Italia, ¿la siguiente amenaza global?

El desplome en los precios de los bonos soberanos italianos genera temor sobre los bancos europeos; con la caída de acciones de estos bancos, los tenedores de bonos en el mundo sufrirán la crisis.
euro y dolar  (Foto: Photos to Go)
Colin Barr

El mercado se ha volcado contra el viejo continente, y de forma vengativa. Las acciones de los bancos europeos siguen cayendo por segundo día consecutivo, en tanto que el euro se hundió frente al dólar y el franco suizo.

El euro tocó los 1.41 dólares, cinco centavos de dólar menos respecto al nivel máximo reciente alcanzado el 4 de julio. Las grandes instituciones financieras de Europa, desde el Deutsche Bank de Alemania hasta el británico Barclays, pasando por el banco italiano Unicredit, todos vieron caer sus acciones entre 6% y 8%.

La liquidación comenzó la semana pasada, con una huida de los bonos gubernamentales emitidos por los países europeos más débiles. Los bonos de deuda de Italia y de España se cotizan a tasas de interés muy superiores a las que se pagan por la deuda soberana alemana; el mayor diferencial (spread) desde que el euro comenzó a negociarse, hace 12 años.

Este desplome de los precios de los bonos soberanos correspondiente a las economías más débiles de la eurozona, y alimenta nuevos temores sobre la salud de los bancos europeos, grandes tenedores de deuda soberana. La liquidación se da días antes de que se publiquen los resultados de la última ronda de pruebas de estrés o solvencia aplicadas a los bancos europeos.

Mientras las autoridades europeas esperan que los resultados de las pruebas alivien los temores respecto a la salud de su sistema bancario, la caída en los precios de los bonos soberanos italianos en días recientes supone un nuevo revés. Hace apenas un mes, Italia parecía atravesar apuros financieros, pero se mantenía a flote; entretanto, los inversionistas se enfocaban en España, a la expectativa de si el país ibérico podría sobrevivir la prueba de los mercados.

Italia, por otro lado, tiene un Gobierno disfuncional y una enorme carga de deuda, situaciones obviamente problemáticas en un mundo de escaso crecimiento y bancos sobre endeudados. Pese a ello, la nación ha registrado un pequeño superávit presupuestario primario; lo que significa que los ingresos gubernamentales son superiores a los egresos excluidos los gastos de intereses, una medida clave para saber si las medidas restrictivas podrán ayudar a equilibrar la balanza fiscal.  

Sin embargo, ese optimismo se disipó el mes pasado, cuando la posibilidad de una degradación en la calificación crediticia de Italia indicaba que los países más débiles de la zona ya no gozarían del beneficio de la duda, como la agencia Moody's apuntó en ese momento:

La estabilidad de la demanda del mercado por la deuda italiana a los actuales rendimientos es incierta. Si bien las futuras acciones políticas dentro de la zona euro podrían reducir las preocupaciones de los inversores y estabilizar los costos de financiamiento, lo opuesto también es posible. En cualquier caso, en lo sucesivo, parece probable que los inversores diferenciarán más entre los deudores soberanos de la zona euro de lo que lo hacían antes de la crisis financiera, para desventaja de los países de la eurozona que tengan un endeudamiento superior al promedio, como Italia.

Los líderes europeos se reunirán esta semana, y todo indica que sopesarán las dimensiones de la crisis. Actualmente se discuten medidas que podrían reducir la deuda griega en lugar de limitarse a extender el plazo de amortización, lo cual es una buena señal. Pero muchos tenedores de bonos tendrán que sufrir alrededor del mundo antes de que la crisis llegue a su fin.

Al mismo tiempo, es difícil no hacer comparaciones: la reacción que ha tenido el mercado frente a Italia es como la huida de Fannie Mae en el verano del 2008, el momento en el cual se hace evidente que el alcance de la crisis no permitirá una salida fácil. Si los mercados continúan dando la espalda a los bonos de deuda italianos y españoles y las acciones de los bancos siguen despeñándose, Europa enfrentará pánicos bancarios más perjudiciales y el impago será casi inevitable. 

El desenlace quizás no sea tan precipitado en esta ocasión, pero sin importar qué hagan los líderes de Europa, queda claro que el dolor se repartirá por doquier, sin escatimar.

 

Ahora ve
A cien años del nacimiento del ‘ídolo de Guamuchil’, Pedro Infante
No te pierdas
×