno ha aplicado a algunas reformas pequeñas, como por ejemplo dejar que algunas barberías sean manejadas por sus empleados, que podrán fijar sus precios pero deberán pagar la renta y adquirir sus propios instrumentos y materiales. Las autoridades también han otorgado más licencias para taxis privados al tiempo que han tomado medidas contra la proliferación de taxis ilegales.

La crisis financiera mundial y los daños que causaron las tormentas del 2008 le han asestado a Cuba un déficit de 5% del PIB, impidiéndole pagar créditos a China y otros gobiernos.

Cuba recortó en 34% el gasto público destinado a la importación de alimentos y otros bienes, bajándolo de 12,700 millones de dólares en 2008 a 9,600 millones de dólares en 2009. Aun así las medidas no han podido paliar el déficit.

Carmelo Mesa-Lago, profesor emérito de la Universidad de Pittsburgh y experto en economía cubana, dijo que las autoridades cubanas han estado debatiendo la posibilidad de recortar la nómina pública y aplicar otras reformas económicas. Asegura que las autoridades saben lo que tienen que hacer, pero encaran "un problema de viabilidad política".

El otorgamiento de beneficios como vehículos, gasolina, uniformes y materiales de oficina se ha convertido en incentivo para inflar la fuerza laboral, ya que son otorgados en base al tamaño de la nómina de una compañía.

Pero los bajos salarios generan baja productividad. En la Calle Obispo, una cafetería estatal vende helado y sándwiches de pernil a precios fuertemente subsidiados, equivalentes a unos pocos centavos de dólar. Por ello, los salarios y las propinas son tan minúsculos que el personal ni se molesta en atender a la clientela.

Tres camareras comparten chistes en el mostrador mientras otra prepara café para tres clientes. Una cajera está sentada con la mirada vacía, un cocinero busca la atención de una adolescente con ropa reveladora y un administrador permanece sentado sin hacer nada.

El Estado emplea un 95% de la fuerza laboral nacional. El desempleo fue de 1.7% el año pasado y no ha superado el 3% en ocho años. Sin embargo, las cifras no reflejan la cantidad de cubanos que ni se molestan en buscar empleos que les ofrecen, en promedio, el equivalente de unos 20 dólares mensuales.

Salvador Valdés Mesa, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba, el único sindicato permitido en el país, ha escrito que una "reorganización" garantizará que los trabajadores excedentes serán reubicados y no despedidos.

"Los puestos de trabajo tenemos que crearlos... en la agricultura y la construcción", señaló.

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Norberto, un informático preocupado por perder su empleo, comentó "la Revolución siempre estimuló el estudio. No me gradué en la universidad para ahora trabajar como obrero o campesino".

El informático de 35 años quien prefirió no dar su apellido, agregó "si mañana quedo cesante y me ofrecen un contrato de trabajo en otro país, yo pregunto ¿las autoridades cubanas que quieren dejar el paternalismo a un lado, me dejarán salir?".

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