¿Te va mejor que a tus padres?

En EU, como en países emergentes, la brecha entre ricos y pobres crece a pasos agigantados; la globalización, aunque sacó a millones de la pobreza, no impulsó a la clase media estadounidense.
compras, tiendas, consumo, zapatos,  (Foto: Jupiter Images)
Annalyn Censky
NUEVA YORK -

¿Te va mejor que a tus padres? Si perteneces a la clase media... probablemente no.

El ingreso del 90% de los estadounidenses se ha mantenido neutral, y no es sólo debido a la Gran Recesión. Los ingresos de la clase media se han mantenido estancados, por lo menos desde hace una generación, mientras que la porción más rica ha aumentado sus ingresos a la velocidad de la luz.

En 1988, el ingreso promedio de un contribuyente estadounidense era de 33,400 dólares, ajustado a la inflación. 20 años después, no ha cambiado mucho: el ingreso promedio seguía siendo de sólo 33,000 dólares en 2008, según información del Servicio de Ingresos Internos de Estados Unidos (IRS).

Mientras tanto, el 1% más rico de los estadounidenses (aquellos que ganan 380,000 dólares o más al año) han visto un crecimiento de 33% en sus ingresos en los últimos 20 años, dejando a los estadounidenses promedio en el polvo.

Los expertos señalan algunos de los sospechosos usuales, como la tecnología y la globalización, para explicar la amplia brecha entre los que tienen más y los que tienen menos.

Pero ésta no es toda la historia.

Una verdadera carga para la clase media

Una gran desventaja para el hombre trabajador fue la caída de los sindicatos y de otras protecciones laborales, dice Bill Rodgers, ex economista en jefe del Departamento del Trabajo, ahora profesor en la Universidad Rutgers.

Dado que las negociaciones tomaron fuerza a través de negociaciones colectivas, los trabajadores sindicalizados ganaban tradicionalmente entre 15% y 20% más que sus contrapartes no sindicalizadas, dice Rodgers.

Pero la membresía de los sindicatos cayó rápidamente en los últimos 30 años. En 1983, los trabajadores sindicalizados representaban el 20% de la fuerza de trabajo. En 2010, representaban menos del 12%.

"La erosión de las negociaciones colectivas es un factor clave para explicar por qué los trabajadores con sueldos bajos y los trabajadores de ingresos medios no han visto que sus sueldos se ajusten a la inflación", dice Rodgers.

Sin negociaciones colectivas que aumenten los salaries, sobre todo para la clase obrera, los ingresos promedio se estancaron.

La competencia internacional es otro factor. Aunque la globalización ha sacado a millones de personas de la pobreza en países en vías de desarrollo, no ha implicado precisamente una victoria para los trabajadores de clase media en Estados Unidos.

Los obreros han visto cómo muchos de sus trabajos son enviados a otros países donde la mano de obra es más barata, colocando menos presión sobre los sueldos estadounidenses. "A medida que nos conectamos más con China, nos preguntamos si nuestros salarios están siendo fijados en Beijing", dice Rodgers.

Como es más difícil competir contra costos de manufactura más bajos en el extranjero, Estados Unidos emergió como una economía primordialmente de producción de servicios. Esta tendencia ha creado un cambio cultural en las habilidades laborales que buscan los empleadores estadounidenses.

Hace 50 años, había muchas oportunidades en la industria obrera para trabajadores que sólo habían terminado la preparatoria, pero ahora los empleadores buscan "habilidades técnicas" que suelen conseguirse en la universidad, dice Rodgers.

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Una gran ayuda para los ricos

Mientras que la gente promedio perdía terreno en la economía, los más ricos se capitalizaban en algunos de los mismos factores, acrecentando la división entre ellos y el resto de los estadounidenses.

Por ejemplo, aunque la globalización ha rezagado el trabajo, ha sido un gran triunfo para los corporativos que usan nuevos canales globales para reducir costos y aumentar ganancias. Además, hay nuevos mercados en el mundo que han generado una mayor demanda de sus productos.

"Con una economía global, la gente que tiene habilidades extraordinarias, ya sea en los servicios financieros, en la tecnología, en el entretenimiento o en los medios, tiene un espacio de trabajo más amplio y una mayor capacidad de recompensa", dijo Alan Johnson, consultor de compensaciones de Wall Street.

Como resultado, la disparidad entre los sueldos de los trabajadores con educación universitaria y los graduados de preparatoria se ha ampliado significativamente desde los 80.

En 1980, los trabajadores con un diploma de preparatoria ganaban el 71% de lo que ganaban los trabajadores con educación universitaria. En 2010, esa cifra cayó a 55%.

Otro impulsor de los ricos: el mercado accionario.

El S&P 500 ha ganado más de 1,300% desde 1970. Mientras que eso ha ayudado al crecimiento de la economía de Estados Unidos, los beneficios se han inclinado desproporcionadamente hacia los más ricos, y las políticas públicas de las últimas décadas sólo han acrecentado esta tendencia. 

Los 80 fueron un periodo de anti-regulación, presidido por el presidente Reagan, quien aflojó las regulaciones de los bancos y las cuentas de ahorro.

Un elemento que cambió el rumbo de las cosas apareció durante la era de Clinton, cuando las barreras entre los bancos comerciales e individuales, promulgadas durante la era de la post-depresión, fueron eliminadas.

En 2000, la Ley de Modernización de Futuros de Materias Primas también debilitó la supervisión del gobierno sobre valores complejos, permitiendo que las innovaciones financieras despegaran, creando cantidades de riqueza sin precedentes tanto para la economía en general como para los que estaban directamente involucrados en el sector financiero.

Los recortes fiscales promulgados durante el gobierno de Bush y extendidos durante la administración de Obama también fueron una ganancia inesperada para los más ricos del país. Y mientras el entonces presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, llevaba las tasas de interés a puntos bajos nuevos durante la década, el mercado de las viviendas experimentó un crecimiento explosivo.

"Todos estábamos aprovechando la ayuda fácil, Greenspan estaba atendiendo el bar y Bernanke y el establecimiento académico estaban proveyendo el licor", dijo el director administrativo de Deutsche Bank, Ajay Kapur, en un informe de investigación en 2009.

Pero la historia no terminó bien. Eventualmente todo se derrumbó, dando como resultado la peor caída económica desde la Gran Depresión. Con la tasa de desempleo aún excesivamente alta y el mercado de bienes raíces mostrando pocas señales de rebote, la clase media estadounidense aún padece los efectos de la Gran Recesión.

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Mientras tanto, a medida que las ganancias corporativas regresan y el mercado accionario vuelve a recargarse, los más ricos siguen eclipsando a sus contrapartes de clase media.

"Creo que es un dilema terrible, porque nos estamos dirigiendo obviamente hacia una especie de guerra de clases", dijo Johnson.

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