Carl Icahn hace activismo... invirtiendo

El inversor teme que haya inflación por una mayor competencia en mercados y altas tasas de interés; con su firma pretende adquirir participaciones en compañías infravaloradas y promover el activismo.
Icahn  (Foto: CNN)
Shawn Tully

Al inversionista Carl Icahn lo precede su carácter combativo y las revueltas que siembra en las compañías donde invierte, algo que puede opacar el récord envidiable de su fondo: 25.3% de rendimiento anual desde 1990. A sus 75 años, Icahn continúa operando bajo sus propias reglas: en marzo anunció que devolverá todo el dinero que su fondo de cobertura recibe de inversionistas externos. ¿Por qué?, dice sentirse incómodo exponiendo a los inversionistas a ‘otro 2008'. Icahn continúa invirtiendo su propio dinero y buscando oportunidades, como explica en esta reveladora entrevista con la revista Fortune.

¿Por qué decidió devolver todo el dinero aportado por inversionistas externos a su fondo de cobertura? ¿Ya no hay cabida para nuevos inversionistas?

En el 2008 la gente que invirtió en fondos de inversión de alto riesgo necesitaba capital desesperadamente, pero muchos de los fondos no devolvieron ese dinero. Yo, en cambio, devolví el dinero a todo inversionista que lo pidió. El mercado había tocado fondo y era un momento difícil. Pensé que me perjudicaría devolver el dinero, pero resultó ser algo bueno. Yo no quería vender acciones en propiedad del fondo, así que puse 500 millones de dólares de mi propio bolsillo para reembolsar a los inversionistas que optaron por salirse. Eso terminó beneficiando a los inversionistas que se quedaron en el fondo. En 2009 nuestro fondo ganó un 33%, en 2010 un 15%, y este año, hasta marzo, un 10%. Pero me preocupa que se repita otra crisis como la del 2008, y pasará. Puede sonar cursi, pero perder el dinero de personas que no están acostumbradas a las turbulencias del mercado me preocupa más que perder mi propio dinero. Mi opinión es que no tienen por qué pasar por eso otra vez.

¿Cuál es su perspectiva para los precios de las acciones y la economía?

Muchas personas opinan que todo va bien en el mercado, pero yo creo que si no infundimos confianza en el mercado -y la administración no está haciéndolo- bien podríamos tener más problemas en el futuro. Hoy el mercado está al alza gracias a las políticas de la Reserva Federal. Hay mucho dinero disponible a tasas artificialmente bajas. Esto beneficia al mercado porque reduce los costos de endeudamiento y, lo que es más importante, produce especulación en los valores, pero estas bajas tasas no pueden durar para siempre. Además, hoy las comparaciones de beneficios son positivas porque los ejecutivos se han deshecho de los costos excesivos, algo que debieron haber hecho hace años.

También me preocupa el espectro de la inflación. Estados Unidos ha disfrutado de materias primas baratas y productos terminados provenientes de Asia, pero a medida que crezca la clase media en Asia, habrá mayor competencia por los bienes baratos, y los precios de ganga que hemos disfrutado los estadounidenses verán su fin. Aparecerá la inflación, elevando las tasas de interés, que a su vez disminuirán las ganancias.

Con tasas de interés más altas también detendrán el flujo artificial de capital que llega a los mercados de valores. Las ganancias también se verán afectadas negativamente por nuestro alto desempleo y la falta de demanda de productos que ya no serán baratos. Esa escasez de demanda también ocurrirá cuando el consumidor no pueda disponer de capital de bajo costo. No estoy pronosticando un colapso para la próxima semana o el próximo mes. Sin embargo, una vez que nuestros enormes fondos de pensiones no se vean forzados a participar en el mercado accionario -como hoy en día se ven obligados a hacerlo porque las bajas tasas de interés no les dejan otra alternativa-, me preocupa que nuestros mercados sufran otra gran crisis, que posiblemente se dé dentro de los próximos dos años.

¿Qué opinión tiene de la gobernanza corporativa?

Muchas compañías estadounidenses tienen una mala gestión y no son competitivas porque la gobernanza corporativa en EU es, en gran medida, disfuncional. Los consejos administrativos no le rinden cuentas a la dirección, y las elecciones corporativas son, en su mayoría, parodias. En general, las direcciones son mediocres y opacas. No me extraña que cada vez nos sea más difícil competir en la economía global. En cambio, nuestras compañías tienen a su disposición activos estupendos y una fuerza laboral afanosa.

Allí donde los directivos pueden ser reemplazados o se les exige rendición de cuentas, las compañías florecen y pueden obtener grandes ganancias. Es por esto que el activismo es tan rentable. A riesgo de sonar presuntuoso, pongo mi historial para probar este punto. Desde 1990, nuestro rendimiento anual ha sido de 25.25%. La razón principal de estas tasas de rendimiento en años recientes es el hecho de que nos involucramos activamente en las compañías donde invertimos. Algunos de nuestros mejores resultados proceden de las compañías donde hemos ganado control.

Algunos ejemplos son:

National Energy: Entre 1998 y 2003 compramos la deuda de Trans Texas, Panaco y National Energy por un total de 265 millones de dólares. Las tres se declararon en bancarrota; las reestructuramos y las fusionamos. Sustituimos a los directivos y vendimos la compañía en 2006 por 1,500 millones de dólares.

