EU, entre deuda pública y brecha fiscal

Legisladores estadounidenses deben definir la forma de controlar la deuda de largo plazo del país; la brecha entre el dinero que entra y el que sale de las arcas persistirá.
tabla, gráfina, estadística  (Foto: Jupiter Images)
Jeanne Sahadi
NUEVA YORK -

Los legisladores estadounidenses discutirán, a partir del próximo mes, la ley de gastos y el vencimiento de las desgravaciones fiscales implementadas por la administración Bush.

Pero no nos equivoquemos: los enardecidos debates se desarrollarán en el aire, pues los legisladores aún tienen que determinar la forma de controlar la deuda a largo plazo del país. Y esa discusión más extensa involucrará importantes cambios en las políticas: una probable revisión al código fiscal federal y una reducción en el gasto.

Los congresistas han hablado poco sobre el asunto. Sin embargo, no podrán aplazar el tema en diciembre, ya que contarán entonces con reportes del Debt Reduction Task Force (grupo de trabajo para la reducción de la deuda) del Bipartisan Policy Center y de la Comisión para la Reforma Fiscal formada por el presidente Barack Obama.

Ambos grupos trazarán la magnitud de los cambios necesarios para corregir esas dos preocupantes realidades. La primera, es producto del hábito y las circunstancias: por años, el país gastó más de lo que estaba dispuesto a pagar en impuestos, luego fue golpeado por una crisis económica y financiera que estimuló más gasto para paliar el dolor de la recesión.

La segunda realidad, en cambio, preocupa más a los expertos en el presupuesto. Aún después de que la economía se recupere, la brecha entre el dinero que entra y el dinero que sale persistirá, en gran parte debido a los cambios demográficos ya anticipados, como el envejecimiento de la población. Y pedir prestado para cerrar la brecha podría resultar mucho más caro que antes.

Lo halcones del déficit

Este año, la deuda pública de Estados Unidos (que no incluye el dinero que se le debe a la Seguridad Social y a otros fondos fiduciarios gubernamentales) representará el 60% del PIB del país. Para 2022, se prevé que alcance el 100%. Y para 2035, se acercará al 200% del PIB.

En comparación, el promedio de deuda pública entre los años 1960 y 2000 como proporción del PIB era de 37%, según información del Debt Reduction Task Force.

El aumento del endeudamiento significa, entre otras cosas, que para finales de esta década, la mayor parte de los ingresos fiscales federales será ‘tragada' por cuatro elementos: pagos de intereses sobre la deuda del país, pagos a Medicare, Medicaid y a la Seguridad Social.

Para 2021, el costo del pago anual de intereses superará al presupuesto en defensa y se ‘comerá' más de la mitad de todos los impuestos federales, de acuerdo al Debt Reduction Task Force.

La llamada al sacrificio

Estabilizar la contabilidad federal significa que las futuras batallas legislativas no versarán sobre qué ofrecer al votante, sino qué sacrificios pedirle.

"Si no les pedimos a los estadounidenses que se sacrifiquen, hemos fracasado. Y si les pedimos que se sacrifiquen y deciden no hacerlo, también hemos fracaso porque no los hemos convencido de que este es uno de los pocos calvarios que atraviesa EU tan terrible como estar en guerra" dijo Pete Domenici, ex senador que codirige dicha Task Force junto con Alice Rivlin, ex directora de presupuesto de la Casa Blanca bajo la administración Clinton.

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Esa comisión, y la que el presidente designó para la reforma fiscal, han declarado que el balance federal está a discusión. Ambos grupos seguramente recomendarán congelar el gasto, el cese de muchas deducciones fiscales y varias reformas a los programas de beneficios, por mencionar algunas medidas.

No se sabe si el Congreso adoptará las sugerencias de las comisiones, pero muchos halcones del déficit creen que el Congreso sólo actuará si ocurre una crisis, como la caída del dólar, la pérdida de confianza en que EU pague lo que debe, una creciente inflación o una degradación de la calificación de la deuda estadounidense.

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