Los millones que Osama hizo gastar a EU

A partir del 11 de septiembre, el Gobierno ha invertido 424,000 mdd en el Departamento de Defensa; aunque este financiamiento para proteger a sus ciudadanos ha incrementado la deuda del país.
seguridad aeropuerto fronteras  (Foto: Cortesía CNN Money.com)
Charles Riley
NUEVA YORK -

En la década que transcurrió entre el 11 de septiembre de 2001 y la muerte de Osama bin Laden, el pasado domingo, el Gobierno estadounidense ha gastado miles de millones de dólares en darle seguridad a sus ciudadanos. Se crearon nuevas agencias, se ampliaron las existentes o se les confirieron nuevas funciones. El Gobierno contrató miles de nuevos empleados para inteligencia, para rastrear los fondos que financian 'el terror' y para fortalecer el creciente aparato de seguridad nacional.

El desembolso fue expedito: a una semana de los ataques del 11 de septiembre, los legisladores aprobaron un fondo de emergencia de 40,000 millones de dólares (mdd) para reforzar el departamento de Defensa y buscar a los terroristas internacionales.

Liderando esta potenciación de fuerzas estaba el Departamento de Seguridad Interior. Se consolidaron 22 agencias federales bajo el control de un único director, con la misión exclusiva de parar los ataques terroristas.

En el lapso de esa década, dicho Departamento ha gastado más de 424,000 millones de dólares. En la actualidad, emplea a 216,000 personas.

En el primer presupuesto diseñado tras los ataques, la administración Bush propuso que la nueva agencia recibiera directa e inicialmente 37,700 millones de dólares de financiamiento. Para 2008, esa partida ascendería a 50,600 millones de dólares. Y esa sorprendente cifra no incluye otras partidas presupuestarias usadas para seguridad nacional.

De acuerdo con las proyecciones de la administración de Barack Obama, en 2012 se gastarán en seguridad nacional un total de 71,600 millones de dólares. Ese gasto es, en comparación, superior al Producto Interno Bruto (PIB) registrado en 2009 por 132 países, incluidos Irak, Croacia y Cuba. 

Además de ese tremendo gasto en seguridad nacional, el Pentágono (ocupado en dos guerras) también ha recibido lo suyo: desde 2001, el costo en defensa se ha duplicado, ascendiendo a casi 700,000 millones de dólares en 2010. Ese monto equivale a más de la mitad del presupuesto discrecional y a cerca del 20% de todo el presupuesto federal.  

En casa, los legisladores de Washington se dieron a la tarea de construir una gigantesca nueva burocracia que se centrara en seguridad fronteriza, en las llamadas 'bombas sucias', en extremistas internos y en la amenaza por otro ataque de Al Qaeda. El Congreso no reparó en dar al Departamento de Seguridad Interior y a otras agencias lo que pedían.

"Nadie quería ser percibido como un ente pasivo luego de los ataques del 11 de septiembre", indica Chris Hellman, analista político del National Priorities Project, grupo que estudia el presupuesto federal.

De acuerdo con Travis Sharp, investigador asociado del Center for a New American Security, era "muy raro" ver que los miembros del Congreso cuestionaran las solicitudes de financiamiento. "Los legisladores aprobaban cualquier presupuesto que estuviera relacionado con la seguridad", sostiene.

Pero mientras los legisladores inyectaban billones de dólares para financiar la seguridad doméstica y la guerra, no se esforzaron por compensar esos costos elevando los impuestos o recortando el gasto en otras áreas.

Los congresistas no sólo aumentaron el gasto en seguridad. Después de registrar un superávit presupuestario hacia el final de la administración Clinton, los legisladores inauguraron el nuevo siglo abriendo un boquete en el presupuesto mediante recortes fiscales y programas de gasto social.

El Congreso de EU aprobó y amplió las exenciones fiscales propuestas por Bush, y decidió además establecer un nuevo programa farmacéutico para Medicare. La década finalizó con un aluvión de rescates y estímulos financieros que costaron billones de dólares.

Actualmente, la deuda estadounidense se ubica en más de 14,000 millones de dólares, una cifra que ha encendido las alarmas en Washington.

En consecuencia, el presupuesto militar y el destinado a seguridad podrían enfrentar ajustes pronto, ya que al parecer ahora los propios legisladores e incluso el presidente Obama están a favor del recorte presupuestario. El primer presupuesto nivelado ha sido el del Departamento de Seguridad Interior, que actualmente se ha estabilizado en 45,000 millones de dólares anuales.  

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"Hemos llegado al punto en que creemos que asignar más dinero no resolverá el problema", indica Hellman. Pese a ello, la muerte de bin Laden subraya la difícil tarea a la que hacen frente las operaciones contra-terroristas.

Al mismo tiempo, Estados Unidos con toda seguridad ha frustrado otros planes terroristas, incluso si no los ha reportado. Ese es un argumento a menudo citado para justificar el gasto en seguridad nacional. 

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