La calidad escolar se mide en dólares

El nivel de satisfacción de un MBA se mide con el porcentaje de alumnos que dan más recursos; la Escuela Tuck de Darmouth lidera la lista al captar donativos del 67% de sus graduados.
tuck  (Foto: Cortesía Tuck School)
John A. Byrne

Uno de los activos más valiosos de una escuela de negocios prestigiosa es su red de exalumnos. Es una gran consideración para los solicitantes cuando eligen un programa de MBA, y es un fuerte indicador de la fortaleza de la marca de una escuela en el mercado. Pero es muy difícil medir la fuerza de la red laboral de ex alumnos de una escuela. No hay una métrica que te permita saber con qué frecuencia los ex alumnos ayudan a los alumnos a conseguir pasantías o empleos. No hay una medida para saber con qué frecuencia un ex alumno regresa la llamada a un alumno en busca de consejo o para crear una red laboral.

Pero sí hay una cifra que juzga la fuerza de la red de ex alumnos de una escuela: el porcentaje de ex alumnos que dan dinero a la escuela cada año. Como dice Paul Danos, decano de la Facultad de Negocios Tuck de Darmouth, la tasa anual de alumnos donadores es "un índice de satisfacción a largo plazo".

Los ex alumnos no entregarán fácilmente dinero a una escuela si sienten que no hay una afinidad hacia la institución, o si están insatisfechos con su experiencia de MBA. Las altas tasas de alumnos que donan podría ser un buen medidor que evalúe tanto la satisfacción de las MBA con una institución como el valor de la red laboral que hereda un graduado desde el principio. 

¿Qué escuelas de negocios tienen un desempeño excepcional en este índice? Año con año, la Escuela Tuck supera a todas las demás instituciones del mundo en cuanto a las donaciones de ex alumnos. El año pasado, por ejemplo, el 67% de los 8,976 ex alumnos vivos de MBA envió un cheque a la escuela. En una época en la que la tasa de donativos promedio en las 20 mejores escuelas de negocios es de apenas 20%, es un extraordinario nivel de apoyo.

"Es como correr un milla en cuatro minutos", dice Danos. "La apreciación de Tuck crece a medida que nuestros graduados salen y hablan con otros sobre su experiencia. Creo que es un aval a largo plazo sobre la forma en la que educamos".

Este año, Tuck romperá un nuevo récord, eclipsando la tasa de participación más alta de su historia. Ayer fue la fecha límite de la campaña de donativos anual de la escuela, y más del 68% de sus exalumnos ya enviaron sus cheques, superando el 67.5% de exalumnos donadores que tuvo la escuela en 2008.

Danos espera que la escuela llegue a 70% este año.

¿Y después de Tuck? La Escuela de Administración de la Universidad de Yale, que el año pasado vio cómo el 46% de sus ex alumnos de MBA hicieron un donativo a la escuela; la Escuela Darden de la Universidad de Virginia, en la que el 43% de los ex alumnos hicieron un donativo el año pasado; y la Facultad de Negocios de Stanford, que registró una participación de 41% por parte de sus ex alumnos de MBA.

Entre las escuelas mejor calificadas, ¿cuáles tienen la participación más baja? La Escuela Carlson de la Universidad de Minnesota sólo recibe donativos del 5% de sus ex alumnos al año. Dos escuelas reconocidas de Texas le siguen: la Facultad de Negocios de McCombs, con 8%, y la Escuela de Negocios Cox de la Universidad Metodista del Sur, cuya participación fue del 10%.

Varias escuelas, incluyendo Chicago Booth y Wharton, se negaron a dar a conocer sus cifras, quizás porque son poco halagadoras para la institución. La tabla que aquí se muestra calcula los donativos anuales por parte de los exalumnos hacia las escuelas que no otorgaron esta información.

¿Qué distingue a los alumnos generosos de los no tan generosos?

Joseph Thomas, decano de la Escuela Johnson de la Universidad Cornell, dice que la cifra de 67% de Tuck es "impactante. Eso significa que han estado haciendo las cosas bien desde hace varios años", dice. "Un porcentaje mayor debe indicar un nivel de felicidad más alto".

