Ben Bernanke, bajo los reflectores en EU

El presidente de la Fed acudirá al Congreso este miércoles, donde se verá entre presiones y apoyos; deberá convencer a los legisladores de que la Reserva Federal puede lidiar con la desaceleración.
bernanke-fed-reserva-federal-congreso-RT.jpg  (Foto: CNN)
WASHINGTON (CNN) -

¿Cuánto más tendría que debilitarse la economía de Estados Unidos para que la Reserva Federal intente llevar los costos del endeudamiento incluso más abajo?

Esa pregunta dará vueltas sobre el Congreso esta semana mientras el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, entrega su testimonio semianual sobre la política monetaria el miércoles y jueves.

La respuesta podría estar, como a menudo sucede, en el empleo. Si una reciente desaceleración en una serie de datos económicos se une a un mayor desempleo, el banco central estadounidense podría estar forzado a actuar, incluso si su espacio de maniobra ahora está limitado.

Los legisladores, ansiosos de aparecer proactivos antes de una elección parlamentaria en noviembre, tratarán de convencer a Bernanke de respaldar sus respectivas agendas.

Los republicanos lo presionarán además por el alto déficit de presupuesto, mientras que los demócratas tratarán de defender la necesidad de mantener los estímulos para la economía.

Probablemente el jefe de la Fed esquive ambos asuntos, prefiriendo hacer hincapié en las opciones de política monetaria disponibles si la economía empeorara apreciablemente.

Bernanke enfrenta la difícil tarea de convencer al Congreso de que la Fed tiene fuerza aún para lidiar con una desaceleración del crecimiento, sin aparecer muy preocupado sobre el panorama como para sugerir que una mayor flexibilización monetaria podrían ser inminente.

"En este momento, él y el comité (de política de la Fed) no están preparados para hacer cualquier cosa. Sienten que han utilizado la mayor parte de sus balas", dijo Kevin Logan, economista jefe para Estados Unidos de HSBC.

"Habrá una delgada línea entre no mostrar pánico o demasiada preocupación y al mismo tiempo dejar en claro que están siguiendo esto y harán lo que sea necesario", agregó.

Hay buenas razones para que la Fed esté renuente. Un renovado relajamiento representaría un cambio radical para el banco central, que sólo un par de meses atrás discutía ávidamente sus estrategias de salida de las medidas de estímulo extraordinarias.

Luego está el problema de la efectividad. Con las tasas de interés efectivamente en cero, ¿puede la Fed realmente hacer más?.

Seguro. Podría retomar la compra de bonos del Tesoro de largo plazo o activos respaldados por hipotecas, extendiendo un controversial programa que vio a la Fed recoger más de 1.5 billones de dólares en dichos activos.

También podría reducir la cantidad que paga a los bancos para que guarden sus excesos de reservas en la Fed. Incluso podría, en un extremo, poner como objetivo un específico nivel de rendimiento de las notas del Tesoro, una posibilidad mencionada por Bernanke en un discurso el 2002 en la batalla contra la deflación.

Dividido, estamos de pie

Pero ninguna de estas opciones son muy atractivas. Con las compras de activos, u objetivos de rendimientos, no está claro cuánto éxito podría tener la Fed. Lo mismo aplica a los intereses en las reservas. Si el problema es una falta de demanda por crédito, pasos que apuntan a alentar a los bancos a prestar más no servirían de mucho.

Algunos funcionarios regionales de la Fed tienen un natural disgusto por la compra de deuda de hipotecas, al creer que está muy cerca de cruzar la línea de una política fiscal que beneficia a un sector de la economía por sobre otros.

Kevin Warsh, gobernador de la Fed, ya indicó el mes pasado cuando argumentó que una mayor expansión en el crédito de la Fed al sistema bancario, ya en un récord de 2.3 billones de dólares, necesitaría ser sujeto de una "estricta revisión".

El desempleo actual permanece en un 9.5%, mientras que la inflación se encuentra muy controlada y no parece ser una amenaza en el corto plazo. Bernanke tendrá que ser cuidadoso de no asustar a los inversores de manera que no crean que las cosas son realmente peores de lo que pensaban.

La Fed enfrentó duros momentos durante la crisis financiera que se inició en el 2007 y alcanzó su auge en el 2008. Pero desde el punto de vista normativo, el período actual puede ser aún más difícil, según Paul Ballew, un ex empleado de la Fed y ahora economista jefe para Estados Unidos de Nationwide.

La incertidumbre está creando divisiones dentro del Comité Abierto de Política Monetaria de la Fed (FOMC por su sigla en inglés). Las últimas minutas de la última reunión de FOMC sugirieron lo mismo.

Algunos miembros estuvieron preocupados por la deflación y estuvieron dispuestos a hablar sobre los pasos que la Fed debería tomar en caso de un deterioro mayor en la economía.

Otros, en contraste, aún presionaban por endurecer las condiciones financieras vendiendo activos en el corto plazo, incluso en presidente de la Fed de Kansas City, Thomas Hoenig, continúa presionando para subir las tasas para contener amenazas inflacionarias.

Sin embargo, con tantos estadounidenses lidiando con ejecuciones hipotecarias, el desempleo o con ambos factores, los legisladores tienden a presionar con fuerza sobre qué más se puede hacer para impulsar el crecimiento.

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