La Fed y su participación en la economía

El sistema de reserva puede no ser tan grande como para cerrar la brecha en la demanda de EU; sin embargo hay posibilidad que la compra de activos calme las tasas de interés a largo plazo.
bernake  (Foto: Fortune)
Colin Barr

Según los economistas de Goldman Sachs, sí se están desvaneciendo debido al contragolpe contra el anuncio de la Reserva Federal de comprar 600,000 millones de dólares en títulos del Departamento del Tesoro en el transcurso de ocho meses. Goldman ha dicho que la primera ronda de estímulos financieros (conocida como QE2 o expansión monetaria) no será lo suficientemente grande como para cerrar la enorme brecha creada en la demanda de bienes y servicios de Estados Unidos. Con el QE2 atacado por los republicanos en el Congreso y por los políticos en el extranjero, la Reserva Federal podría no tener la libertad de acción para abrir la llave del flujo monetario tanto como quisiera el presidente de la Fed, Ben Bernanke, aumentando las posibilidades de que encallemos en una recuperación débil.

"El contraataque a la política de la Reserva Federal levanta obstáculos para compras futuras sustanciales después de junio", dijo el economista Jan Hatzius el viernes en la revista semanal U.S. Economics Analyst.

Goldman sigue viendo la compra expansiva de activos como una respuesta apropiada a una economía que se caracteriza por cargas de deuda masiva y por recortes dentro del sector privado. Hatzius dijo que los propietarios de casas y de negocios actualmente tienen un excedente financiero que equivale al 7% de la producción anual de Estados Unidos, que es de alrededor de 5 puntos porcentuales por encima de la norma histórica.

En pocas palabras, éste es el problema de las economías de altos ingresos, y parece que no desaparecerá pronto. 

"Como el sector privado intenta pagar su deuda, su balance financiero (la brecha entre su ingreso total y su gasto total) se elevó a un nivel que necesita ser contrarrestado por déficits gubernamentales más grandes a los que el público está dispuesto a tolerar a corto plazo", escribió Hatzius. "Esto significa que la economía, como un todo, sufre de demanda agregada insuficiente durante el capítulo de des-apalancamiento del sector privado; de hecho, los distintos sectores de la economía, cuando se contemplan de forma unida, intentan gastar menos de lo que ganan, y esto es una receta para la debilidad económica".

Un remedio es que la Fed compre activos para apaciguar las tasas de interés a largo plazo y elevar el precio de los activos. Cada billón de dólares en compras de la Fed puede ayudar a crear, quizás, 400,000 empleos, según estimaciones de Goldman. Hay que reconocer que eso no es nada cuando Estados Unidos tiene 15 millones de desempleados, pero al menos "es algo", dice Hatzius.

Aunque es improbable que incluso un QE2 completamente equipado "le de un giro a la economía", puede servir su cometido haciendo que la economía no entre en una espiral de caídas en los precios y aumentos en las cargas de deuda real, conocida como deflación, dice la compañía.

Goldman espera que la Fed termine comprando cerca de 2 billones de dólares en activos para cuando todo esté dicho y hecho, e incluso ve que esta terrible cifra es una medida ‘a medias'. La compañía ha calculado que el banco central necesitará comprar el doble de esa cantidad para cerrar la enorme brecha en la demanda de una economía que se está des-apalancando.

Aún con escépticos que van desde el Ministerio de Finanzas de Alemania, como Wolfgang Schaeuble, hasta Sara Palin, que menosprecian al QE por su efecto debilitador sobre el dólar, las posibilidades de que el Comité Federal del Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) extiendan las compras de activos más allá del plan inicial de 600,000 millones de dólares se están desvaneciendo.

"En combinación con la mejor información generada en semanas recientes", dice Hatzius, el contragolpe "ha aumentado el riesgo de que las autoridades de la Fed detengan en seco nuestro cálculo de 2 billones de dólares en QE2 acumulativo".

De hecho, Hatzius dice que el reciente aumento en los rendimientos de los bonos del gobierno  no es una falla de las políticas de la Fed, sino una señal de que el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, no logrará imponerse a sus colegas del FOMC para relajar las políticas tanto como quisiera.

Y si un QE2 más pequeño implica una recuperación más débil, la ya perjudicada reputación del banco central podría verse afectada nuevamente muy pronto.

"Si la recuperación sigue siendo decepcionante, el QE2 sin duda será visto como un fracaso, incluso aunque haya ayudado a solucionar problemas al margen", dijo Hatzius. "La Fed corre cierto riesgo de perder su prestigio si al QE2 no le sigue una mejoría visible en la economía y en el mercado laboral".

Digan lo que quieran sobre Bernanke, pero en una época en la que el resto de Washington muestra muy poco interés por arreglar a la economía, otro ataque a la Fed no es lo que recomienda el doctor.

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