Integrantes del G20, disgustados con EU

El presidente Barack Obama deberá aplicar toda la diplomacia en el encuentro de esta semana; Alemania, Brasil, China y Sudáfrica acusan que el plan económico de la Fed puede debilitar al dólar.
monedas billetes.jpg  (Foto: Photos to go)
WASHINGTON (CNN) -

El Grupo de los 20 comienza a parecerse más a un G19 más 1, ya que países ricos y en desarrollo por igual acusan a Estados Unidos de romper un compromiso de unidad.

La cumbre del G20 esta semana exigirá cada ápice de sabiduría diplomática del presidente Barack Obama después que la Reserva Federal lanzó un nuevo programa de compras de bonos por 600,000 millones de dólares, generando críticas en cuatro continentes de que el Banco Central estadounidense ignora las repercusiones globales.

Funcionarios de Alemania, Brasil, China y Sudáfrica se incluyeron entre quienes expresaron malestar por el hecho de que la impresión de más dinero por parte de la Fed pueda debilitar al dólar, impulsar al alza los precios de las materias primas y enviar a los mercados emergentes olas incontrolables de dinero de los inversionistas.

Si el G20 fracasa en destrabar estas tensiones globales, eso podría aumentar las preocupaciones entre los inversionistas de que los funcionarios de política monetaria están cada vez más alejados, dejando a la economía mundial vulnerable a otra crisis. La política doméstica y la monetaria hacen más difícil el trabajo de Obama.

El presidente estadounidense llega a Seúl para la cumbre del G20 el 11 y 12 de noviembre tras una derrota de su Partido Demócrata en las elecciones legislativas. Su primera tarea será convencer a sus colegas de que las medidas de la Fed no van en contra del impulso estadounidense a la cooperación global para nivelar los desequilibrios económicos. (Para un gráfico sobre economías del G20 vea http:/link.reuters.com/tah43q)

El ministro de Finanzas de Sudáfrica, Pravin Gordhan, dijo que las medidas de la Fed "socavan el espíritu de cooperación multilateral por el cual han luchado tan fuertemente los líderes del G20 durante la crisis actual". El ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schaeuble, fue menos diplomático. Describió la política estadounidense como "despistada".

Fue hace menos de cinco meses durante un encuentro de líderes del G20 en Toronto que los asistentes hablaban en términos cálidos sobre "bienestar colectivo" y "objetivos compartidos".

"Los miembros del G20 tienen una responsabilidad con la comunidad de naciones de asegurar la salud general de la economía global", dijeron los líderes en su comunicado final en junio.

"Si actuamos de una manera coordinada, todas las regiones estarán mejor, ahora y en el futuro", afirmaron.

Estancamiento

Desde aquel encuentro en Toronto, el dólar ha caído un 11% contra una cesta de monedas, impulsando al alza monedas en Japón, Brasil, la zona euro y en todos lados. La gran excepción es China, donde un yuan estrechamente administrado ha ganado un relativamente modesto 2% contra el dólar desde el pasado junio.

Se espera que la respuesta de Obama a las críticas del G20 sea que el mundo necesita de una saludable economía en Estados Unidos y que la economía estadounidense necesita de saludables exportaciones.

El mismo presidente de la Fed, Ben Bernanke, dijo que una fuerte economía de Estados Unidos es crítica para la recuperación global y que su banco central está consciente del "papel especial" del dólar en la economía global y el sistema financiero.

De hecho, todos los miembros del G20 parecen coincidir en que el mundo necesita de un mejor equilibrio entre naciones exportadoras ricas en efectivo como China y Alemania, y países consumidores altamente endeudados como Estados Unidos. La diferencia yace en la mejor forma de alcanzar eso.

Para mercados emergentes que temen que la inundación de efectivo por parte de la Fed haga naufragar sus economías, no pareciera que Estados Unidos esté haciendo honor al compromiso de "objetivos compartidos".

Eso hace más complicado para Washington presionar por cambios en las políticas de otros lugares, particularmente en Pekín, que insiste en que el yuan no es el principal culpable de las brechas globales en el comercio. Una propuesta del secretario estadounidense del Tesoro, Timothy Geithner, para limitar los desequilibrios de cuentas corrientes fue tajantemente rechazada en un encuentro de ministros de Finanzas del G20 el mes pasado.

El Gobierno de Obama fue la fuerza motora detrás de una propuesta adoptada por el G20 en Pittsburgh el año pasado para promover un crecimiento global más balanceado. Ese marco podría ser la mejor apuesta para un consenso del G20 en la cumbre de esta semana.

A diferencia de los objetivos numéricos de Geithner, el marco para un crecimiento balanceado insta a evaluaciones conjuntas para asegurar que las políticas domésticas no interrumpan el crecimiento global.

Los países del G20 presentaron sus planes económicos del mediano plazo al Fondo Monetario Internacional para una revisión el mes pasado. Los líderes podrían acordar mantener este proceso en el camino hacia Seúl, conservando al FMI como árbitro.

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El FMI dijo a las naciones del G20 en junio que si se adoptaban políticas de apoyo mutuo, la producción mundial se podría elevar en 4 billones de dólares y crear 52 millones de empleos en el mediano plazo.

A menos que los líderes puedan presentar un espectáculo de cooperación convincente en Seúl esta semana, estas loables metas económicas bien podrían quedar fuera de alcance.

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