Decisiones de la Fed, en vilo: analistas

Economistas aseguran que la compra de Bonos del Tesoro no asegura el beneficio de las finanzas; las inversiones, el sector vivienda y las tasas de interés son los elementos que serían afectados.
fed reserva federal auditoria rescates ap.jpg  (Foto: AP)
Nin-Hai Tseng

Varios economistas y comentadores del mercado están convencidos de que la estrategia de la Reserva Federal (Fed) para inyectar 600,000 millones de dólares a la economía comprando bonos a largo plazo será más perjudicial que benéfico para la recuperación económica de Estados Unidos. Los ajustes cuantitativos, como se le llama técnicamente, son usados con poca frecuencia por los banqueros centrales para impulsar la economía. Mientras que la política desesperada de la Reserva Federal podría ser bienintencionada, el resultado aún es muy incierto.

En caso de ser exitoso, podrían ocurrir un par de cosas: los negocios, atraídos por las bajas tasas de interés, pedirían prestado, haciendo que inviertan y contraten más. Los precios de los activos, incluyendo a las acciones, aumentarían y harían crecer la confianza de los consumidores. Los consumidores, sobre todo los compradores de viviendas atraídos por las tasas hipotecarias más bajas, pedirían prestado y gastarían más.

Pero una vez más, las cosas podrían salir muy mal, y parece ser que las críticas son cada vez más fuertes. Con tanto dinero nuevo impreso en el sistema financiero, los críticos creen que el ajuste cuantitativo podría destruir el valor del dólar. Mientras tanto, los líderes del mercado temen que el dinero nuevo pueda lastimar a su economía, creando burbujas de mercado que podrían desestabilizar sus sistemas financieros. Es más, países ricos en exportaciones, como Brasil y Alemania, temen que el plan de compra de activos de la Fed pueda lastimar la venta de bienes y servicios en el extranjero, pues el fortalecimiento de sus monedas haría que las exportaciones sean menos competitivas.

Hay quienes incluso alegan que la primera ronda de ajustes cuantitativos resultó ser un fracaso, cuando los funcionaron compraron cerca de un billón de dólares en bonos del Departamento del Tesoro durante el clímax de la crisis financiera en marzo de 2009. ¿Por qué sí funcionaría otra inyección de capital?

Dejando eso de lado, el punto es que es muy pronto para decir si el plan de la Reserva Federal será de ayuda. Mientras las autoridades compran bonos del Departamento del Tesoro durante los próximos ocho meses, aproximadamente, Fortune enlistó tres indicadores que hay que ver de cerca para asegurarnos de que esté funcionando:

Incremento en las inversiones de negocios

Hoy en día es uno de los momentos más baratos para que las compañías tomen prestado e inviertan. Aún así, mientras que algunos de los corporativos más grandes, incluyendo a Microsoft y a Wal-Mart, han tomado ventaja de las bajas tasas, parece ser que el dinero nuevo no se está traduciendo en empleos nuevos.

Es cierto que las inversiones de negocios han tenido un mejor desempeño que el gasto del consumidor después de la Gran Recesión, que comenzó en diciembre de 2007 y terminó en junio de 2009. En particular desde mediados de 2009 ha habido un repunte en las compañías que remplazan su software y equipo viejo, pero las inversiones de negocios siguen muy lejos de los niveles vistos antes de la recesión más reciente.

Mientras tanto, las compañías no están pidiendo prestado mucho más, aunque las tasas de interés hayan bajado a puntos bajos récord, y muchas de las compañías que se quedaron con sus tasas bajas sólo están refinanciando su deuda existente, y no tomando prestado financiamientos nuevos para invertirlos. El último en hacerlo fue Coca-Cola, que recientemente vendió 4,500 millones de dólares en bonos en su oferta más grande de la historia; una porción de esa cantidad se tradujo en un cupón de sólo 0.77%.

Parte del objetivo de los ajustes cuantitativos es estimular las inversiones por medio de tasas de interés más bajas. La compra de equipo y software nuevo, que normalmente representa dos terceras partes de la inversión de un negocio, se ha recuperado firmemente desde mediados de 2009. Aumentó a 24.8% durante los tres meses que terminaron en junio de 2010, pero disminuyo durante el último trimestre, a un crecimiento de 12% en medio de las señales de que la recuperación económica aminoró su paso.

Es más, aún queda por verse qué porcentaje del nuevo dinero impreso llegará a las manos de los dueños de pequeños negocios. Aunque las condiciones de préstamo se han facilitado, y algunos propietarios parecen estar más preocupados sobre la demanda del consumidor que por pedir prestado mayor financiamiento, el capital nuevo es un componente importante para la expansión y para las contrataciones.

Más compra de viviendas y refinanciamientos

Incluso antes de que la Reserva Federal liberara una segunda ronda de dinero recién impreso en la economía, las tasas hipotecarias en Estados Unidos cayeron a puntos bajos históricos. Se espera que las tasas se mantengan relativamente bajas después de la política de acción de la Reserva Federal.

Estamos en uno de los momentos más bajos para pedir prestado, pero no es como si los consumidores estuvieran amotinándose para aprovechar las bajas tasas de interés. Un frenesí de nuevos préstamos y refinanciamientos para viviendas sin duda ayudaría a reducir las reservas en exceso de unidades residenciales en el mercado, aumentando los precios y ayudando a los propietarios de viviendas a recuperar parte del capital que perdieron en sus propiedades. Aunque un mayor financiamiento no provoque inmediatamente que los consumidores preocupados por la deuda comiencen a gastar más, sin duda los ayudaría a ‘desapalancarse' y a recuperarse de la época de gastos excesivos. 

En su último informe para la semana que terminó el 11 de noviembre, Freddie Mac informó que sus tasas llegaron a su punto más bajo desde, al menos, 1971. La tasa de préstamos fijos a 30 años cayó 4.17%, de 4.24% de la semana anterior. En promedio, la tasa a 15 años cayó a 3.57%, de 3.63%. A pesar de los costos de préstamos bajos récord, la abundancia de hipotecas en peligro, los estándares más severos para realizar préstamos y la falta de interés general parecen haber frenado a los prestatarios para pedir financiamientos. Al menos la mitad de los tenedores de hipotecas siguen pagando 5% o más en intereses, sin importar si tiene una tasa fija o fluctuante. Es más, las bajas tasas de interés aún tienen que despertar el interés en la compra de viviendas.

El "efecto bienestar"

La caída en las tasas de interés suele hacer que los precios de los activos, incluyendo el de las acciones, aumente. Esto es bueno para los accionistas, pero como dice Barry Ritholtz, la mayor parte del bienestar de los estadounidenses no está ligado al mercado accionario. Los ajustes cuantitativos podrían hacer que el mercado accionario crezca, pero el mercado de capital sigue estando concentrado en el 1% de los estadounidenses que tienen el 38% de las acciones (en valor) en Estados Unidos, señaló Ritholtz. Agregó que la mayoría de los estadounidenses tienen una participación de menos del 10% en el mercado accionario, y que la mayoría de sus inversiones siguen estando ligadas a sus viviendas.

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¿El aumento del precio de las acciones iniciará una ráfaga de gasto del consumidor? Ritholtz cree que es muy improbable. En los próximos meses se verá si el precio de las acciones tendrá una influencia en la mente del consumidor, que sigue estando preocupado por las deudas, el valor de su vivienda y las oportunidades laborales.

 

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