Stratosphere Casino: En 1997 compramos esta compañía quebrada por 325 millones de dólares. Recortamos gastos, compramos terrenos alrededor del hotel junto con otros pequeños casinos... y en 2007 la vendimos con una ganancia de cerca de 1 billón de dólares.

Incluso donde no obtuvimos el control administrativo, nuestra presencia activa produjo resultados importantes. El activismo funciona. Por desgracia, nuestras leyes protegen a los órganos directivos. Estas leyes deben cambiar o perderemos nuestra capacidad para competir con los mercados emergentes, generar más empleo y reconstruir nuestra economía.

¿Cuál es su compañía favorita?

Icahn Enterprises (IEP). Los papeles de la compañía se cotizan a 41.45 dólares por acción, y tiene un colchón en efectivo de 1 billón de dólares, más 2.8 billones en títulos. En el primer trimestre -que finalizó en marzo- las ganancias por acción fueron de 2.68 dólares. Además posee 76% de la compañía de autopartes Federal-Mogul, que considera que está infravalorada (cotiza en aproximadamente 20.50 dólares por acción).

Nosotros compramos la deuda de Federal Mogul y ayudamos a reestructurarla en la bancarrota. Reemplazamos a los directivos ineptos con Jose María Alapont, quien emprendió una reducción de costos de casi 400 millones de dólares sin afectar los ingresos. Federal Mogul tiene tecnología de punta en sus segmentos de producto; en los últimos 5 años ha registrado 2,200 patentes, y tiene algunas de las marcas más reconocidas en la industria automotriz, como Champion, Wagner y Moog. Gracias a su diversificación, Federal Mogul continuó generando ingresos durante la crisis, y entre 2009 y 2010 registró un alza de 33% en su flujo operativo (EBITDA). Además, la compañía está bien posicionada para aprovechar la explosión en la demanda de autopartes en Asia y en otros mercados emergentes.

IEP también posee participaciones mayoritarias en otras compañías, entre ellas American Railcar, Viskase, Westpoint International, PSC Metals y Tropicana Entertainment. Desde que las adquirimos hemos mejorado los costos y las operaciones, y les va muy bien. La cartera de pedidos de American Railcar, por ejemplo, se ha cuadruplicado desde fines de 2010; Viskase tiene un agresivo plan de crecimiento en Asia; PSC Metals está en camino de obtener ingresos anuales por 1,000 mdd. No obstante, el mercado no siempre ha apreciado el valor subyacente de IEP. Creo que las acciones de la compañía se venden por debajo de su valor.

Mi intensión es usar IEP como mi principal vehículo para adquirir participaciones en compañías que considero infravaloradas. Si se da la circunstancia donde obtengamos un precio justo, pretendo usar las unidades de IEP, además de su efectivo, como moneda de cambio al hacer esas adquisiciones. Espero que esas adquisiciones sean tan rentables como las que mencioné antes. Pero de una cosa puedes estar seguro: las directivas de las compañías donde invirtamos rendirán cuentas.

¿Por qué le atrae tanto la biotecnología?

La biotecnología es estupenda para los activistas. Por un lado tienes una gran farmacéutica con mucho dinero y un puñado de compuestos moleculares. Por otro lado, tienes el sector biotecnológico, con muchos compuestos moleculares pero poco dinero. Los individuos que dirigen este último campo son inteligentes, pero no tienen las capacidades gerenciales para dirigir una compañía, y no quieren ser engullidos por una gran farmacéutica, a pesar de que los fármacos que poseen necesitan desesperadamente de capital para su desarrollo. En la mayoría de las ocasiones, nuestras inversiones en biotecnología han generado abundante dinero para nuestros accionistas. Allí tienes Imclone, Biogen, MedImmune y Genzyme.

Acaba de ganar una guerra de votaciones en Mentor Graphics, una empresa que desarrolla software. ¿Cuál fue el atractivo?

Esto podría ser el inicio de un cambio en el poder que tiene el activismo: ¡ganamos esa guerra con el 76% de los votos! Ese margen es muy inusual. Mentor desarrolla software para fabricantes de chips. Debería fusionarse con otras empresas que construyan software para otras áreas. Pero incluso si la compañía no puede venderse, creemos que debe recortar costos. Sus gastos de ventas, generales y  administrativos, ascienden a 500 millones de dólares, un monto extremadamente alto para una compañía con ingresos de 900 millones de dólares.

¿Cuáles son sus fracasos?

Blockbuster: La industria atravesó un cambio y caímos en una trampa de valor; el cambio para Blockbuster ocurrió más pronto de lo que esperaba.

La constructora WCI: En este caso creímos que los precios de los multifamiliares habían tocado fondo, y que la comprábamos a un precio justo. Pero los precios siguieron cayendo. No hay nada que puedas hacer cuando te golpea un tsunami, no importa cuán bueno sea tu modelo. Por fortuna, estas dos compañías representaban un pequeño porcentaje de nuestro portafolio.

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¿Hay empresas bien gestionadas que también puedan ser buena inversión?

Hay muchas, y algunas son baratas. Algunas son buenas pero están demasiado endeudadas. Toma el ejemplo de Chesapeake Energy, dirigida por Aubrey McClendon. Es un hombre brillante, pero creíamos que las acciones de la compañía estaban subvaloradas porque la compañía debía demasiado. Nos pusimos en nuestro papel de activistas y no tuvimos reparos en dejarle saber lo que pensábamos. McCledon dijo al mundo que él reduciría la deuda, y así lo hizo. Las acciones, en consecuencia, subieron y ahora valen 50% más que hace unos meses.

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