Hay excesiva confianza en el consumidor

Al índice de confianza del consumidor en EU se le considera un buen termómetro de la economía; este indicador se ha mantenido bajo, y el mercado no puede esperar que los clientes lo salve.
tienda vacia crisis consumidor confianza  (Foto: Cortesía Fortune)
Nin-Hai Tseng

Los consumidores mueven más de dos terceras partes de la economía de Estados Unidos, y dado que ha sido muy difícil ver señales de crecimiento, es fácil culpar a los consumidores tacaños. Pero hacerlo es un error.

De hecho, el gasto personal se ha mantenido al ritmo de la economía, representando el 70% fijo del PIB antes de la recesión, en las profundidades de la crisis y en la lenta recuperación de hoy. Incluso hay que mencionar que el consumo relativo al PIB creció ligeramente, a 71%, durante los últimos dos trimestres de 2009, en medio de los enormes programas de gasto gubernamental, como la promoción de ventas de casas y autos, para estimular la economía. Pero desde entonces volvió a ser plano.

Pero el mercado tiende a obsesionarse demasiado con la confianza del cliente cada vez que el Gobierno publica sus últimas cifras de crecimiento. El comportamiento de los negocios suele tener una influencia directa por la forma en la que los consumidores dicen sentirse con respecto a la economía. Esto no ayuda mucho al crecimiento cuando la confianza del consumidor cae a una baja de cinco meses, reportada por la Junta de Conferencias a finales de julio.

El consumo en Estados Unidos no siempre ha sido tan alto. Entre la década de los 50 y la de los o80, se mantuvo relativamente estable, a un promedio del 63% de la economía total, dijo David Backus, profesor de economía en la Universidad de Nueva York. Cómo creció a sus niveles actuales es un misterio, pero Backus señala algunos factores, como el crecimiento del bienestar y programas gubernamentales como la seguridad social, que hicieron que los consumidores se sintieran bien con respecto al futuro (por lo que eliminaron una razón para ahorrar). La llegada de la era de las tarjetas de crédito también tuvo un papel importante.

El factor corporativo

Pero hoy no tiene sentido depender de los consumidores para acelerar el ritmo de la recuperación económica. Están controlados por la deuda y temen por su empleo. También están cansados de tanto gasto en los años previos a la crisis financiera. Prefieren contar los centavos y no consideran que ahorrar implique un desarrollo negativo.

Si algo va a reforzar el ritmo del crecimiento una vez más, tendrá que provenir de la inversión de las compañías, señala Backus.

A diferencia del consumo, la parte de la inversión de la ecuación del PIB ha visto algunas de las caídas más pronunciadas desde que comenzó la recesión. El gasto que realizaban las firmas en todo, desde edificios hasta software nuevo, se ha levantado desde 2009, pero sigue estando por debajo de las proporciones previas a la recesión. Durante el último trimestre, las inversiones representaron el 12.7% del PIB, en comparación con el 15% durante el mismo periodo en 2008.

No es como si las empresas no tuvieran dinero para invertir. Los balances de efectivo en las compañías no financieras son considerablemente altas, de 837,000 millones de dólares a finales de marzo, un incremento de 26% en comparación con los 665,000 millones de dólares del año anterior, según Standard & Poor's. Las compañías mantienen efectivo equivalente al 10% de su valor, mucho más alto que el promedio de 6.6% que mantenían desde 1999. 

Las firmas tienen una deuda significativa en sus balances, pero esa no es la razón principal por la que los ejecutivos no están gastando en inversiones o incluso contratando más personal, dijo Chris Chistopher, economista de IHS Global Insight. Dice que tiene más que ver con la incertidumbre de la economía después de una crisis que sometió a las compañías a una postura de esperar y ver.

El crecimiento del PIB en el segundo trimestre disminuyó a 2.4%, en comparación con el 3.7% del trimestre anterior. Christopher dice que quizás las empresas aún no se sentirán cómodas con las contrataciones e inversiones hasta que el país crezca por encima de su promedio de 3% previo a la recesión.

Parece se que la economía está encerrada en un ciclo de frustraciones, donde los consumidores no gastarán más, a menos que la tasa de desempleo mejore y donde las compañías no contratarán más hasta que la tasa de crecimiento del PIB se recupere; son como dos pistoleros, esperando a que alguno se atreva a hacer el primer movimiento.

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"Es como si hubieras estado en un accidente terrible y esperes que ‘algo' te haga sentir bien de nuevo", dice el economista de IHS Global Insight.

Quizás Christopher tiene razón, pero ese "algo" no será el consumidor, el cual llegó al tope.

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