Bancos chicos y grandes, ¿mismas reglas?

Sin importar su tamaño, las instituciones en México deben cumplir las mismas normas, dice la CNBV; el regulador no responde a los intereses de negocio de los bancos, sino a los del público, aclara.
cliente bancario, ventanilla, cuentahabiente, pago, caja  (Foto: Jupiter Images)
Genaro Mejía e Isabel Mayoral
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Las viejas rencillas que existen entre los bancos chicos contra los grandes, así como las de los nacionales versus extranjeros se han hecho más patentes, lo que a juicio del presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNVB), Guillermo Babatz Torres, tiene que ver con un mercado bancario oligopólico.

De 41 instituciones que operan en el país, alrededor de 90% de los depósitos se encuentra en manos del conocido Grupo de los 6, que son los bancos más grandes y que "han desarrollado franquicias importantes en términos de generar ingresos de manera independiente a prestar", destaca David Olivares, vicepresidente de Instituciones Financieras de Moody's Investors Service. Este grupo está integrado por Banamex, BBVA Bancomer, HSBC, Santander, Scotiabank y Banorte.

Los bancos que operan en México, sin importar su origen, deben desplegar más capital y recursos para avanzar en la bancarización de la población, demanda el director general del Grupo Financiero Banorte, Alejandro Valenzuela del Río.

"Aquellos bancos que se encuentren preservando capital, como medida preventiva de sus casas matrices, deben ser llamados a contribuir más a la colocación crediticia en el país", subraya.

Un punto que ha desatado polémica es el hecho de que la regulación no es pareja y que los bancos chicos no pueden competir en esa misma proporción con los grandes. El tema seguramente se abordará a partir de este jueves en Acapulco, donde se lleva a cabo la 74 Convención Bancaria de la Asociación de Bancos de México.

Sin embargo, Babatz Torres es enfático al decir que "si hiciéramos reglas diferenciadas, tendríamos que ser más estrictos con los bancos chicos, pues su negocio está menos diversificado, por lo que tienen mayores riesgos", y advierte que el regulador no va a responder a los intereses del negocio de los bancos, sino a los del público.

Para David Olivares, "las reglas son las reglas; claro que ponerlos en la misma cancha hay una desventaja, pero las reglas están dadas y todos los bancos están sujetos a ellas, así como al mismo ambiente operativo, al mismo ambiente de crédito y dependerá de cada banco, de acuerdo con su modelo de negocio, cómo sacan provecho a las condiciones que están dadas".

Sería totalmente ineficiente pensar que debe haber un grupo de reglas para ciertos jugadores del mercado y otras para otro grupo de jugadores, indica.

"La cancha está más pareja. Las condiciones están dadas para que la banca crezca. Aquellos bancos que son de nicho, enfocados a cierto segmento y producto tienen el reto de crecer, pero primero deben demostrar que su modelo es exitoso y viable", resalta.

Roberto Cabrera, socio director de Industria y Mercado de KPMG México no considera que la cancha esté pareja, porque todos los bancos tienen diferente nivel de madurez.

"A lo mejor para los grandes será más fácil cumplir con las exigencias normativas que un banco de reciente creación o que apenas está estableciendo sus modelos de negocio", señala, y estima que la regulación tiene que dar el marco para que la operación siga fluyendo, no al revés.

Sin embargo, reconoce que es difícil que no haya concentración en el mercado. "Por eso, la salida de los bancos de nicho, o pequeños, debe estar muy orientada hacia las necesidades de los clientes, que aprovechen y hagan la sinergia entre su modelo de negocio y las exigencias regulatorias".

La Banca debe colocar en la Bolsa

El hecho de que un banco sea público, cotizando en la Bolsa, lo sujeta a estándares más rigurosos en materia de transparencia y gobierno corporativo, dice el director general del Grupo Financiero Banorte.

Pero también menciona que sería deseable que una parte del capital de los bancos, con matrices en el extranjero, cotizara en la Bolsa Mexicana de Valores, lo cual sujetaría a todas las instituciones de crédito a los mismos estándares rigurosos en materia de revelación de información, prácticas societarias -entre otros- que impone la Ley del Mercado de Valores.

Luis Peña, director general de HSBC México, califica esa discusión entre bancos extranjeros y nacionales como "medio bizantina". Explica que de todos los bancos "los 41 que estamos en México, todos somos mexicanos, con nacionalidades distintas".

Pero va más allá porque considera que "incluso los bancos que se ostentan como muy mexicanos, hay que ver su accionariado. Muchos de ellos cotizan en Bolsa y tienen 60%, 70% y 80% de su capital fuera de México".

Cree que a los clientes el accionariado les da lo mismo. Ellos no quieren saber quién es el dueño del banco, sino que "los atiendas bien, que les des buen servicio, un precio competitivo, que los trates diferente que el banco de junto".

Pero Valenzuela insiste que los inversionistas que compran las acciones en la Bolsa exigen mayor revelación de información sobre los resultados, estrategia, riesgos y oportunidades de negocio.

Pone como ejemplo más claro la forma en que Banorte tuvo que revelar puntualmente su exposición a Comercial Mexicana durante 2008, a pesar de que otros bancos también eran acreedores de esa compañía y no estuvieron sujetos a este requisito.

"Si bien esto generó incertidumbre en el corto plazo sobre el precio de nuestra acción, a la larga la valuación del banco se ha visto favorecida por la confianza que tienen nuestros inversionistas en la transparencia y congruencia de la información que revelamos periódicamente a través de la Bolsa".

Cotizar en Bolsa sería bueno para la banca, agrega Roberto Cabrera, de KPMG México, porque es un mecanismo adicional de transparencia. "Entre más vigilantes tengas sobre las entidades del mercado es mejor, es benéfico".

Aunque manifiesta inquietud respecto a la interpretación de que una entidad necesariamente tenga que cotizar en Bolsa, solo para revelar los riesgos a los que está expuesto.

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"Ir a Bolsa es un mecanismo de transparencia. La regulación en materia de transparencia y disciplina de la información, el famoso 'pilar 3 de Basilea', permite proveer de la información que el mercado necesita para tomar decisiones sobre una determinada empresa".

Eso sí, deja en claro que el peor escenario es el oscurantismo y una transparencia opaca de la información financiera. "En México eso no se da, porque los bancos publican información trimestral y en la página de Internet dan a conocer el análisis de la información sobre el performance financiero de las entidades".

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