Pemex, nuevo atractivo para petroleras

Aunque firmas como ExxonMobil aplauden el nuevo esquema de contratos, no han decidido si participan; México pasó de producir 3.4 millones de barriles de petróleo al día en 2004 a sólo 2.6 en 2010.
A la baja  Las reservas de gas natural cayeron casi 18% en 2016, con una vida de 8.2 años.  (Foto: iStock by Getty Images)
Cyrus Sanati

Parece ser que México está por permitir a compañías petroleras extranjeras operar en su territorio por primera vez en 72 años, después de que una Corte mexicana emitiera su decisión a principios de la semana pasada. Pero aunque la noticia ha sido aclamada con un gran logro para las grandes compañías energéticas multinacionales, incluyendo a ExxonMobil, Chevron, BP, Repsol, Eni y Shell, aún queda por verse si las perforaciones en territorio mexicano serán de su interés.  En México, la propiedad federal de la industria petrolera es considerada sacrosanta. Cada año, el país celebra el 18 de marzo de 1938, el día en que el Gobierno expulsó a las compañías petroleras del país y nacionalizó la industria. Desde entonces, el petróleo ha dado a México efectivo vital que ha sido necesario para financiar programas sociales. De hecho, un tercio del presupuesto del gobierno proviene de la compañía petrolera nacional, Petróleos Mexicanos, o Pemex.

Por años, su plan funcionó bien. Pemex entregaría más del 60% de sus ingresos al país, dejando lo suficiente para reinvertir en el negocio y aumentar la producción. Pero como cada vez aumentaba el precio de explotar las reservas petroleras de la nación, los márgenes de ganancias de Pemex se redujeron, y eventualmente dejaron a la compañía con muy poco dinero (o nada) para reinvertir en el negocio.

Los resultados fueron desastrosos.México pasó de producir 3.4 millones de barriles de petróleo al día en 2004 a sólo 2.6 millones de barriles al día en 2010. Según el Departamento de Energía de Estados Unidos, México es el séptimo productor más importante de petróleo en el mundo.

Esfuerzos fallidos

Aunque las compañías petroleras extranjeras no tenían permitido tener activos de petróleo mexicano, siempre se les permitió ayudar al país a explotar sus reservas como un subcontratista por una tarifa plana. Por ejemplo, las compañías de servicios petroleros como Schlumberger y Halliburton han estado en el país desde hace años, ayudando a Pemex a extraer petróleo, pero las principales compañías de producción y exploración se mantuvieron al margen, pues no se les permitía absorber ningún beneficio del creciente precio del petróleo. 

Este modelo de subcontratación no parecía estar llevando a Pemex muy lejos para hacer crecer sus reservas, pues las compañías de servicios petroleros actuaban como agentes más que como participantes directos en la extracción de petróleo. No tenían el incentivo de tomar riesgos y llevar a Pemex en la dirección correcta, como lo habrían hecho las compañías petroleras internacionales.

Gracias a una decisión de la Suprema Corte de México el martes, Pemex ahora tiene la capacidad de ofrecer a las compañías petroleras extranjeras más que un incentivo para llegar a México. Aunque el estado seguirá siendo el dueño del petróleo, el Gobierno permitirá a Pemex pagar a compañías petroleras extranjeras una cuota por cada barril de petróleo que extraigan. Esto difiere del viejo sistema, en el que se le habría pagado una tarifa plana por completar el proyecto. A cambio, las compañías petroleras aceptarían compartir el riesgo absorbiendo el 25% de los costos de exploración y desarrollo. 

Pemex planea abrir tres campos petroleros maduros en tierra firme al sur del país para compañías extranjeras. Se espera que los trabajadores lleguen al lugar al final del tercer trimestre de 2011, y que comiencen la producción en 2012. Estos campos quizás no serán atractivos para las grandes compañías petroleras internacionales, pues son demasiado pequeños como para tomar acciones. Pero podrían ser atractivos para compañías petroleras más pequeñas que se especializan en sacar lo que le queda de vida a los campos viejos.

Lo que podría ser de interés para las grandes compañías petroleras son las oportunidades de perforación marítima en el Golfo de México. Pemex se movilizará para abrir estos campos a manos extranjeras en 2012. La compañía dice que ha identificado algunos nuevos campos submarinos que podrían albergar 1,000 millones de barriles de crudo o más.

Las exigencias de las grandes compañías petroleras 

Pero, ¿este nuevo régimen será suficiente para atraer a las grandes compañías petroleras para que vayan a México? Aunque lo hace más atractivo, no lo hace ideal. Después de todo, no trabajarán todavía con el petróleo. Eso significa que no serán capaces de registrar el petróleo en su base de reservas, un retraso importante pues las compañías petroleras son juzgadas, por los mercados públicos, según su capacidad de remplazar sus reservas. No ser dueño del petróleo podría significar que no serán capaces de controlar a dónde va. Esto es importante para la logística y para los propósitos comerciales, un importante centro de ganancias para algunas compañías petroleras, sobre todo BP. 

Para estar seguros, las compañías petroleras no dejarán pasar otra oportunidad con un alto rendimiento en su capital invertido. Pero la rentabilidad de la inversión aún queda por verse. La cuota del precio por barril que la compañía reciba será determinada por una subasta de la reserva. Pemex fijará un límite superior y el postor más bajo con los términos más favorables será el ganador.

"Creo que sería un error ignorar la viabilidad potencial del contrato", dice George Baker, editor de Mexico Energy Intelligence, un boletín de la industria. "Creo que deberemos esperar para ver y todo depende mucho del precio más alto".

Si Pemex fija ese precio demasiado bajo, nadie accederá a perforar y el país seguirá viendo cómo se seca su producción. Si lo fija demasiado alto, Pemex será acusado por sus oponentes en el Gobierno de haber regalado el petróleo mexicano, amenazando con echar para abajo todo el acuerdo.

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Hasta ahora, las grandes compañías petroleras no han hablado sobre los desarrollos en México. En una declaración benigna, ExxonMobil dijo que apoya los esfuerzos de México por atender su tendencia decadente de producción petrolera por medio de una reforma energética. "Las reformas efectivas podrían ayudar a México a seguir ofreciendo energía rentable y confiable a sus negocios y a sus ciudadanos, permitiendo al pueblo mexicano mantener y mejorar su calidad de vida".

A México le ha tomado años admitir que tiene un problema con su producción de petróleo, e incluso ha tenido más problemas para aprobar legislaciones que mejoren el sistema. Ahora le toca a Pemex decidir si quiere hacerlo. Pero sin importar lo que decida, necesita hacerlo pronto. Si México no logra mejorar su producción floja, está condenado a convertirse en un mero importador de petróleo en tan sólo cinco años.

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