"La tasa de participación anual es el mejor medidor de la fuerza de la red de exalumnos", dice Dave Celona, quien encabeza el esfuerzo de donativos anual de Tuck. "Es la medida que muestra la fuerza de la red. Esta medida analiza al 100% de los ex alumnos a una base anual, y todas las escuelas lo rastrean".

Claro que los donativos de la escuela son más que una representación de la fuerza de la red. No es la paga que reciben los estudiantes y los ex alumnos. "Anecdóticamente, cuando los estudiantes llaman a un ex alumno de Tuck, ellos les regresan la llamada o los contactan ese mismo día, si no es que la misma hora", dice Celone. "Los ex alumnos responden a una tasa de casi 100% cada vez que alguien de Tuck los llama. Pero no puedes comparar eso con otras escuelas porque es imposible de rastrear".

Hay otros factores superfluos que afectan los donativos anuales. En la Escuela Johnson, por ejemplo, la tasa de alumnos que hacen donativos es de alrededor de 20%. "Esto se debe a que el financiamiento se concentra en los años de reuniones, que son cada cinco años", dijo Thomas de Cornell. "Convencemos a la gente para que haga un gran donativo ahí, y no pensamos que sea un error porque nos gusta mantener comprometida a la gente".

La mayoría de las universidades públicas también sufren por que se tiene la idea de que el financiamiento educacional del estado es suficiente. "Mucha gente asume que el estado nos sustenta, y como contribuyentes, la mayoría de nuestros exalumnos ya pagó por nosotros", dice Judy Olian, decana de la Facultad de Negocios Anderson de UCLA. "Entre el 75% y el 80% de los ex alumnos viven aquí. Son contribuyentes aquí y creen que por serlo ya financian a la institución".

El año pasado, la Escuela Anderson registró una tasa de donativos de ex alumnos anual de 20%, la segunda más alta de cualquier escuela de negocios pública, pero sigue estando 23 puntos debajo de Darden.

El ejército de ex alumnos de Tuck

Sin duda no es un problema para Tuck, una escuela privada. Pero aún debe explicar la extraordinaria tasa de donativos. Además de la obvia afinidad que tienen los ex alumnos de MBAs con la escuela, hay un gran esfuerzo y organización detrás de la campaña de recaudación de fondos de la escuela. Tuck tiene una junta de asesoramientos estudiantiles para los donativos anuales con entre 25 y 30 alumnos presenciales. Lo más importante es que Tuck reúne a 600 ex alumnos voluntarios para que convenzan a los otros de que hagan un donativo.

"Si trabajas en un edificio en Nueva York con otros 40 o 50 exalumnos de Tuck, todos estarán hablando de esto ahora", dice Celone. "Están motivados. Aman a la escuela y reciben mucho apoyo".

El año pasado, por primera vez, los ex alumnos internacionales de Tuck hicieron un donativo ligeramente superior que los ex alumnos en Estados Unidos. Esto es algo de lo que no se había escuchado porque los donativos caritativos son un hábito estadounidense.

Los exalumnos más jóvenes de Tuck suelen participar más, con una tasa anual de más de 90% entre las últimas cuatro generaciones y con tasas de participación de 80% para las generaciones graduadas hace 4 a 10 años.

"Es lo opuesto a lo que ocurre en otras escuelas", dice Celona. "Suelen luchar con sus ex alumnos más jóvenes y esas clases suelen ser las más abundantes. Tiene un impacto fuerte en las tasas de donativos en otras escuelas".

La mayoría de los ex alumnos atribuye sus donativos tanto a los recuerdos de haber obtenido una MBA en Hanover, Nueva Hampshire, en un ambiente pequeño y aislado. "El tamaño de Tuck hace que las cifras sean controlables", dice Don M. Wilson III, un ex alumno de Tuck de la generación 1973, presidente de la campaña anual de donativos de la escuela. "El tamaño de la generación, la cercanía entre profesores y alumnos, y el hecho de que Hanover es una comunidad muy cerrada aumenta las posibilidades de cohesión".

 

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