La Fed se va quedando sin alternativas

El Banco Central de EU anunció un nuevo plan para evitar que la recuperación se estanque; pero cruzar el umbral donde la deuda como porcentaje del PIB supere el 90%, presagia lo peor.
bernanke  (Foto: CNN)
Keith R. McCullough

La Gran Depresión, Wall Street en 1987, Japón en 1997. Los puntos de colapso económico suelen ser muy claros vistos en retrospectiva. Los políticos profesionales en Japón llevan 20 años contando historias de cómo prevenir el estancamiento económico. En Estados Unidos, estas historias comenzaron en el 2007. Los mercados de acciones y los precios de los bienes raíces llegaron a bajas históricas, y después volvieron a colapsar a puntos bajos todavía más bajos.

A pesar de las muchas diferencias entre Japón y Estados Unidos, existe una similitud que sigue siendo un asunto importante en el modelo de manejo de riesgo que mis colegas y yo usamos en Hedgeye, nuestra compañía de investigación: la deuda como porcentaje del PIB. Ahora que Estados Unidos no puede cortar más las tasas de interés, la única opción que queda es la que la Reserva Federal (Fed) anunció que comenzará a implementar: comprar deuda del Departamento del Tesoro. Esto puede llevar al Estados Unidos al borde del colapso. Según economistas en Carmen Reinhart & Ken Rogoff, cuya visión es compartida por nosotros, cruzar el umbral del 90% deuda/PIB, es el equivalente de cruzar el Rubicón del crecimiento económico. Es un punto del que ya no hay regreso.

El 2 de julio recortamos nuestros estimados del PIB tanto para el tercer trimestre del 2010 como para todo el 2011 a 1.7%. En ese momento, el consenso en torno al crecimiento económico de Estados Unidos era de cerca de 3%. Ahora estamos comenzando a ver cómo los analistas de las grandes corredurías y la Reserva Federal comienzan a recortar sus estimaciones del PIB, pero no lo han hecho lo suficiente. Incluso nuestra estimación para 2011 sigue siendo demasiado alta.

El freno en el crecimiento, tanto en Estados Unidos como en China, es central para nuestra visión bajista en la fortaleza del dólar estadounidense y en los valores estadounidenses. Habrá una parcialidad en nuestras estimaciones de crecimiento en Estados Unidos siempre y cuando el gasto del déficit financiado con deuda siga siendo la solución a la crisis financiera a la que recurren los políticos y los banqueros centrales.

Los mercados comercian con base en expectativas. El zigzag del miércoles en el índice Standar and Poor's (S&P) 500 fue distinto al a mayoría de los días comerciales aburridos de agosto en Estados Unidos. Esto se debe a que el Gobierno escuchó que se acercaba una segunda ronda de "alivio cuantitativo", conocido como QE2, y que Ben Bernanke respondería a nuestra súplica de comprar y esperar.

La primera ronda de alivio cuantitativo fue la compra sin precedentes por parte de la Reserva Federal de deuda de agencia para impulsar el mercado de las viviendas, junto con instalaciones de crédito de grandes bancos, que comenzaron en 2008 y terminaron a principios de este año.

Pensar que institucionalizamos las expectativas del mercado a este grado es motivo de miedo. Parece imposible (pero cierto) que todos los repuntes comienzan y terminan con rumores de lo que el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, un hombre humilde del Gobierno, dijo el miércoles pasado a las 2 de la tarde, o cualquier otro día en que hace una declaración.

¿Ahora qué?

Con 40.8 millones de estadounidenses viviendo de vales de comida (un récord), y con el 45% de los desempleados buscando empleo desde hace 27 semanas o más (otro récord), ¿qué pasará si (o cuando) el QE2 no genere el crecimiento del PIB? ¿Debemos comenzar a rezar por un QE3? ¿Debemos cancelar la bomba del informe de ventas de hogares existente de la Asociación Nacional de Inmobiliarias, que pretende ser publicado el 24 de agosto? ¿O debemos aguantarnos y aceptar que la política económica actual predice 0% de rendimientos sobre los ahorros, incluso mientras Washington sigue apalancando nuestro futuro al punto del colapso económico?

Antes de que el "Fiat Fools" (el nombre que Hedgeye dio a los actores políticos y banqueros que pusieron sus esperanzas en la recuperación económica imprimiendo un suministro infinito de efectivo nuevo) deje de hacer campaña al QE3, quizás deban analizar los resultados del mercado en tiempo real con el anuncio de ayer del QE2:

1) El dólar estadounidense está buscando resucitar después de 9 semanas consecutivas a la baja, 9% abajo desde junio.

2) Los rendimientos de los bonos del Departamento del Tesoro de Estados Unidos están registrando bajas históricas, con rendimientos a dos años de 0.49%.

3) El reparto del rendimiento (en este caso, la diferencia en el rendimiento entre bonos del Departamento del Tesoro a 10 y a dos años, lo que muestra una confianza a largo plazo cuando éste es alto), sigue cayendo, otros 4 puntos base día a día, a 223 puntos base.

4) El S&P 500 está por debajo de su promedio de movimientos a 200 días (un mostrador común de la salud del mercado o de una acción), a 1115.

5) La Volatilidad de Estados Unidos (VIX) está teniendo un repunte de su estabilidad reciente.

6) En Japón, los especialistas del alivio cuantitativo a largo plazo vieron a sus mercados cerrar con 2.7%, lo que los coloca 11.9% abajo hasta la fecha.

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Alexis De Tocqueville, autor de Democracy in America, publicada el año pasado, advirtió sobre este momento cuando escribió que "la república estadounidense durará hasta el día en que el Congreso descubra que puede sobornar al pueblo con el dinero del pueblo".

*Keith R. McCullough es presidente ejecutivo de Hedgeye, una compañía de investigación con base en New Haven, Connecticut.

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