La Fed, Bernanke y sus retos financieros

La venta de Bonos del Tesoro y otas acciones del Banco Central darán liquidez a la economía de EU; algunos republicanos lanzaron una campaña contra los planes de la Fed de comprar 600,000 mdd.
Bernanke  (Foto: Archivo)
Allan Sloan

La Reserva Federal estadounidense (Fed) hizo una arriesgada apuesta económica con la segunda ronda de flexibilización cuantitativa. Ahora es también una apuesta política y no augura nada bueno para su presidente Ben Bernanke o para la Fed. Un grupo conformado en su mayoría por republicanos ha emprendido una campaña contra los planes de la Fed de comprar 600,000 millones de dólares en bonos del Tesoro. Y justo antes de que se anunciara dicha campaña publicitaria, uno de los gobernadores más destacados de la Fed, Kevin Warsh, quien había votado a favor del programa, lo cuestionó públicamente, algo que yo nunca había visto antes.

Esto contribuye a mostrar a la Fed como un organismo indeciso y enredado en políticas partidistas, una imagen devastadora para su influencia económica y su autoridad moral. No soy un devoto de la Fed, y tengo dudas respecto a la segunda fase de flexibilización cuantitativa, la llamada QE2. Pero necesitamos un Banco Central independiente, no una organización que antes de actuar averigüe con el dedo hacia dónde soplan los vientos políticos. 

Incluso antes del ataque republicano, nuestro banco central ya perdía influencia en el mundo, en parte porque la influencia de Estados Unidos también ha disminuido, pero también debido a la QE2, que se resume en "imprimir dinero."

La junta de gobernadores de la Fed se dividió públicamente en torno a si convenía embarcarse en la QE2, haciendo a la Fed vulnerable. Otros Gobiernos y Bancos Centrales se han opuesto a esa política monetaria. Eso es un problema, porque no queremos que desprecien los dólares. Los mercados financieros (incluidos los mercados de divisas y commodities, así como de bonos a largo plazo) han enviado un voto de desconfianza. 

La primera ronda de flexibilización cuantitativa consistió en la compra de bonos, por parte de la Fed, para evitar un pánico financiero mostrando que no permitiría que las principales instituciones financieras se quedaran sin liquidez. Fue una medida inteligente, y funcionó. Pero la segunda ronda es totalmente diferente, y más arriesgada.

Es una apuesta sobre algo que nunca se ha intentado antes. La idea es estimular la economía al bajar las tasas de interés a largo plazo mediante la compra de bonos del Tesoro, apuntalando los precios de activos y permitiendo que el dólar se deprecie para que las exportaciones se abaraten y las importaciones se encarezcan, creando así más empleo en el país. 

Pero, en primer lugar, no está claro si la Fed puede hacer que dichas tasas bajen, o si eso ayudará a la economía. En segundo lugar, esa deliberada depreciación del dólar no tardará en transformarse en un descalabro, pues los mercados financieros suelen concentrarse donde huelen una oportunidad de ganancias.

Lo que nos lleva a Kevin Warsh. En un sorprendente discurso pronunciado la semana pasada, Warsh declaró "soy menos optimista que otros sobre si las nuevas compras de activos (por parte de la Fed) tendrán beneficios importantes y durables para la economía real." Y sugirió la posibilidad de que la QE2 termine antes de que la Fed cumpla la meta de comprar 600,000 mdd en bonos. 

Esa oposición de Warsh a una política que antes apoyó, así como los ataques de los republicanos, han colocado a Bernanke en una posición difícil. Él ya había hecho una apuesta económica arriesgada con la QE2, pero ahora también es una apuesta política. Si la QE2 tiene éxito, podría ayudar a la economía. Pero si no funciona y Bernanke decide suspender el programa, parecerá que cedió ante la presión política. Si la QE2 fracasa estrepitosamente, puede poner en peligro al dólar y a nuestro sistema financiero, y protegerlos a ambos es la principal responsabilidad de la Fed.

Por décadas la Fed ha sido el Banco Central más relevante del mundo, espero que sus días de gloria no estén contados.

Ahora ve
Maduro dice que el triunfo del oficialismo es un “mensaje brutal” a Trump
No te pierdas
×