La crisis dará la entrada al IVA en EU

La imposición de una tasa al consumo se mantiene como un tema secundario para el país vecino; pero su fuerza de recaudación puede significar la única salida del enorme déficit presupuestario.
capitol eu congreso reforma financiera wall street 2  (Foto: Photos to go)
Shawn Tully

El sábado pasado recibí una llamada del congresista republicano Paul Ryan desde su casa victoriana en Janesville, Wisconsin. Me percaté de que Ryan tenía buen ojo para predecir cambios impredecibles en las legislaciones económicas y quería hablar conmigo de lo que estaba viendo en este momento.

El invierno pasado, cuando la mayoría de los expertos creían que la elección de Scott Brown en Massachusetts anunciaba el deceso de la propuesta de ley del cuidado a la salud propuesta por el presidente Barack Obama, Ryan, que está íntimamente familiarizado con las reglas del Congreso como el republicano mayor en el Comité de Presupuestos de la Cámara, me dijo que esas reglas dejaron mucho espacio a los demócratas para que aprobaran la ley. Él dio la contra, y estuvo en lo correcto.

Pedí a Ryan que me hablara de las probabilidades de que hubiera otro marcado legislativo que cambie por siempre el curso de la economía en Estados Unidos, y me habló de la adopción de un impuesto al valor agregado al estilo europeo, el IVA.

Por ahora, este impuesto luce tan radical que ha tenido poco apoyo en el Congreso y ni siquiera ha sido apoyado por el Gobierno de Obama. Pero Ryan me dijo que la llegada del IVA es más probable que lo que la mayoría de los estadounidenses se imagina. La razón no es la que predicen muchos expertos: que la Comisión Fiscal asignada por el presidente Obama recomendará la controversial recaudación. "No creo que la Comisión defienda el IVA", dijo Ryan, agregando que sus compañeros no comparten su opinión.

Al contrario, Ryan teme que el IVA tome otro camino. "No puede ser aprobado sin una crisis fiscal. Nuestros líderes están maquilando uno con un alto gasto y sumando nuevas atribuciones. Saben, en el fondo, que si llega una crisis fiscal pueden aplicar un IVA". Ryan concluyó diciendo que la economía enfrenta dos capas de incertidumbre en la actualidad: la amenaza del desastre de la deuda, que ya es bien conocida, y el peligro de la que solución sea algo inimaginable y sin precedentes: el IVA.

Recaudación de ingresos suficiente

Es importante entender que el IVA nos parece impresionante porque es el único impuesto que puede recaudar suficientes ingresos para cerrar la enorme brecha entre el gasto federal y las recepciones, a falta de reducciones fuertes y poco populares en el gasto. El IVA se asemeja a una venta de impuestos nacional; la diferencia es que los productores hacen los pagos reales al Gobierno mientras suman componentes a computadoras o autos en la línea de producción. Pero los consumidores son quienes efectivamente rembolsan a esos productores absorbiendo el impuesto completo cuando compran su computadora o su mini-van. 

Lo atractivo del IVA es que abre una enorme fuente de ingresos mientras que el impuesto de ingresos limita severamente la cantidad de dinero nuevo que el Gobierno puede recaudar. Queda claro que el aumento en los impuestos que defiende el Gobierno no resolverá el problema de la deuda. Por cálculos propios, el aumento de la tasa a las viviendas con ingresos más altos planeado para 2011 reducirá la deuda proyectada en sólo 620,000 millones de dólares, apenas 3% para 2020, y esto es asumiendo que los impuestos más altos no frenarán el crecimiento económico, una afirmación muy cuestionable.

Es casi un hecho que se acerca el colapso del crédito. La única pregunta es cuándo. A finales de julio, la Oficina Presupuestal del Congreso emitió un informe llamado Deuda federal y el riesgo de una crisis fiscal. En éste se advierte que si Estados Unidos sigue por este camino, perderá la confianza de los inversionistas que compran su deuda, desencadenando un enorme aumento en las tasas de interés.

El informe señala que si la crisis ataca en 2011 y las tasas de los bonos del Departamento del Tesoro se elevan alrededor de 4 puntos, el interés en la deuda federal se duplicará de 460,000 millones de dólares a cerca de 900,000 millones de dólares para el año 2015. Si esto ocurre, tan sólo los pagos de intereses representarán cerca uno de cada seis dólares del gasto del Gobierno. Esto es el equivalente al 40% de todos los impuestos de ingresos. Para el año 2020, la deuda federal en proporción al PIB llegará al 100%, a los mismos niveles que aplastaron a la economía griega.

El peor panorama

¿Qué panorama podría generar este tipo de crisis y la llegada de un IVA? Las causas más probables son que el país presente moras en su deuda, sobre todo si hablamos de uno de los grandes, del cual no se esperaba que esto ocurriera; o si el Gobierno presenta moras a causa de las condiciones fiscales tensas. "Cuando un lugar inesperado inicia estas crisis, siempre es algo extraordinario", dijo J.D. Foster, ex oficial de presupuestos en el Gobierno de George W. Bush. "Podría ser un país como Irlanda o Grecia, abandonando el euro y renegando de su deuda, o moras por parte de California o Illinois".

Cuando llega una crisis, los inversionistas extranjeros optarán por los bonos del Departamento del Tesoro primero, bajando las tasas y elevando el valor del dólar. Pero las primas de riesgo o el margen de impago en otros bonos en todo el mundo, se elevarán. En cuestión de meses, la deuda nacional que comenzó en otro lugar también afectará los bonos del Departamento del Tesoro. Los inversionistas extranjeros que tenían la mitad de los 8 billones de dólares en bonos del Gobierno de Estados Unidos registrarán pérdidas enormes. Demandarán tasas más altas para comprar deuda con base en la orden de cuatro puntos porcentuales discutidos en el informe de la Oficina Presupuestal del Congreso, o incluso más.

La solución deberá ser expedita y dramática, pero su forma depende del balance político del poder cuando llegue la crisis. Foster predice una crisis dentro de 24 a 30 meses. Si tiene razón, podría ocurrir después de las elecciones en el Congreso de este año. Aunque el resultado de esas elecciones es incierto, es probable que ningún partido goce de la ventaja decisiva que hoy tienen los demócratas. Para asegurar inversionistas y tasas más bajas de los niveles desastrosos, el Congreso deberá cerrar la brecha presupuestal en cinco puntos del PIB rápidamente por medio de aumentos en los impuestos, recortes en el gasto o la combinación de ambos.

Probablemente el liderazgo republicano mantendrá su postura anti IVA, y exigirá que los ajustes provengan del lado del gasto. Los demócratas podrían defender la combinación de impuestos nuevos y reducciones en los desembolsos. Mientras aparecen los pequeños ingresos proyectados del aumento de la tasa, sólo el IVA tiene el poder de generar el impulso necesario de nuevos impuestos.

En esta atmósfera de miedo, comparable con la crisis financiera de 2008, es muy probable que un pequeño grupo de republicanos opte por el compromiso en vez de la paralización, por lo tanto, el futuro de la economía puede estar en manos de algunos legisladores disidentes.

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El problema es que cuando el IVA se vuelva ley, podría extenderse mucho más. Ningún país que haya legislado el IVA lo ha eliminado. "Un IVA aumentaría permanentemente el tamaño del Gobierno", dijo Foster. De hecho, ha sido el motor que ha elevado el gasto del Gobierno como una porción del ingreso nacional, con frecuencia a más de 50%, en todos los países que cuentan con él, desde Alemania hasta Japón.

Cuando el IVA asome sus narices, sin duda se mostrará entero en poco tiempo.

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