China se niega a rescatar al mundo

China es renuente a aplicar otro estímulo a su economía a pesar de las sugerencias de los analistas; dicen que debe fortalecer su mercado interno ahora que EU y Europa tienen problemas.
china  (Foto: CNN)
BEIJING (CNN) -

China aún sufre la resaca del fuerte estímulo fiscal y monetario que lanzó en el 2008 y sería renuente a impulsar otra inyección de fondos a la economía, lo que dejaría al mundo sin un apoyo clave en caso de que la actividad global se acerque al abismo.

Hace apenas dos semanas, los economistas apostaban al menos a un alza más de la tasa de interés por parte del Banco Popular de China este año, debido a la persistente inflación. De hecho, cifras publicadas el martes mostraron que los precios subieron a un máximo en tres años del 6.5%.

Sin embargo, el reciente deterioro del panorama económico global hizo que mucha gente pronostique ahora un giro en las políticas del gigante asiático. Las Bolsas de la región se desplomaron este martes en medio de temores a una nueva recesión en Estados Unidos y a una profundización de la crisis en Europa.

"Es momento de que Beijing anuncie al mundo entero que tratará de estimular la demanda interna nuevamente", dijo Tang Yunfei, analista de Founder Securities en Beijing.

El poder de fuego fiscal de China no está en duda. Con 3.2 billones de dólares en reservas y una baja deuda pública, podría darse el lujo de impulsar el gasto, pero el efecto colateral sería un deterioro de la inflación en momentos en que los precios suben a un ritmo acelerado.

China es particularmente sensible a la inflación porque un alza descontrolada de los precios podría generar conflictos sociales, escenario peligroso para el Partido Comunista.

Además, el estímulo inyectado en el 2008 generó varios dolores de cabeza que aún persisten. Beijing alentó a los bancos a prestar libremente para financiar proyectos oficiales como la construcción de carreteras, aeropuertos y vías férreas.

Algunos de los préstamos han enfrentado problemas y las cesaciones de pagos de los Gobiernos locales son ahora una de las mayores amenazas al crecimiento económico.

Los pasivos de los gobiernos locales representan casi 27% de la producción anual total de China, por lo que si el Estado se viera obligado a rescatar esos préstamos incobrables, sus amplios bolsillos lucirían un poco más vacíos.

Eso significa que China dependería más probablemente de medidas modestas si el panorama económico se deteriora.

Las posibles medidas incluyen bajar impuestos a las empresas pequeñas y medianas, acelerar la inversión en vivienda, alterar las normas de préstamos bancarios para poner más dinero en las compañías de menor tamaño y reducir las tasas de interés.

"Todavía estamos digiriendo el desorden del plan de estímulo del 2008", dijo Yu Xuejun, jefe del regulador bancario de China en la provincia de Jiangsu.

"No es realista pensar que China saldrá al rescate de la economía global esta vez", sostuvo.

Distintas situaciones

En el 2008, cuando la quiebra de Lehman Brothers desató una crisis mundial, China fue uno de los primeros países en implementar un plan de estímulo de gran escala, poniendo 4 billones de yuanes en la economía.

En esa ocasión, los Gobiernos locales pidieron prestado en grandes cantidades a los bancos para cubrir su porción del estímulo, lo que llevó a una explosión de deuda estimada en 10.7 billones de yuanes. Algunos economistas creen que hasta un cuarto de esa cifra podría terminar en mora.

Esa explosión de gasto ayudó al país oriental a liderar la recuperación mundial iniciada en el 2009. Pero si quisiera repetir ese rol, esta vez los bancos serían más renuentes a financiar proyectos de inversión del Gobierno, dado los publicitados préstamos con problemas, dijo Vincent Chan, analista de Credit Suisse en Hong Kong.

Debido a que los precios de las propiedades ya están altos, el Gobierno tendrá que tener cuidado en no estimular de más, expresó.

"China podría ser vista nuevamente como un refugio seguro, al igual que a fines del 2008, pero esta vez su capacidad para apoyarse en el modelo de inversiones financiadas con crédito será obstaculizada por varias limitaciones", dijo Chan.

"Los inversores no deberían esperar una repetición del desempeño del mercado chino del 2009 en el corto plazo", agregó.

Si el Gobierno es renuente a un nuevo estímulo, la tarea de apuntalar la economía podría quedar en manos del Banco central.

Tang, el analista de Founder Securities, cree "preocupante" que el Banco central siga insistiendo en que la inflación, y no el crecimiento, representa el mayor riesgo económico.

"Si Beijing no cambia el tono de sus políticas hasta fines de este año, podría ser demasiado tarde", alertó.

Sin embargo, otros economistas argumentan que la economía de China sigue creciendo a una tasa anual superior al 9% y que es menos dependiente de las exportaciones a Estados Unidos y a Europa.

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Ben Simpfendorfer, economista y director gerente de Silk Road Associates en Beijing, dice que la economía china luce bastante diferente respecto del 2008.

Las expectativas de inflación son más altas -lo que torna más riesgoso que el Banco central disminuya el ritmo de alzas de tasas-, el mercado inmobiliario es fuerte y las empresas estatales aún están invirtiendo con intensidad.

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