La economía mundial, en jaque por Japón

El tiempo que dure en resolver su crisis nuclear será vital para la recuperación, dicen economistas; México no será ajeno a una recaída, pero por ahora es atractivo para los extranjeros, agregan.
japon sismo tsunami nuclear terremoto fukishima mexico  (Foto: CNN)
Isabel Mayoral Jiménez
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

El triple desastre que enfrenta Japón pone en jaque la incipiente recuperación de la economía mundial, que ya venía arrastrando problemas relacionados con elevados déficit fiscales, altos precios del petróleo y una creciente inflación.

Tras el terremoto y posterior tsunami, la tercera economía del mundo enfrenta su mayor problema, que es controlar las fallas en la planta nuclear de Fukushima Daiichi. Del tiempo que tarde en controlarla dependerá el impacto que tendrá sobre el crecimiento mundial, coinciden en señalar economistas.

"Si el problema en las plantas nucleares japonesas lleva más tiempo, sí habrá impacto en la economía mundial", dice Germán Rojas, profesor del Departamento de Economía del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). "Si no es así, la economía japonesa viviría un primer semestre complicado, pero la reconstrucción la llevaría a un crecimiento".

No sólo el terremoto vino a complicar a la tercera economía más importante del mundo; el problema en las plantas nucleares se ha sumado para aumentar la incertidumbre en los mercados, agrega Salvador Orozco, subdirector de Mercado de Dinero y Cambios de Santander.

"El punto crítico es cuánto durará esta crisis, si lo resuelven rápido o se profundiza y dependiendo de su duración será la afectación que tenga en la economía mundial", pero si se resuelve rápidamente (en los próximos días) el segundo factor en el que se concentrarán será la reconstrucción, que es un punto que ayudará a otras economías".

Lo que se percibe hasta el momento es que sí habrá un impacto que será transitorio, de corto plazo, agrega Mario Correa, economista en jefe de Scotiabank. "Pero no creo que los mercados estén descontando un agravamiento de esta crisis en las plantas nucleares japonesas, y que la interrupción que va a tener en los procesos productivos será temporal y relativamente rápida".

En su opinión, hacia la segunda mitad de 2011, Japón ya estaría en el proceso de reconstrucción, aunque aclara que eso dependerá de que la crisis nuclear no se agrave porque, de ser así, el grado de afectación sobre la economía mundial sería más perceptible en los mercados financieros.

No obstante, coinciden los economistas en que el grado de incertidumbre que existe es muy elevado y es difícil hacer pronósticos sobre la tendencia que tomará la economía japonesa, la cual sí tendrá un choque en términos de su capacidad de producción, el cual permitirá que la reconstrucción dé pie a las compañías del ramo para participar y tener importantes crecimientos, agrega Rojas.

"No sabemos si el daño que hay en Japón durará más tiempo y sea más difícil de reconstruir, porque propiciará que aletargue su crecimiento por más tiempo, afecte a EU y, con ello, México también frene su expansión".

De hecho, menciona que la incertidumbre está generando que los inversionistas liquiden la posición financiera que tienen en empresas japonesas, lo cual ha propiciado ajustes en las Bolsas de valores del mundo, pero hay países que están inyectando dinero para evitar que se especule contra el yen y se desplome.

"Eso quiere decir que, al otorgar recursos a Japón, se están cerrando líneas de crédito hacia otros lados y con ello las tasas de interés tendrán que subir", agrega el catedrático del ITAM.

En estos momentos, la apreciación del yen es mucho más nociva, por eso la ayuda del Grupo de los 7 (G-7) a Japón. El mercado sabe que habrá una repatriación de capitales para la reconstrucción de este país, lo que desconoce es cuánto costará, y puede ocasionar una mayor apreciación del yen, afectando aún más a la economía nipona por el lado de exportaciones, resalta Salvador Orozco.

El grado de incertidumbre sigue siendo relativamente alto y en este entorno, estima que los capitales buscarán refugios seguros, que además les otorguen buenos rendimientos. "Sigo viendo fuerte al peso, alrededor de 12 por dólar, porque hay buenos fundamentales en el país, los precios del petróleo nos benefician y la liquidez seguirá fluyendo a los mercados financieros mexicanos".

Al menos en esta primera mitad del año, los flujos seguirán llegando a México. Los inversionistas extranjeros son los principales tenedores de valores del gobierno, por esa liquidez que hay y la mejor posición que tiene la economía mexicana frente a otras, incluso desarrolladas, resalta el analista de Santander.

El panorama es altamente incierto por muchos factores que van a afectar, incluso en términos de la decisión del G7 de intervenir y tratar de evitar la volatilidad exagerada del yen y otras monedas, indica Mario Correa.

"Lo que busca la intervención que hizo el G-7 es evitar que continúe la apreciación del yen, porque lo que ahora también necesitará Japón es una moneda más competitiva que le permita mantener el ritmo de crecimiento de sus exportaciones, pero esta inyección de recursos no queda claro que vaya a beneficiar al peso".

Lo que es seguro es que hay muchos factores de incertidumbre, riesgos, y los mercados financieros van a estar más sensibles y volátiles a toda esta información que se vaya dando a conocer.

Sin embargo, una vez que pase la emergencia y comience la etapa de reconstrucción, Japón estará demandando muchos insumos y materiales, lo cual ayudará en su crecimiento, pero generará inflación adicional sobre algunos precios en los mercados internacionales.

Estima que, en medio de los problemas mundiales, los mercados financieros mexicanos han mantenido buen comportamiento. El tipo de cambio ha oscilado entre 12.20 y 12 pesos por dólar -incluso más abajo- y se mantendrá estable mientras no se genere una fuerte regresión de flujos de extranjeros hacia el exterior.

"Hoy en día, México se ve mucho mejor en términos de sus fundamentos macro, la deuda pública es relativamente pequeña, prácticamente no tenemos déficit fiscal, la política monetaria ha sido bastante consistente y eso genera un atractivo natural para las inversiones en pesos, sobre todo porque las condiciones en los mercados globales han limitado la obtención de rendimientos en muchos mercados".

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