Grecia ‘malabarea’ en la cuerda floja

El pacto alcanzado entre el país, la UE y el FMI es sólo el primer obstáculo que liberan; la nación helena deberá seguir luchando por salvar su economía, mientras una nueva crisis merodea.
grecia  (Foto: AP)
Colin Barr

Las autoridades griegas acordaron con la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI) la aplicación de nuevas medidas de austeridad y alzas impositivas, informó la agencia Reuters. El acuerdo fue bien recibido en un día marcado por las negativas previsiones de crecimiento para Estados Unidos y por el último acto de desesperación de los políticos: la liberación de las reservas estratégicas de petróleo en un momento en que el suministro de crudo no está en crisis. La noticia del acuerdo hizo que el mercado accionario recortara sus pérdidas, tras haber caído previamente hasta 2%.

Sin embargo, es fácil ver que el pacto alcanzado el jueves es sólo el primero de muchos aros que deberán atravesarse para salvar al euro. Grecia, después de todo, arrastra un déficit presupuestario, una economía en contracción y una deuda por más de 300,000 millones de euros (425,000 millones de dólares). Una combinación nada ideal.

De allí que aún no quede claro si funcionará la receta de austeridad prescrita por el FMI y la Unión Europea. Tampoco hay seguridad de que la nueva ronda de recortes sea aprobada por el parlamento griego, en especial luego de que el líder del partido opositor señalara que reducir el gasto en una economía que ya está inmersa en una profunda recesión creará "obvios problemas".

Se espera que la votación parlamentaria prevista para la próxima semana, donde se decidirá adoptar nuevas políticas de austeridad, sea una ardua negociación.

Aparte, queda la interrogante en torno a cuántos fondos más podrán extraerse de las arcas del FMI y la Unión Europea. El Banco Central Europeo ha estado financiando a los sistemas bancarios de las economías europeas débiles, pero un gran ‘pánico bancario' (una retirada masiva de depósitos) en Grecia o en otro país podría incluso estar más allá de sus capacidades.

Como recientemente apuntó Sebastian Mallaby del Consejo de Relaciones Exteriores de Washington, en un escrito sobre el frágil balance en Grecia:

No hay salidas fáciles. Durante más de un año, los líderes europeos han pretendido que las hay, postergando las cosas con medidas provisionales. Pero los votantes de Grecia y de otros países clave están perdiendo la paciencia. El euro, diseñado para unificar a Europa, está separándola. Es posible que una crisis se aproxime.

La andadura por la cuerda floja continuará otro día. A nadie le gusta, pero es el pronóstico más seguro.

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