Se ahonda la disputa Brasil-Argentina

Argentina solicitó a Brasil levantar las barreras que impuso para autos para iniciar un diálogo; Brasil busca proteger a los fabricantes automotrices locales, pero no iniciar una guerra comercial.
GM-general-motors-autos-RT.jpg  (Foto: CNN)
BUENOS AIRES/SAO PAULO (CNN) -

Argentina pidió el viernes a Brasil levantar las barreras que impuso al ingreso de autos para iniciar un diálogo sobre la disputa comercial entre las dos mayores economías de Sudamérica y Brasil se comprometió a responder en 48 horas, según una fuente. La medida tomada por el Gobierno brasileño sobre las importaciones de autos afecta a varios países además de Argentina, incluyendo a México, Estados Unidos, Japón y Corea del Sur.

En una entrevista con Reuters, el ministro de Comercio Fernando Pimentel dijo que las nuevas barreras a las importaciones de autos implementadas esta semana son parte de una amplia estrategia para proteger a los fabricantes brasileños y no una medida contra Argentina.

"La gente piensa que esto es sobre Argentina. Ese no es el caso. Esto es parte de una gran estrategia para proteger a nuestra industria, no una guerra comercial contra nadie", sostuvo Pimentel e invitó a la ministra argentina de Industria a reunirse en Brasilia para conversar sobre el tema y otros asuntos de comercio.

Una fuente del Ministerio de Industria de Argentina informó que la titular Debora Giorgi habló telefónicamente con Pimentel y le dijo que sólo aceptará reunirse con él en la fronteriza Foz de Iguazú si Brasil levanta la medida.

La misma fuente agregó que Pimentel pidió 48 horas para analizar la petición y dar una respuesta.

Un conflicto viejo

Las disputas comerciales entre los dos mayores miembros del bloque comercial sudamericano Mercosur han sido frecuentes a través de los años y las nuevas regulaciones de Brasil parecen ser parte de ese viejo conflicto en vez de una señal de un gran brote de proteccionismo comercial en Sudamérica.

Un funcionario brasileño dijo a Reuters que la medida es en gran parte una represalia contra Argentina por recientes demoras a las licencias de importaciones de equipamiento agrícola brasileño y otros bienes.

"Ellos (el Gobierno argentino) han estado usando esta misma táctica contra nosotros durante meses. La intención es llamar su atención (...) de modo que podamos volver a tener un comercio normal", dijo el funcionario.

En una carta que Giorgi envió a Pimentel, la ministra enumeró 10 áreas diferentes en las que, según dijo, el comercio bilateral enfrenta "problemas" actualmente, desde el aceite de oliva a la leche en polvo.

Los temas han estado en el radar de ambos países al menos desde febrero, cuando Pimentel viajó a Buenos Aires específicamente para pedir a Argentina que dejara de obstaculizar las importaciones.

Sin embargo, hay algunas diferencias respecto a conflictos previos, incluyendo la presión que está ejerciendo la moneda de Brasil, cotizando casi a máximos niveles en 10 años, sobre la presidenta Dilma Rousseff para que proteja a los fabricantes locales.

Rousseff ha adoptado otras medidas recientes para desacelerar una ola de importaciones desde China.

La disputa comercial también es un inoportuno dolor de cabeza para la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, quien podría buscar la reelección en octubre.

Una lucha prolongada que involucre a la importante industria automotriz de Argentina -que exportó cerca de 7,000 millones de dólares en autos y piezas a Brasil el año pasado- podría ser suficiente para causar daños a la economía, que ya es amenazada por una inflación de dos dígitos.

En la carta, Giorgi dijo a Pimentel que cualquier medida comercial adoptada por Argentina en meses recientes ha sido permitida por la Organización Mundial de Comercio (OMC) y que no fueron dirigidas contra Brasil.

Ambos países registraron un comercio bilateral cercano a los 32,000 millones de dólares en el 2010, con un superávit de 4,000 millones de dólares a favor de Brasil.

Disputas comerciales habituales

Las importaciones automotrices de Brasil sumaron 2,360 millones de dólares en los tres primeros meses de este año, un 50% más que hace un año.

Alrededor de la mitad de esas importaciones provinieron de Argentina. En total, los vehículos fabricados en el extranjero representan un 22.2% de las ventas de autos nuevos en Brasil, que se compara a un 13.3% hace sólo dos años.

Disputas comerciales anteriores entre ambos países, cuya rivalidad histórica se ha extendido desde la cancha de fútbol al comercio, se han resuelto típicamente con rapidez tras viajes de delegaciones diplomáticas entre Brasilia y Buenos Aires.

Sin embargo, Argentina también enfrentará presión para dar pie atrás debido a la enorme importancia de su industria automotriz para la economía general.

Más de un 60% de la producción automotriz de Argentina es exportada y, de esa cantidad, un 80% va a Brasil.

Alrededor de 2,000 vehículos fabricados en Argentina por Toyota, General Motors y Mercedes Benz se apiñaban en la frontera con Brasil a la espera de entrar al país, informaron medios locales.

Las unidades argentinas de Fiat, Renault y Ford también envían embarques a Brasil.

"El actual problema se va a complicar para nosotros a partir de la próxima semana si no hay una solución rápida", dijo una fuente de la industria automotriz argentina a Reuters el viernes.

Mientras tanto, la postura más confrontacional también representa un cambio para Brasil bajo el Gobierno de Rousseff, que asumió su mandato el 1 de enero.

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Su predecesor, el popular ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, generalmente prefirió restarle importancia a esas disputas en nombre de la unidad latinoamericana.

"El mensaje es: este es un nuevo Gobierno y no hay más paciencia estratégica como hubo durante la administración de Lula", dijo Mario Marconini, un consultor de comercio con sede en Sao Paulo.

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