México y Brasil ‘atados’ a las reformas

Ambas naciones requieren concretar ajustes para tener el liderazgo económico en Latinoamérica; analistas señalan que aunque Brasil ha logrado avances, México parece tener cierta ventaja.
Brasil México  (Foto: Especial)
Isabel Mayoral Jiménez
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Ante los ojos del mundo, Brasil aparentemente se coloca como una economía más fuerte y sólida que la mexicana, pero no es así, coinciden especialistas. Ambas naciones enfrentan retos similares para conseguir reformas en el ámbito fiscal y laboral, aunque México muestra un mayor grado de avance en sus cuentas presupuestales y ha logrado reformar su sistema de pensiones, lo cual no ha sucedido en el país sudamericano.

Los mercados financieros internacionales han sido mucho más optimistas con Brasil y más pesimistas hacia México, dice John Welch, director Estratega de América Latina de Macquaire Capital. Incluso, dice,  "en México piensan que Brasil hizo las cosas mucho mejor y no creo que sea así".

Por ejemplo, la situación fiscal es mucho mejor aquí que en el país carioca; México ha arreglado su situación pensionaria, aunque tienen problemas a nivel estatal, pero Brasil no ha hecho nada y la nueva presidenta Dilma Rousseff prometió que implementaría esa reforma, y enfrentan problemas financieros que no han sido atacados".

La ex jefa de Gabinete del presidente Luiz Inacio Lula da Silva ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales el domingo pasado con un 56% de los votos válidos, en gran medida gracias a los éxitos económicos de su antecesor y mentor político.

El primer desafío que deberá enfrentar la presidenta electa de Brasil, Dilma Rousseff, será precisamente sacudirse la sombra del ex mandatario Lula y establecer su propia línea de acción en materia macroeconómica, en donde bajar el déficit fiscal resultará prioritario en su primer año de Gobierno, estima Guillermo Colín Villavicencio, investigador del Departamento de  Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey Campus Estado de México.

Pero hay tres retos prioritarios que Rousseff deberá abordar una vez que asuma la presidencia el próximo 1 de enero de 2011: una reforma fiscal, una reforma laboral y una reforma al sistema de pensiones de los burócratas, que ahoga sus finanzas.

Si Brasil no logra remontar sus propios problemas, "México se beneficiaría de la entrada de capital extranjero que saldría de ese país, pero siempre y cuando logre hacer ya los cambios que requiere en el ámbito fiscal y laboral para poder captar esa inversión que no estaría llegando al mercado brasileño", expone.

Sin embargo, la pregunta es si México será capaz de poder atraer las inversiones que se canalicen al mercado brasileño en caso de que en el futuro la situación política en aquel país empeorara, destaca el académico.

Brasil tiene un gran problema en pensiones, destaca Welch. "Los pasivos no fondeados son más de 2 veces del PIB, sería muy afortunado que el petróleo pueda capitalizar las pensiones públicas, es algo que el próximo Gobierno deberá manejar muy bien. Brasil nunca está tan bien como las personas creen, pero tampoco es tan malo como muchos temen".

Aunque también reconoce que un problema de México es su falta de visión de largo plazo. "Ciertamente, Lula y Dilma tienen una visión con participación del mercado y prácticamente la política económica que han seguido es herencia del ex presidente Enrique Cardoso".

En México "no sé cuál es la visión de largo plazo y eso es problemático. Cuando uno no tiene una visión de largo plazo, todo es cortoplacismo, pero soy mucho más optimista que la gente y los mexicanos sufrieron mucho los dos últimos años, pero decir que Brasil es mejor que México, no es así", expone quien fuera economista en Jefe en el Banco de la Reserva Federal de Dallas.

Brasil podría hacer muchas cosas que ha dejado pendiente. Primero abrir más su economía, es alto el proteccionismo y eliminar las distorsiones que existen quitando barreras arancelarias; la política fiscal es floja y ellos están sufriendo para crear un superávit arriba de 2% del PIB y están maquillando sus cuentas públicas. El déficit fiscal es de 3.5 del PIB y hubo expansión con la crisis, pero cuando está creciendo 7.5% es hora de quitar ese estímulo, indica el estratega.

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El académico del Tecnológico de Monterrey dice que apenas hace año y medio el Banco Central de Brasil logró su autonomía, la tasa de interés (Selic) se encuentra en niveles muy elevados (10.75% anual) y de manera artificial están manteniendo la sobrevaluación de su moneda.

"Eso también es un reto importante y habrá que ver qué decisión toman si la mantienen sobrevaluada o devalúan. Ellos tienen un gran reto de infraestructura y necesitan grandes recursos e inversión extranjera para poder financiar el próximo Mundial en 2014 y las Olimpiadas en 2016, hay requerimientos de infraestructura fuerte que tienen que financiar de alguna forma".

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