Fallas en seguridad, un problema añejo

Desde 1995 las estrategias contra el delito son deficientes: Consejo Nacional de Seguridad Privada; la percepción de seguridad pública y personal empeoró al cierre de enero de 2011.
narcotrafico 2  (Foto: Notimex)
Ivonne Vargas Hernández

Los sexenios de los presidentes Ernesto Zedillo, Vicente Fox y, el actual mandatario, Felipe Calderón, tienen algo en común: sus gobiernos se caracterizan por presentar estrategias delictivas deficientes y la violencia va en ascenso, concluye un estudio elaborado por el Consejo Nacional de Seguridad Privada (CNSP).

La perspectiva de la población sobre este tema, al cierre de enero de 2011, se había deteriorado respecto al mismo periodo del año anterior, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

El Índice de Percepción sobre la Seguridad Pública (IPSP) bajó casi 2.4 puntos en el primer mes de 2011, al situarse en 98.2 puntos, por debajo de los 100.5 de hace un año. Esa apreciación de la sociedad responde a lo que vive el país.

Hay intentos por establecer un proceso de coordinación en materia de seguridad, pero una cosa "es la retórica política" y otra la realidad, dice el presidente de Grupo Multisistemas de Seguridad Industrial (GMSI), Alejandro Desfassiaux.

"Obviamente, la principal preocupación es la lucha contra el crimen organizado, (en particular) el narcotráfico". Eso ha hecho que muchos delitos, que se viven como efecto colateral, pasen a segundo término, y "no se acaba de establecer un proceso de lucha criminal a nivel nacional".

Adicionalmente, "faltan instrumentos jurídicos que permitan establecer una lucha frontal" contra otros actos delictivos, menciona Desfassiaux en entrevista.

De acuerdo con el informe del Consejo Nacional de Seguridad Privada, desde el gobierno de Zedillo y hasta el actual, existe una historia de "olvidos y erratas sexenales".

Por ejemplo, la administración foxista se caracterizó por un incremento en la violencia del crimen organizado y por acciones dispersas y encontradas en la forma de combatirlo.

"Tanto en la administración de Fox, como la de Zedillo, los programas de seguridad siempre estuvieron enfocados al tema del narcotráfico y la industria del secuestro", indica el documento.

Pero, agrega, "la creación de planes de seguridad fue meramente coyuntural, aparecían siempre como una tardía respuesta a fenómenos delictivos que impactaban en los medios".

El Estado siempre iba y va atrás del crimen y "de ninguna manera hay acciones eficaces de prevención", señala.

Para el directivo de Grupo Multisistemas, aunque la lucha contra el crimen organizado se tiene desde los ochenta, con Miguel de la Madrid como presidente, la historia es que cada procurador "corría a todos (...)". El resultado es que, hoy, no existe planificación "la  delincuencia no le tiene miedo ni a la policía ni a la cárcel".

Según datos del INEGI, casi seis de cada 10 personas se sienten ‘peor' respecto a su seguridad personal, con respecto al 2010. El análisis del CNSP refiere que a dos años de concluir el mandato de Felipe Calderón, el mandatario también ha postergado cumplir sus ‘promesas' en cuanto a seguridad.

Desfassiaux evalúa el sexenio actual, como un período de "lucha en solitario", "como que los Estados se hacen a un lado y dejan a la autoridad federal operar sola". La sociedad, por su parte, ve una lucha a distancia, "que está generando eventos muy negativos".

En concreto, lo que se debería lograr son acciones donde también participe la población, no sólo el Gobierno federal.

"Debemos tener en cuenta que si los diputados acaban de destrabar la ley de seguridad nacional y la ley de responsabilidad del ejército va a ser una ayuda para los próximos gobiernos (...) si no se aprueban van a ser dos años de un combate frontal sin un resultado mejor del que hasta la fecha se ha tenido", indica Alejandro Desfassiaux.

Ahora, "si cualquiera de las vertientes no continúa en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, entonces habrán sido los años más tristes de México, porque se gastaron recursos económicos" y hubo pérdidas materiales sin ningún fin, señala el directivo de GMSI.

La demora en la aprobación de propuestas, por parte de los diputados, da la percepción de que "privilegian los acuerdos políticos o los intereses partidistas sobre los intereses del ciudadano", opina Desfassiaux.

Para el Consejo Nacional de Seguridad Privada, entre los grandes olvidos en seguridad, desde 1995 y hasta la fecha, está que se ha descartado el valor de la sociedad de ser "vigilante". Otro gran problema ha sido la profesionalización del cuerpo policíaco.

"Cada presidente ha hecho un nuevo organismo (en ese rubro). Como sociedad, ese dinero que estamos gastando en capacitar a tantos policías y dar de baja, para que (éstos) se vayan del lado de los malos, ése es el gran peligro. Nadie sabe de qué lado van a trabajar. Desde 1964 a la fecha se han dado de baja aproximadamente 200 mil policías, a nivel nacional, sin ningún control sobre ellos".

Incluso, añade el presidente de GMSI, "pueden acabar siendo nuestros enemigos", y hay que recordar que de cada 10,000 delitos que se cometen en el país, "luego la gente acaba saliendo libre por falta de pruebas o porque tienen poder en la cárcel. Es un cuento de nunca acabar, aquí se trata de tener un elemento bien entrenado y bien pagado, no hay ningún acto de magia"

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Desfassiaux visualiza que el problema de la sociedad, como figura activa en materia de seguridad es que "los organismos civiles no acaban de madurar en su propio proceso de salvar a su organización y se vuelven partidistas".

Además, tiene que haber reglas más firmes, por ejemplo, en el caso de la piratería "aunque se apoye una lucha contra esto "de nada sirve si al final en la vía pública el policía preventiva no pone un alto y la sociedad se vuelve insensible en esto".

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