La incertidumbre gobierna la banca china

Malos préstamos de los bancos llevaron a empresas chinas a preferir firmas de fondos de inversión; a falta de información crítica sobre el sistema bancario, los riesgos para el sector se acumulan.
bolsa china  (Foto: Cortesía Fortune)
Katherine Ryder

Es un cuento conocido para los estadounidenses, pero ahora podría estar ocurriendo en China. 

Entre 2008 y 2010, los bancos más grandes de China generaron grandes cantidades de préstamos a gobiernos locales y compañías estatales. Las exportaciones habían caído cuando comenzó la crisis financiera, por lo que el Gobierno quiso crear empleos e impulsar la demanda local. Como resultado, los desarrolladores construyeron altos edificios y centros comerciales en todo el país, y la economía china creció en un 10%. Pero algunos analistas y agencias calificadoras afirman que los estándares de préstamo no fueron lo suficientemente estrictos. Afirman que se hicieron demasiados préstamos malos. La reforma financiera no llegó lo suficientemente rápido. 

La semana pasada, Liu Mingkang, presidente de la Comisión Reguladora Bancaria de China, anunció que la reciente ronda de pruebas de estrés comprobó que los bancos chinos podían manejar hasta una caída de 50% en los precios de propiedad. Los bancos, que se financian a sí mismos -particularmente a través de depósitos- están aumentando sus utilidades en un 20% anual. Aunque parece que la economía está reduciendo su ritmo, aún se prevé que crecerá cerca de 9% este año, lo que en teoría podría desencadenar cualquier pérdida incurrida en malos préstamos. 

Quizás Liu tiene razón, al menos al ver al sector a largo plazo. Aunque algunos analistas eluden la falta de estrés en las pruebas de estrés, el banco central chino esencialmente respalda todos los depósitos. La banca en China aún está muy joven, con un enorme potencial de crecimiento. Aún hay muy pocos consumidores que usan tarjetas de crédito, lo que representa una gran oportunidad para las instituciones financieras. Y a medida que China ajusta sus políticas monetarias, los márgenes de préstamo se inclinan más a favor de los bancos. 

Pero a corto plazo, quizás los bajistas salgan ganando. Hay tres áreas de preocupación que sobresalen; la primera es la política de tasas de interés altamente manipulada de China: los bancos sólo tienen permitido ofrecer a sus clientes una tasa de interés máxima de 3.5% en depósitos a un año. Con la tasa de inflación de China actualmente por encima del 5%, las compañías chinas y los consumidores que invierten en los bancos enfrentan el prospecto de una verdadera tasa de ahorros negativa.

Tres áreas de preocupación

Como resultado, las compañías que buscan mejores tasas de rendimiento también buscan compañías de fondos de inversión, que no están reguladas y han llamado la atención de las precavidas autoridades chinas, sobre todo a medida que el Gobierno ha intentado calmar el mercado de propiedades del país, que se está calentando. El Diario de Valores de China informó que los fondos de inversión invirtieron cerca de 207,800 millones de yuanes (32,400 millones de dólares) en el mercado de propiedades durante la primera mitad del año. La tasa a la que están prestando está por encima del 20%, en comparación con el 6.7% de los bancos, una tasa a la que es más fácil eliminar malos préstamos. 

La extensión a la que estos fondos de inversión tendrán un efecto importante en la salud de la industria bancaria china es un tema de discusión entre los alcistas y bajistas de China. Los alcistas dicen que los fondos de inversión representan una competencia sana de las tasas de interés, una forma en la que los corporativos ejercen presión sobre los reguladores para liberalizar las políticas de tasas de interés. Los bajistas alegan que los fondos de inversión son un ejemplo de crédito excesivo en el recuento de los daños de años de préstamos sin límites, los cuales regresarán para acechar a la economía china en los próximos años. 

Otra fuente de preocupación está en los Corporativos de Administración de Activos de China (AMC, por sus siglas en inglés), que presentan riesgos de préstamo más mesurables fuera de los balances. A finales de los 90, el Gobierno chino necesitaba un lugar para depositar los malos préstamos de la crisis financiera asiática. Los AMCs fueron creados para cumplir con este propósito, pero en 2009, en lugar de pagar el resto de la deuda, el Gobierno renovó todos los bonos AMC por otros 10 años. La profundidad de las pérdidas potenciales en estos vehículos aún no queda clara. 

Una fuente final de preocupación es el uso continuo de préstamos colaterales. Gran parte de este colateral aparece normalmente en forma de terreno o propiedad. En una crisis económica, los bancos chinos podrían enfrentar problemas de liquidez, según Jason Bedford, de la consultoría KPMG.

Al mismo tiempo, Bedford cree que los miedos en torno a los malos préstamos que acechan los balances están hinchados. "Recibo un par de llamadas a la semana desde el extranjero, porque la gente me pregunta sobre este tema", dice, haciendo referencia específica al informe de julio en el que Moody's dijo que el Gobierno chino podría haber mal informado préstamos realizados a gobiernos locales por medio billón de dólares. Bedford afirma que su propio análisis no apoya parte de las afirmaciones del informe de Moody's, sobre todo aquellos en relación al riesgo crediticio.

Y aquí yace el problema de evaluar a los bancos chinos: decidir en qué información confiar. El sistema bancario chino comercia de forma desproporcionada consigo mismo, y gran parte de la información crítica sobre la estabilidad bancaria está teñida por las fuentes de información. Hay tan pocas compañías extranjeras comerciando con mercados de capital chinos que las piezas de información críticas nunca pueden ser corroboradas. Nadie sabe si los precios de los activos son acertados, si los pasivos de los bancos son informados adecuadamente, o ni siquiera la verdadera profundidad del mercado de préstamos.

La única forma de juzgarlo sería examinándolo todo, las declaraciones financieras de los bancos y la información de las oficinas de estadísticas nacionales, siempre recordando las motivaciones del partido al mando. Aunque al Gobierno chino le aterra un riesgo sistemático, también necesita controlar a sus bancos para poder promover su visión óptima de una sociedad armoniosa. Esto ocasiona riesgos presentes por sí mismo.

Un informe reciente de Roubini Global Economics dice que la preocupación más crítica de los bancos chinos es el reciente deterioro de los estándares crediticios, pero que una preocupación paralela importante es la negativa del estado para dejar de usar al sector bancario comercial como su alcancía personal.

Aunque el sistema bancario chino ha atravesado décadas de un impresionante y veloz crecimiento, parece que las fisuras subyacentes están comenzando a aparecer. Quizás China aprendió de los errores estadounidenses, pero inevitablemente tomará sus propios riesgos.

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