Rousseff y Serra: promesas por Brasil

Ambos candidatos irán a la segunda vuelta electoral para pelear por la presidencia del país; José Serra aplicaría mayor disciplina fiscal, y Dilma Rousseff quiere un mayor activismo del Estado.
Dilma Rousseff  (Foto: AP)
BRASILIA (CNN) -

A la candidata del partido gobernante de Brasil, Dilma Rousseff, le faltó poco para lograr el 50% de votos necesarios para cantar victoria en las elecciones presidenciales del domingo y ahora debe medirse en una segunda vuelta con el contrincante opositor José Serra.

Sondeos apuntan a que Rousseff vencerá a Serra el 31 de octubre mientras siga apoyada en la popularidad del presidente Luiz Inacio Lula da Silva, quien ha impulsado la economía y elevado el perfil internacional del país durante sus ocho años en el poder.

Los dos candidatos con mayor preferencia en los sondeos apoyan ampliamente los pilares de la política económica actual que convirtió al país sudamericano en una de las economías emergentes más exitosas.

Aun así, existen importantes diferencias entre el ex gobernador del estado de Sao Paulo Serra y Rousseff, ex jefa de Gabinete del Gobierno de Lula. A continuación, algunas de sus posturas sobre temas clave:

Estabilidad económica

Serra, al igual que Rousseff, mantendría las políticas de mercado que han asegurado estabilidad económica en la última década: un tipo de cambio flotante, control de la inflación y disciplina fiscal.

Disciplina fiscal

Serra, de Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), es percibido por algunos como el más duro de los dos candidatos en lo que se refiere a disciplina fiscal, aunque no ha anunciado metas presupuestarias detalladas.

Prometió cortar los gastos innecesarios del Gobierno para permitir una mayor inversión pública, pero también propuso aumentar el salario mensual mínimo a 600 reales (349 dólares) desde sus actuales 510 reales, lo que presionaría las finanzas públicas.

Rousseff, cuyo Partido de los Trabajadores tiene fuertes vínculos con sindicatos del sector público, propone mantener la disciplina fiscal con ajustes graduales, pero sin las medidas de austeridad drásticas que marcado el primer año de Gobierno de Lula en el 2003. Ella ha dicho que Brasil no necesita dar rienda suelta al gasto público para que la economía mantenga su robusto crecimiento.

Ha dicho que mantendría una meta de superávit presupuestario primario del 3.3% del Producto Interno Bruto (PIB) hasta que la deuda neta caiga a 30% del PIB a fines del 2014, desde un 41.7% en julio.

El Gobierno aún espera lograr su meta de superávit presupuestario primario para el 2010.

El Estado

Rousseff favorece un Estado fuerte en áreas estratégicas, como petróleo, banca y energía, aunque insiste en que las empresas privadas en esos sectores no serán perjudicadas.

También promete promover la eficiencia del Gobierno y la "meritocracia", además de reducir la burocracia. Pero mantendrá los actuales beneficios a los funcionarios públicos.

Serra favorece un Gobierno fuerte y activo y aplaudió las medidas de estímulo fiscal de Lula durante la crisis global de 2008/2009.

Pero Serra, que autorizó la venta del banco estatal de Sao Paulo cuando fue gobernador de ese estado, es visto como más abierto a la privatización selectiva y afirma que no usará fondos estatales para promover fusiones y adquisiciones en el sector privado.

El candidato opositor propone fuertes políticas para desarrollar la industria nacional y aumentaría las salvaguardas comerciales contra importaciones de bajo costo, especialmente chinas.

Banco Central

Rousseff ha dicho que mantendría la autonomía operacional del Banco Central y el estatus de su presidente como ministro del Gabinete.

Serra ha afirmado que el Banco Central debe estar en línea con la política económica del Gobierno y que el presidente de la entidad y el ministro de Hacienda deben pensar de manera similar.

Reformas estructurales

Rousseff y Serra coinciden en la necesidad de reformar el complicado sistema tributario de Brasil para alentar las inversiones, pero los esfuerzos previos de reforma impulsados por Lula no han entregado mayores resultados.

Rousseff convirtió la reforma tributaria en una prioridad y sus propuestas incluyen rebajas de impuestos al capital de inversión y a las remuneraciones, además de armonizar los niveles de gravámenes estatales, con la ayuda de un fondo para compensar la escasez de ingresos de algunos estados.

Serra quiere reformar el sistema previsional mediante el recorte de los beneficios para algunos funcionarios públicos, mientras que Rousseff favorece una reforma que recaude más dinero para financiar el creciente déficit previsional y alteraría algunas reglas de jubilación.

Política monetaria

Rousseff ha dicho que mientras la carga de deuda de Brasil no disminuya considerablemente, el Banco Central tendrá que concentrarse exclusivamente en la inflación en vez de centrarse en la economía más amplia, incluyendo el aumento del empleo.

Serra ha sido más crítico de la política monetaria, afirmando que "la tasa de interés tiene que bajar, es sorprendente".

Industria petrolera

Rousseff apoya completamente el esfuerzo de Lula por aumentar el control gubernamental sobre reservas de petróleo recientemente encontradas, y ayudó a esbozar la propuesta.

La medida incluye la creación de una nueva compañía estatal para administrar las reservas, una exigencia de que la estatal Petrobras sea la operadora de todos los campos y la creación de un nuevo fondo para invertir las ganancias del crudo en educación, salud y desarrollo.

Serra critica la reforma y dice que el modelo actual era adecuado para desarrollar nuevas reservas.

El candidato señala que no hay necesidad de crear más burocracia con una nueva petrolera estatal. Su partido advierte que el enfoque de Lula podría dejar a un costado a los privados, reducir la inversión, competencia y eficiencia.

Tipo de cambio

Rousseff ha descartado buscar un tipo de cambio específico para la moneda de Brasil, que se cotiza cerca de un alza histórica en 10 meses.

Serra ha dicho que el real está "mega sobrevaluado" y que afecta a los exportadores, pero descartó medidas abruptas o la intervención directa en los mercados para influenciar la divisa.

También indicó que permitir una depreciación del real necesita una disciplina fiscal más estricta y menores tasas de interés.

Política exterior

Serra ha criticado los estrechos vínculos de Lula con aliados de izquierda en Latinoamérica y con Irán. La flexibilización de esos lazos podría afectar inversiones de energía en Bolivia y Venezuela, donde la petrolera estatal Petrobras tiene grandes inversiones.

También llamó a una reforma del grupo de comercio sudamericano Mercosur y a firmar más acuerdos bilaterales de libre comercio.

Rousseff favorece la continuación de los objetivos de la política exterior de Lula, incluyendo la integración regional y una mayor voz de los países en desarrollo en entidades internacionales.

No obstante, dada su mayor prioridad en asuntos nacionales y su menor perfil internacional, es menos probable que continúe la diplomacia de alto perfil establecida por Lula.

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