El empleo precario genera delincuencia

El problema inhibe el consumo, a la inversión y a la economía de México, coinciden investigadores; el Tec de Monterrey estima que para finales de 2011 habrá 54.5 millones de pobres en el país.
delincuencia  (Foto: Photos to Go)
Isabel Mayoral Jiménez
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

El empleo precario que se genera en México, de bajos salarios y pocas o nulas prestaciones, favorece el crecimiento de la economía informal y, en consecuencia, fomenta también la delincuencia, coinciden investigadores del Tec de Monterrey y del Colegio de la Frontera Norte.

La falla del modelo tiene una consecuencia social que se traduce en pobreza y falta de seguridad pública, porque las instituciones  se debilitan, advierte José Luis de la Cruz, director del Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tec de Monterrey (ITESM), Campus Estado de México.

"El que la política económica que se ha seguido en México no esté funcionando acarrea un problema de falta de funcionamiento de las instituciones, que ya no son capaces de generar los resultados que requiere una sociedad empobrecida, con falta de oportunidades y, en ese sentido, pobreza e inseguridad son la consecuencia lógica de un problema estructural que es la falla del modelo económico", dijo.

De acuerdo con estudios del ITESM, para finales de 2010 el número de pobres se incrementó a 53 millones, mientras que estima que para 2011 serán 54.5 millones y "esto seguirá avanzando por las malas condiciones del mercado laboral", advierte De la Cruz.

El trabajo mal pagado es el que se favorece en este momento, coincide a su vez Cuauhtémoc Calderón Villarreal, investigador del Departamento de Estudios Económicos del Colegio de la Frontera Norte.

"Al generarse fuentes de trabajo sin prestaciones, se propicia una mayor economía informal, la cual tiene un componente de economía ilegal. Al no pagarse un buen salario, se están fomentando las actividades ilícitas, y la generación de los llamados ‘ninis' puede ser atraída hacia ese tipo de actividades", resalta Calderón.

Por ello, considera necesario cambiar la ruta del crecimiento, que sea incluyente a todos los mexicanos, donde la inversión extranjera directa tenga un papel importante, pero que no sea el único factor que induzca el crecimiento de la economía y "en el Norte abandonar el esquema maquilador, que más que generar beneficios nos ha causado problemas".

Hay un modelo económico fallido, que no ha sido capaz de impulsar el crecimiento y hacer un uso más eficiente de los recursos para generar nuevos sectores de desarrollo industrial, regional, y sectorial.

Esto se ha visto vinculado con una economía mexicana que no genera valor agregado, que no es capaz de usar sus recursos humanos, recursos de inversión y sus dotaciones de infraestructura de recursos naturales para generar una fuente de crecimiento económico vigorosa y sustentable", agrega De la Cruz.

La generación de nuevas fuentes de trabajo que se está dando en México, en su mayoría se concentra entre 2 y 3 salarios mínimos, de 3,500 a menos de 6,000 pesos mensuales. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), que elabora el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), de los aproximadamente 44 millones de trabajadores que conforman la Población Económicamente Activa (PEA), alrededor de 64% no tiene acceso a seguridad social.

El problema es que esa percepción es inferior a lo que constituía un sólo salario mínimo a inicios de los años 70. Es decir, el poder adquisitivo de estos 2 o 3 salarios mínimos en realidad es inferior a lo que los mexicanos disfrutaban hace 30 años, destaca José Luis de la Cruz, director del Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México.

"El empleo precario no sólo favorece el crecimiento de la economía ilegal e informal, en el largo plazo inhiben el crecimiento de la economía, el crecimiento del consumo y de la inversión y la propia generación de empleo formal".

Desde su punto de vista, el problema que se presenta en México es que hay un círculo vicioso en donde las crisis económicas permiten la generación de un empleo precario, que a la larga es un factor que inhibe el crecimiento de la economía mexicana y el desarrollo social del país.

La recuperación en la demanda interna sigue limitada por el alto desempleo, el cual sigue por arriba de 6% en zonas urbanas, así como por los bajos salarios reales, resalta Sergio Martín Moreno, economista en jefe para México de HSBC.

Un factor que favorecería a la inflación subyacente es la demanda, débil debido a que los salarios reales se mantienen bajos y el desempleo en niveles altos, destaca en su informe mensual para México.

Los salarios reales contractuales han disminuido casi 12% de su punto más alto en 2008, y el promedio de salarios reales registrados en el Sistema del Seguro Social están 24% debajo de su nivel más alto registrado antes de la crisis.

Esto denota no sólo el deterioro en el poder adquisitivo, sino también que la recuperación del empleo en la economía formal ha sido, en su mayoría, de trabajadores con sueldos bajos.

La tasa de desempleo urbano desestacionalizada aún era alta -6.0% en marzo- o dos puntos porcentuales por arriba del punto más bajo en 2008 y 1.3 puntos porcentuales por debajo de su punto más alto en el periodo agosto-septiembre de 2009.

En este sentido, De la Cruz resalta que, en términos reales, los mexicanos obtienen ingresos inferiores a los que percibían sus padres, pero al hacer esas comparaciones en el ámbito internacional, los ingresos que recibe un trabajador doméstico son inferiores a lo que obtiene un empleado, bajo las mismas condiciones de Asia, EU, Europa y aún en América Latina, lo cual habla de la mala calidad del empleo en México.

De acuerdo con un estudio del Tec de Monterrey, un salario mínimo de hoy es apenas 30% de lo que era a inicios de la década de los 70. "Alguien que gana 3 salarios mínimos hoy recibe menos de lo que era 1 salario mínimo hace 40 años, lo que da idea de la pérdida del poder adquisitivo del ingreso del mexicano".

Esto no necesariamente sucede en otros países. Por ejemplo, en el sector manufacturas (donde se tienen cifras comparables) un trabajador en Corea del Sur recibía menos de la mitad de un salario de un mexicano hace 40 años, hoy gana aproximadamente 4 veces más; en Taiwán era 40% y hoy es aproximadamente 2.5 veces más; mientras que en Israel un trabajador obtenía una cantidad ligeramente superior a la de un mexicano, y hoy es entre 4 ó 5 veces más.

La tarea pendiente

Los investigadores consideran que es necesario revitalizar el papel del estado en la economía, así como la inversión pública, y renegociar apartados del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), además de proponer una política industrial nacional, opina Calderón Villareal.

Mientras no se rompan las fallas estructurales de ese círculo vicioso en México, no se podrá avanzar al ritmo que lo hacen otros países emergentes. "Debemos tener un modelo económico con una perspectiva de desarrollo social, que favorezca la creación de empleo y bien remunerado".

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Se requiere una reforma de finanzas públicas, en donde el gasto del Gobierno sea más eficiente para generar empresas y mantenerlas con vida, ya que compañías pequeñas y medianas, sobre todo, tienen una expectativa de vida inferior a un año.

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