Los ‘GIPS’ llegan a México

Son normas que compararán rendimientos y mejores prácticas de los manejadores de fondos: KPMG; esta firma certificará a los administradores de Afores, pensiones y fondos privados, entre otros.
Preocupación  Cada vez más clientes y asesores están preocupados por el impacto de la volatilidad en los mercados.  (Foto: Jupiter Images)
Isabel Mayoral Jiménez
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

El riesgo siempre estará presente en las inversiones que realicemos, ya sea en deuda o acciones nacionales e internacionales. No se puede eliminar, pero sí acotar o mejor aún conocer en dónde estamos depositando nuestros ahorros y tomar las medidas conducentes para obtener mejores beneficios.

La complejidad de las carteras de inversión puede variar de acuerdo al tipo de instrumentos que las componen, el volumen de operación, las comisiones que cobran y la estrategia que sigan los manejadores de activos, lo cual vuelve mucho más relevante la información que de forma transparente deben proveer los administradores a sus clientes, incluyendo el rendimiento de los recursos invertidos.

Al día de hoy, no existe una norma que estandarice los cálculos de rendimientos de las sociedades de inversión, públicas y privadas, asegura la firma de auditoría KPMG. Por ejemplo, los administradores de dichas sociedades están obligados a publicar un precio para estos fondos,  pero no la forma en cómo calculan sus rendimientos, lo cual puede variar entre los diferentes operadores.

Esto es un problema importante en este competido mercado, ya que pueden verse beneficiados o perjudicados tanto los operadores como los ahorradores.  También es un reto para los grandes inversionistas institucionales, y por eso tiene tanta relevancia la existencia de normas éticas y mejores prácticas que puedan ser adoptadas por los administradores de activos y verificadas por auditores independientes, dice Gerardo McQuade, Socio de Administración de Riesgos Financieros de la firma.

"Los estándares sirven para dar congruencia y transparencia a los resultados de los rendimientos de quienes administran las inversiones de otras personas como son las casas de bolsa, las operadoras de sociedades de inversión, aseguradoras, pensiones y a eso se refieren las Normas Internacionales sobre Rendimiento de Inversiones, conocidas como GIPS (Global Investment Performance Standards, GIPS por sus siglas en inglés) y avaladas por el CFA Institute", entidad que gobierna el uso de estos estándares en el ámbito internacional.

En México existen más de 400 sociedades de inversión y un número mucho mayor de fondos privados, pero los inversionistas, sobre todo los institucionales, tienen muchas dificultades para escoger aquellos instrumentos que ofrecen mejores rendimientos, de acuerdo con la estrategia de inversión que buscan.

La razón, explica  Nicolás Olea, Socio de Administración de Riesgos Financieros de KPMG, es que quienes administran estos activos lo hacen de forma distinta y utilizan metodologías no estandarizadas para calcular los rendimientos, lo que impide compararlos directamente entre sí.

"La norma GIPS certifica al administrador del fondo, no al fondo en sí. Al inversionista le da cierto confort de que el administrador que está gestionando los fondos se adhiere a mejores prácticas mundiales. Es un estándar que, si se adopta de manera autorregulatoria, manda una señal al mercado de que los manejadores de fondos tienen estándares de calidad".

Los primeros interesados en cumplir con este paquete de normas voluntarias serán los manejadores, porque son justamente quienes conocen los títulos y composición de la cartera, realizan las operaciones necesarias, y calculan y publican los resultados. Todo administrador de fondos debiera considerar que cumplir con normas éticas y de transparencia es la mejor forma de dar confianza y retener a sus inversionistas, apunta.

En la medida en que estas normas son mejor conocidas, también los inversionistas tomarán un papel en su difusión, en el sentido de dar preferencia a los fondos y empresas que adhieran a su cumplimiento.

Esto toma mayor relevancia en momentos en que existe mayor liquidez mundial que busca no sólo obtener mejores rendimientos, sino una mayor seguridad. "El que un administrador de fondos esté certificado con una firma como la nuestra da seguridad a los inversionistas de que está adherido a prácticas internacionales", destaca Olea.

Estima que un creciente número de intermediarios adoptará estos estándares como una herramienta mercadotécnica frente a sus competidores menos actualizados. "La verificación de normas GIPS puede constituir un arma comercial muy poderosa para entidades filiales del exterior o jugadores locales que buscan en el sello GIPS un gran diferenciador".

En opinión  de  Brian Chapman, director de KPMG en el Reino Unido de Administración de Riesgos Financieros, el no tener una certificación GIPS en mercados donde ya existe como son Europa y algunos de Asia, es una desventaja competitiva. Ayuda a expandir el negocio, es una especie de pasaporte global para que cualquiera que se acerque al administrador conozca que está en cierto nivel de madurez, con conocimiento para gestionar fondos de tercero.

"En México será como una ventaja competitiva que un intermediario tenga certificación GIPS y en la medida en que madure, aquel que no cuente con este sello estará fuera de la jugada".

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