Los nuevos ‘amigos’ de Wall Street

La victoria republicana en las elecciones intermedias frenará el ataque demócrata contra el sector; ambas Cámaras en EU tendrán un reacomodo en sus comisiones económicas y financieras.
republicano congreso estados unidos eu dolar congreso  (Foto: Photos to Go)
Tory Newmyer

Estos dos últimos años han sido difíciles para Wall Street en el Congreso de Estados Unidos. La mayoría demócrata dictaminó nuevas regulaciones para los emisores de tarjetas de crédito, se aprobó una reforma financiera que exige a los bancos desprenderse de sus rentables negocios que operan con swaps, se creó una agencia de protección al consumidor y se establecieron nuevas normas para la compensación a ejecutivos.

Pero los intereses de los bancos ya no verán otro día así. Las elecciones intermedias devolvieron el poder de la Cámara Baja a los republicanos. Y aún cuando el partido republicano no pudo ganar el Senado, es probable que la industria de los servicios financieros se encuentre con un demócrata más amigable presidiendo la Comisión Bancaria.

En la Cámara Baja (o de Representantes), el favorito para dirigir la Comisión de Servicios Financieros es el diputado de Alabama Spencer Bachus. Como el republicano de mayor rango en la Comisión en los últimos cuatro años, Bachus ha demostrado una disposición a colaborar con los demócratas. Incluso se metió en problemas por pactar demasiado en las negociaciones sobre el rescate a Wall Street en 2008.

Bachus también mantiene una relación amigable con el sector financiero, y los grupos de presión del sector anticipan que su presidencia marcará una diferencia radical respecto al liderazgo del presidente saliente y liberal declarado Barney Frank (diputado demócrata por Massachusetts), uno de los arquitectos de la reforma a Wall Street.

En el Senado, la Comisión Bancaria también renovará la presidencia con la salida de su actual dirigente, el senador demócrata Chris Dodd. Para reemplazarlo se baraja el nombre del demócrata Tim Johnson (senador por Dakota del Sur), una buena noticia para los bancos, que tienen una fuerte presencia en el estado, donde opera la división de tarjetas de crédito de Citigroup. Johnson fue el único demócrata que se opuso el año pasado a la reforma de las tarjetas de crédito. En 2006 sufrió una embolia cerebral que lo apartó por unos meses, y si bien continúa su recuperación, los analistas opinan que no perdió agudeza mental y es un buen candidato para el puesto.

La pregunta es entonces qué conseguirá el nuevo régimen. Y la respuesta es corta: poco. Aún cuando los republicanos sumen una sólida mayoría en la Cámara Baja, su agenda enfrentará a un Senado dividido y a un presidente Barack Obama preparado para vetar iniciativas.

Pero incluso esta situación es mejor para el sector de servicios financieros que el temporal que sufrieron en la pasada legislatura. La nueva dinámica elimina efectivamente la posibilidad de revocar en bloque la ley de reforma a Wall Street (un propósito políticamente cuestionable de cualquier forma, dado el popular sentimiento anti-bancos de hoy), pero supone que los republicanos supervisarán agresivamente su implementación para ajustarla a medida que toma forma.

Hay una posibilidad: apretar las riendas de la nueva agencia de protección al consumidor. Peter Wallison, miembro del American Enterprise Institute y de la Comisión del Congreso que evaluó la crisis financiera, opina que es posible reorganizar la agencia "como una comisión con la misma jurisdicción pero con una dirección multipartidista" para supervisar su autoridad.

Los republicanos están también ansiosos por empezar un debate sobre la reforma al financiamiento de la vivienda. Los conservadores creen que los esfuerzos demócratas por incentivar la propiedad precipitaron la crisis crediticia. Durante el debate de la reforma financiera, se quejaron de que la legislación no tocara a los gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac, cuyo rescate federal les costó a los contribuyentes 150,000 millones de dólares.

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La Casa Blanca presentará el año próximo su propia propuesta para reestructurar el sistema de financiamiento de la vivienda, pero poco se avanzará en el tema en la siguiente legislatura. Para empezar, Fannie y Freddie siguen jugando un papel demasiado importante en la tonificación del mercado inmobiliario como para aplicar una reforma estructural a corto plazo.

"No hay ninguna alternativa al  momento para Fannie y Freddie, y no la habrá hasta que vuelva el mercado de securitización de hipotecas. La elección de 2012 determinará ese asunto. Si un republicano sale electo, creo que Fannie y Freddie serán eliminadas gradualmente... y reemplazadas por un proceso de securitización, posiblemente complementado por un programa de bonos garantizados"  apunta Wallison.

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