Innovación: la ‘salvación’ de China

Hace un par de siglos el imperio rechazaba entrar a la comunidad internacional de intercambio; ahora que tiene las puertas abiertas el Gobierno busca impulsar la creatividad con base en su gente.
china  (Foto: Photos to go)
Michael Elliott
FORTUNE -

La Exposición Mundial 2010 en Shanghai fue una experiencia donde todo se daba en superlativo. Más de 60 millones de personas visitaron el mayor recinto ferial de la historia, con un récord de asistencia de 631,000 visitantes el 23 de septiembre. En 1793, Lord George McCartney visitó China como embajador del rey británico Jorge III. Gran Bretaña estaba ansiosa por ampliar su comercio con China, así que McCartney viajó al lugar cargado de las maravillas producidas en la primera Revolución Industrial, y se presentó en la corte del Emperador Qianlong en Beijing. Allí, en la forma más educada, fue despedido con la siguiente nota: "Como su embajador puede ver por si mismo, poseemos todas las cosas. No veo valor alguno en los objetos extraños o ingeniosos, y los productos de su país no me son de ninguna utilidad", escribió el emperador al rey.

Y mientras pensamos en la Expo, admirados por el apetito que las masas muestran por los productos de más de 200 países y organismos, diremos "eso era antes, hoy las cosas son diferentes". China puede tener un enorme superávit comercial con Estados Unidos, pero también consume, su economía ha crecido tan rápido que para 2008 era el tercer mercado para las exportaciones estadounidenses.

Sin embargo, salta la pregunta: Si la China cerrada al comercio de 1793 no duró, ¿durará la China abierta de hoy? Nos referimos a la percepción que actualmente tienen los líderes empresariales que hacen negocios con China: las reglas del juego están en su contra, todo, desde los parámetros a las políticas de contratación del sector público a las leyes de propiedad intelectual se manipula para beneficiar a los productores chinos sobre los competidores internacionales.

Las reglas del juego están diseñadas con un objetivo. En un reciente e imprescindible artículo titulado "China's Drive for Indigenous Innovation," James McGregor, asesor de la firma APCO Worldwide y durante años observador de la China moderna, indica que el impulso de la llamada innovación doméstica "equivale a una llamada general a la acción para que la nación china esté presta para trabajar y concluya la misión de alcanzar e incluso superar a Occidente en ciencia y tecnología". La campaña, escribe McGregor, está "centrada en emplear al creciente mercado doméstico chino y a su poderoso régimen regulatorio para disminuir la dependencia en tecnología extranjera y desarrollar tecnologías propias".

¿Qué haremos ante esta advertencia? Dudo que las compañías chinas puedan convertirse en líderes globales sin someterse a la disciplina de la competencia en mercados maduros, el secreto del éxito del Japón posterior a la guerra. Los estadounidenses también dudamos de que un gobierno pueda organizar las cosas para que su población sea salvajemente innovadora. Pero los líderes de China no ocultan el papel que juega el gobierno en la dirección que toma la economía. En el discurso que el primer ministro Wen Jiabao pronunció en el Foro Económico Mundial en Tianjin, las oraciones comenzaban con un "nosotros" (nosotros mejoraremos, nosotros incrementaremos). ¿A quién se refiere? ¿A China o a su gobierno? En realidad no hay diferencia.

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No está claro si una economía basada en el "nosotros haremos" puede proporcionar la innovación que China busca. La capacidad del Gobierno chino sirve a la perfección para construir magníficas carreteras y trenes de alta velocidad. Pero el loco genio empresarial de Silicon Valley, queremos pensar, abreva de otras fuentes.

Los chinos, en efecto, respetan el largo historial de innovación de Estados Unidos. Ningún líder chino actualmente diría "Los productos de su país no me son de ninguna utilidad." Pero sin duda alguna China tomará medidas extraordinarias para desarrollar su propia industria y tecnología. La pregunta es cómo responderán las corporaciones globales, y sus respectivos gobiernos.

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