Calificadoras ‘vigilan’ a países ricos

La rebaja a la nota de Japón por parte de S&P despierta la interrogante de quién seguirá; la credibilidad de las agencias está aún empañada por el colpaso de Lehman Brothers.
Gráfica, economía,  (Foto: Photos to go)
TOKIO/NUEVA YORK (CNN) -

El mayor escrutinio sobre las naciones ricas con alto endeudamiento envía un mensaje adecuado sobre disciplina fiscal, pero llega en un momento equivocado del ciclo de recuperación económica y podría hacer más mal que bien a la economía global.

Que muchos países necesitan recortar sus montañas de deuda y reducir sus déficits presupuestarios para la estabilidad a largo plazo de sus economías es prácticamente indiscutible.

No obstante, Japón, Estados Unidos, Gran Bretaña y los países de la periferia del euro todavía esconden problemas económicos que hacen difíciles de digerir los drásticos recortes en el gasto.

La rebaja de la calificación de Japón realizada el mes pasado por Standard & Poor's ha despertado el interrogante de quién será el próximo en seguir este destino.

Moody's Investors Service probablemente hará una valoración aleccionadora sobre el pobre estado de las cuentas públicas de muchos países en una reunión informativa que tendrá lugar en Tokio el miércoles 9 de febrero, aunque no está previsto que vaya a anunciar ningún tipo de medida sobre calificaciones crediticias.

Estados Unidos y Europa son los lugares obvios a los que mirar y el lento ritmo de la mejoría de las finanzas públicas podría llevar a un nuevo incremento en los rendimientos de los bonos, lo que condenaría a los países desarrollados a otro año de crecimiento sin lustre.

"Va a ser duro para el Gobierno estadounidense evitar algún tipo de decisión sobre las calificaciones", dijo Guy LeBas, estratega de renta fija de Janney Montgomery Scott, que gestiona fondos por 52,000 millones de dólares.

"Estados Unidos es la referencia con la que se mide el crédito del resto del mundo. Así que cuando esta referencia resulta tocada, uno puede imaginarse lo que en teoría ocurriría en otros lugares", explicó Scott.

Mayores rentabilidades, riesgo

Los CDS (en inglés, credit default swaps) de las economías principales han empezado a estrecharse de nuevo después del ensanchamiento provocado por la rebaja de la calificación japonesa.

Las rentabilidades de muchos países han estado subiendo a medida que progresa la recuperación económica.

A muchos inversores les preocupa que si empiezan a subir de nuevo por la inquietud relacionada con la disciplina fiscal, los costos de financiación también subirán y se desacelerará el crecimiento de muchas naciones endeudadas, haciendo más difícil amortizar la deuda.

Los inversores podrían descontar 25 puntos básicos adicionales en las rentabilidades de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años, dijo LeBas.

Las rentabilidades de otros países desarrollados, como Alemania y los escandinavos, podrían subir, al tiempo que se debilitarían los de los países emergentes, agregó.

Japón es el que por lejos se encuentra en peor forma, con una deuda en circulación que duplica el tamaño de su economía de 5 billones de dólares, aunque la mayor parte del endeudamiento está en manos locales, no de inversores extranjeros.

Grecia e Irlanda tienen unos ratios de deuda/PIB por encima del 100%, mientras España, Portugal, Estados Unidos y Reino Unido tampoco andan lejos.

Muchos observadores del mercado siguen argumentando que una suspensión de pagos de Grecia sería preferible a un desastre fiscal prolongado que además afectaría a sus vecinos. También hay voces que piden lo mismo para Irlanda.

Esta situación sería bastante improbable en Japón, Estados Unidos, Reino Unido y otras economías europeas más pequeñas, pero otra rebaja de calificación supondría una prueba más de que la deuda soberana ha perdido su estatus de libre de riesgo.

A los políticos de muchos países ricos no se les puede acusar de querer comprar más tiempo porque, aunque el entorno económico está mejorando, todavía no hay una recuperación rápida y la subida de las materias primas está causando presiones inflacionaria.

El Gobierno japonés está incentivando la demanda interna con subsidios a los bienes duraderos, mientras la persistente deflación aumenta el costo real de la deuda.

En Reino Unido hay rumores de estanflación (estancamiento económico e inflación), España aún enfrenta la reestructuración del sector financiero y en Estados Unidos el desempleo es demasiado elevado y el mercado inmobiliario sigue vulnerable tras el estallido de la burbuja.

La credibilidad de las agencias de calificación se encuentra todavía empañada por su gestión de los derivados hipotecarios subprime y el colapso de Lehman Brothers en el 2008, así que algunos Gobiernos podrían mirar hacia otro lado si éstas se ponen más duras en cuanto a la deuda soberana.

"Las propias agencias se han culpado de haber actuado tarde y no quieren que esta vez ocurra lo mismo", dijo Akira Takei, gestor general de inversión fija internacional de Mizuho Asset Management en Tokio.

"Sin embargo, los Gobiernos no deberían responder a las agencias porque necesitan mantener sus economías en estado saludable. Los Gobiernos tienen que enviar mensajes sobre consolidación fiscal pero siguen necesitando verter dinero en sus economías", señaló.

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Takei añadió que prefiere invertir en bonos con muy largo vencimiento de Reino Unido y Estados Unidos, así como en deuda a cinco años de Australia y Nueva Zelanda.

En muchos de los focos calientes de deuda soberana en el mundo, el entorno político es también delicado por las divisiones parlamentarias, los gobiernos en minoría y la baja popularidad, lo que hace todavía más difícil para los políticos formar un consenso en materia fiscal que tranquilice a los inversores.

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