Fitch alerta por cese de pagos de Grecia

La calificadora dijo que consideraría un canje de deuda como suspensión de pagos; agregó que en ese escenario recortaría de manera apropiada la calificación helena.
grecia  (Foto: CNN)
SINGAPUR / ATENAS (CNN) -

Fitch Ratings dijo este martes que consideraría un refinanciamiento voluntario de los vencimientos de los bonos soberanos griegos como un cese de pagos y que recortaría de manera apropiada su calificación crediticia, manteniendo la presión sobre Atenas. Los comentarios pesaron sobre el euro y enfatizaron cuánto está en juego para Grecia, que lucha por implementar un plan de austeridad fiscal profundamente impopular necesario para recibir el próximo tramo de ayuda de emergencia de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional.

Divididos ministros de la zona euro están tratando de armar un segundo paquete de ayuda para Grecia, con más prestamos oficiales y, por primera vez, algún tipo de contribución de inversores privados que son tenedores de bonos griegos.

"Fitch consideraría tal canje de deuda o refinanciamiento voluntario de deuda como una cese de pagos que llevaría a asignar una calificación de default a Grecia", dijo Andrew Colquhoun, jefe de calificaciones soberanas para el Asia-Pacífico de Fitch, en una conferencia en Singapur.

Fitch rebajó la calificación de deuda de Grecia en tres escalones hace un mes a "B+" y advirtió sobre mayores recortes para el endeudado país.

En ese momento, la agencia dijo que una extensión de los vencimientos de los bonos existentes sería considerada como un cese de pagos.

Standard & Poor's recortó la calificación de Grecia a "CCC" desde "B" el 13 de junio, y advirtió que cualquier intento de reestructurar la deuda del país sería considerada una cesación de pagos.

Moody's tiene una calificación Caa1 para la deuda soberana de Grecia, lo que implica una posibilidad de un 50% de una cesación de pagos dentro de tres a cinco años.

Papandreou enfrenta moción de confianza

El primer ministro griego, George Papandreou, afronta una moción de confianza este martes, un escollo que debe superar para obtener el respaldo a una nueva ronda de recortes del gasto, subida de impuestos y venta de activos públicos necesarios.

La aprobación de estas medidas es una condición para que se libere un tramo de ayuda de 12,000 millones de euros para evitar el primer cese de pagos de deuda soberana de la zona euro.

Si el Gobierno de Papandreou, remodelado esta semana para aplacar las voces disidentes en el seno de su partido por las medidas de austeridad, logra el apoyo parlamentario, someterá el paquete de austeridad a la votación la semana que viene.

Los manifestantes planeaban una gran manifestación antes de la moción de confianza y los trabajadores de la energética estatal griega PPC iniciaron una huelga de 48 horas a la medianoche del domingo, subrayando el nivel de oposición social a las medidas de austeridad que se añaden a la incertidumbre de los mercados financieros.

El euro se aferró a sus modestas ganancias en Asia ante la previsión de que Grecia evitaría el impago de forma inmediata, aunque el mercado estaba nervioso antes de la moción de confianza.

Tras dos días de negociaciones en Bruselas, los ministros de Finanzas dieron a Atenas un ultimátum, diciendo que tiene hasta el 3 de julio para aprobar medidas que permitan liberar el siguiente tramo de la ayuda de 110,000 millones de euros otorgada por el Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea en mayo de 2010.

"La aprobación del Parlamento griego es absolutamente esencial y tendrá que llegar de manera oportuna para que nosotros podamos tomar una decisión el 3 de julio", dijo Jean-Claude Juncker, quien encabeza el Eurogrupo de 17 ministros de Finanzas de la zona euro.

Aunque Grecia no cumpliera sus objetivos de deuda comprometidos en el primer paquete, los ministros de la zona euro dijeron que estaban dispuestos a conceder un segundo préstamo.

El nuevo plan de unos 120,000 millones de euros, que debe estar trazado para mediados de julio, incluirá por primera vez la contribución de los inversores privados, de quienes se espera que compren voluntariamente nuevos bonos griegos conforme venzan los actuales.

Las autoridades griegas han admitido que los préstamos de emergencia son necesarios para evitar que el país se quede sin dinero el mes que viene, lo que conllevaría un impago de sus obligaciones de deuda en la práctica.

Papandreou calificó dicho escenario como "catastrófico" y apeló a la nación a aceptar las adversidades que se avecinan.

"Las consecuencias de una violenta bancarrota o la salida del euro serían inmediatamente catastróficas para los hogares, los bancos y la credibilidad del país", declaró Papandreou al inicio de un debate de confianza en su nuevo gabinete de crisis.

Su nuevo ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, dijo que se esforzaría para que se aprobara el nuevo programa de austeridad, posiblemente el 28 de junio.

El plan, que ahora se está debatiendo en el Parlamento, pretende conseguir otros 6,500 millones de euros en ahorro del presupuesto, y 28,000 millones hasta el 2015, además de 50,000 millones procedentes de la venta de activos públicos.

Atenas en la mira

Años de gastos incontrolados, disciplina presupuestaria laxa y evasión fiscal elevó la montaña de deuda pública griega a 340,000 millones de euros, o 150% de su Producto Interno Bruto.

La brusca revisión al alza de su déficit fiscal puso al país bajo la lupa de los mercados financieros, obligando a las naciones de la zona euro a forjar un paquete de rescate, temiendo que el colapso de Grecia podría arrastrar a otros miembros de la UE con debilidad fiscal.

Al final, Irlanda y Portugal han tenido que ser rescatados y en una señal de que los políticos siguen preocupados sobre las repercusiones de un posible impago griego, los ministros de Finanzas del G-7, el grupo de las naciones más industrializadas del mundo, celebraron dos conferencias telefónicas para abordar la situación.

Una de las preocupaciones de los prestamistas e inversores por igual, subrayado por las manifestaciones en las calles de Grecia y la disidencia en el seno del partido socialista en el Gobierno, es que la sociedad griega es reacia a aceptar abrocharse el cinturón como un mal necesario.

Trabajadores del sector energético, que se oponen al plan de vender la compañía estatal de energía, comenzaron una huelga y se esperan apagones en partes del país. Los manifestantes prevén una gran manifestación antes de la moción de confianza.

Manteniendo la presión sobre Grecia, inspectores de la UE y del FMI realizarán una nueva visita a Atenas esta semana -tras completar una inspección hace pocos días- mientras Juncker ya había planeado otra reunión extraordinaria de la eurozona el 3 de julio, cuando la liberación de los 12,000 millones de euros se aprobará si Grecia mantiene su parte del trato.

El euro subía en el mercado asiático después de que Klaus Regling, jefe del Fondo de Europeo de Estabilidad Financiera, dijera el lunes que las garantías del fondo de rescate aumentarían a 780,000 millones de euros desde 440,000 millones.

"En el gran esquema de las cosas, los operadores están comenzando a creer que los diseñadores de políticas de la zona euro, especialmente los de Alemania, tratarán de evitar un aterrizaje duro para Grecia", dijo Makoto Noji, estratega senior de SMBC Nikko Securities.

Aún así, los operadores eran cautelosos.

"Todo lo dirigen los actores a corto plazo. Nadie está comprando el euro para mantenerlo mucho tiempo", dijo Tsutomu Soma, gestor de bonos extranjeros de Okasan Securities.

 

 

 

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