Los bancos sí prestan… ¿pero quién paga?

La Fed pidió a los prestamistas en EU financiar a las Pymes para impulsar su crecimiento; pero estas entidades responden que sí quieren dar créditos, pero no encuentran prestatarios viables.
fed-reserva-federal-AP.jpg  (Foto: AP)
Katherine Ryder

En un discurso pronunciado la semana pasada, el presidente de la Reserva Federal (Fed), Ben Bernanke, dijo que los bancos en todo Estados Unidos están negando de forma sistemática las solicitudes de préstamo de negocios pequeños financieramente confiables. Bernanke pidió a los bancos comunitarios que aprobaran más préstamos a los pequeños negocios, alegando que son "cruciales para la recuperación del país".

Durante la lectura del discurso, el Dr. William Dunkelberg, economista en jefe de la Federación Independiente de Pequeños Negocios, se mostró cauteloso. "¿Qué significa esto?".

Los banqueros y los prestatarios compartieron esta duda. Las entidades financieras generan ganancias por medio de los préstamos a los pequeños negocios, y quieren hacer más de éstos, según banqueros comunitarios en distintos rincones de Estados Unidos. La mayoría cuenta con el efectivo suficiente para lograrlo.

"Si hubiera gente a quién prestar dinero, lo haríamos. Queremos ayudar a nuestra economía", dijo Jim Klussman, director de crédito del Banco Sunrise en Arizona. "Pero no hay prestatarios viables, y el Gobierno federal nos critica por no prestar lo suficiente".

Las autoridades de préstamo dicen que muchas solicitudes forman parte de dos categorías: para ayudar a un negocio a mantenerse a flote y para expandir un negocio. Pero muchas pertenecen al primer grupo: según un estudio realizado por la Federación Nacional de Negocios Independientes, las tasas de empleo promedio de los pequeños negocios en mayo y junio registraron caídas de 0.48 y 0.28 trabajadores por compañía. El crecimiento del empleo ha sido negativo durante 10 de los últimos 12 trimestres desde abril de 2007.

Lo peor es que como los precios de los bienes raíces bajaron, varios pequeños negocios (incluyendo aquellos con planes de negocios viables) no cuentan con el aval necesario para respaldar sus préstamos. Pero los bancos, que también resultaron afectaos por la crisis crediticia, no pueden darse el lujo de tomar ese riesgo. En mayo, la "lista de problemas" de la Corporación Federal de Seguros de Depósito (FDIC por sus siglas en inglés) incluía a 775 bancos, una décima parte del total en el país, en comparación con los 252 a finales de 2008. Desde la caída de Lehman, 244 bancos han fracasado también.

Pequeños negocios, grandes riesgos

Varios portafolios siguen atrapados en su deuda de malas hipotecas, sobre todo en los estados de California, Florida, Nevada y Arizona. Además, cuando un préstamo riesgoso entra al sistema bancario, los reguladores, que han acentuado su escrutinio, podrían encontrarlo y degradarlo, obligando al banco a respaldar ese préstamo con más dinero, según Gary Klein del Banco de San Francisco.

Los reguladores, que tienen la tarea de realizar el complejo trabajo de ofrecer soluciones, han trabajado a marchas forzadas desde que comenzó la crisis para encontrar la forma de fortalecer la economía. Pero lo que parece faltarle a muchas discusiones en torno a los préstamos a los pequeños negocios es lo que podría ser lo mejor para la economía misma.

¿Por qué un dueño de negocio pequeño promedio querría pedir prestado dinero en este momento? Muchos negocios siguen intentando reducir sus niveles de deuda. Menos de la mitad de los consumidores encuestados en el sondeo Thomson Reuters/Universidad de Michigan el 16 de julio creen que ganarán más dinero el próximo año que éste. Los mercados siguen siendo volátiles y elusivos, y la confianza del consumidor sigue a la baja por 11º mes consecutivo, según el mismo estudio. Los negocios siguen descontinuando muchos de sus productos.

Además, el frenesí regulador en Washington tiene espantados a todos; nadie sabe con certeza cómo se desempeñarán en la práctica las nuevas reformas de ley. La legislación del cuidado a la salud considera pequeños negocios a aquellos con menos de 50 personas, y los que están disponibles para un crédito fiscal, son los que proveen seguro de salud y pagan los salarios anuales promedio de menos de 50,000 dólares. Las intenciones son buenas, pero los parámetros son rigurosos.

Muchos negocios que no entran a esta categoría están temerosos. Los impuestos son motivo de miedo para los dueños de pequeños negocios. Aunque el presidente Obama anunció que los pequeños negocios recibirán un recorte fiscal extra, mucha gente espera que otras tasas de impuestos se eleven el año próximo, así que es difícil evaluar si la carga fiscal total de un negocio crecerá o disminuirá.

Con tanta incertidumbre, varios pequeños negocios no pueden descifrar si deben o no tomar préstamos nuevos para hacer crecer sus negocios.

No culpen a los bancos

Y así, como señaló el discurso de Bernanke, el Gobierno sigue presionando para que se autoricen préstamos nuevos. Washington no sólo ha presionado a los prestamistas comunitarios, sino también a los grandes bancos comerciales como Bank of America y Wells Fargo para que creen fondos para préstamos pequeños. JP Morgan Chase contrató a cientos de empleados nuevos para que trabajaran con su fondo de 4,000 millones de dólares para pequeños negocios. Ahora los reguladores intentan hacer despegar un programa que en Washington es apodado "el TARP jr. (en referencia al Programa de Alivio para Activos en Problemas)", que consiste en un fondo de préstamos para pequeños negocios de 30,000 millones de dólares que será entregado a bancos comunitarios para que faciliten sus préstamos.

Pero si la mayoría de los bancos indica que el problema principal es encontrar a prestatarios viables, ésta es una solución curiosa. Las instituciones bancarias que se afilien serán los que están "desesperados por obtener capital, no prestatarios fuertes", predice Dunkelberg.

Daniel Doyle, presidente ejecutivo del Banco Comunitario Central Valley en California y ex presidente de la Asociación de Banqueros de California, dice que los bancos más saludables "no confían en el Gobierno porque con el TARP, todas las reglas cambiaron". Aunque mucha gente cree que la ley será aprobada antes del receso del Congreso en agosto, se detuvo en el Senado la semana pasada.

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Aún así, algo debe hacerse para que los pequeños negocios vuelvan a cobrar fuerza. Los pequeños negocios emplean a la mitad de los estadounidenses y conforman el 60% de los nuevos empleos, según Bernanke. Pero no queda claro si facilitar los préstamos solucionará el problema. 

Jack Satagaj, presidente el Consejo Legislativo de Pequeños Negocios, dice que tomar un préstamo para invertir en inventario en este ambiente requiere un salto de fe. Con el gasto del consumidor débil, y con un sentimiento económico afectado, los empresarios no tienen plena confianza en que esta inversión en la economía de Estados Unidos rinda frutos, y temen terminar envueltos en una deuda mayor.

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