Estanflación: la nueva amenaza para EU

El país presenta signos de un estancamiento similar al que Japón sufrió durante su ‘década perdida’; los altos precios del oro y un bajo rendimiento del bono del Tesoro podrían disparar la inflación.
dolares y oro2  (Foto: Photos to Go)
Paul R. La Monica
NUEVA YORK -

El mercado accionario se desplomó el pasado jueves, luego de que varios reportes económicos en Estados Unidos avivaran las preocupaciones en torno a un crecimiento estancado y una mayor inflación.

Desearía encontrar una palabra para describir dicho escenario. ¡La tengo! Estanflación.

Las solicitudes semanales de apoyo al desempleo aumentaron otra vez y se ubicaron por encima de las 400,000. Ese es el ‘estan (camiento)'. Mientras que el índice de precios al consumo subió a una tasa mucho mayor a la esperada en julio; lo mismo ocurrió con el índice de precios al productor. Señores, allí tenemos la ‘(in) flación'. 

¿Qué es lo que más preocupa a los inversionistas? Si analizamos la carnicería que sufrieron las acciones bursátiles el jueves anterior, los inversionistas claramente están enviando una señal de que les preocupan ambas, el estancamiento y la inflación. Pero el énfasis parece estar en el primero de los dos problemas. 

El rendimiento de la nota del Tesoro a 10 años tocó mínimos históricos la mañana del jueves, hundiéndose brevemente por debajo del 2% antes de recuperarse un poco. Los bajos rendimientos de los bonos son un indicador de malestar económico. Recordemos que los precios de los bonos y sus rendimientos se mueven en direcciones opuestas. 

Los inversionistas a menudo corren a comprar bonos del Tesoro cuando temen poner su dinero en activos más riesgosos, como las acciones. Y eso es lo que está ocurriendo ahora, a pesar de que hoy vivimos en un mundo donde el bono de deuda recibe una calificación de AA+. 

Además, un reporte emitido el mismo jueves por Morgan Stanley contribuyó a que más fondos buscaran resguardo en los bonos soberanos estadounidenses. El banco de inversión señaló que Estados Unidos está "peligrosamente cerca" de otra recesión. 

Para empeorar las cosas, en la mañana del jueves se divulgaron otros dos reportes económicos sombríos. La venta de casas existentes cayó 3.5% en julio, y la actividad industrial en la zona media del Atlántico se contrajo en agosto.   

Al parecer, ya no vale decir que el malestar económico es una consecuencia ‘transitoria' del terremoto japonés, ¿verdad?

"Esto es algo más que una mera turbulencia en los mercados. El mercado está reflejando la incertidumbre en la economía. La gente ve cómo disminuye su patrimonio y le preocupa su trabajo y su plan de jubilación. No podemos confiar en que el gasto del consumidor nos saque ese miedo del cuerpo", advierte Reena Aggarwal, profesora de finanzas en la Escuela de Negocios McDonough de la Universidad de Georgetown. 

¿Pueden bajar todavía más las tasas de rendimiento del bono del Tesoro? Japón, después de todo, tiene un bono a 10 años cuyo rendimiento ronda el 1%. Y cada vez hay más expertos preocupados de que Estados Unidos se encuentre en la mitad de la llamada ‘Década perdida', un mal que padeció la economía nipona.  

Con todo, quizá sea exagerado pensar que la economía estadounidense se deteriorará tan dramáticamente que se justificará esa caída en las tasas de rendimiento.

"¿Somos Japón? Por ahora no hay razones para que las tasas bajen a esos niveles", apunta Leslie Barbi, estratega de renta fija para la firma neoyorquina RS Investments. Barbi no descarta que las tasas puedan caer más en el corto plazo, pero indica que podrían estar cerca de tocar fondo. Muchos inversionistas podrían cansarse de poseer bonos del Tesoro con estos rendimientos tan bajos, agrega.

Por otro lado, los inversionistas tampoco ignoran los temores inflacionarios. El oro suele considerarse como una cobertura contra la inflación. Y, a diferencia del papel moneda, es un activo tangible con valor ‘real'. ¿Qué ha ocurrido entonces? Que los precios del oro se han disparado a máximos históricos. En las transacciones del mediodía del jueves pasado, el metal amarillo subió más de 25 dólares, o 1.5%, para llegar a los 1,820 dólares la onza.

Los inversionistas no pueden desestimar la amenaza de la inflación, en especial porque la Reserva Federal se ha comprometido a mantener las tasas a corto plazo ‘excepcionalmente bajas' hasta 2013.

"Las tasas de interés están muy bajas, pero en algún momento tienes que preocuparte por una futura inflación", advierte Aggarwal. 

La fuerte subida en los precios al consumidor (que en parte puede atribuirse a las políticas de la Reserva Federal, que han fomentado un entorno propicio para un dólar débil y un alza en las commodities) es preocupante. Aunque no se trate técnicamente del tipo de inflación que enseñan los libros de texto, para los consumidores sus efectos son los mismos. Si pagas más por la gasolina, la leche y la ropa, ¿a quién le importa si el llamado IPC subyacente, que excluye los volátiles precios de la energía y los alimentos, no aumentó tanto como el IPC general?

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"Aún no es como la inflación que vivió Estados Unidos en los 70. Pero está por encima de la media", señala Barbi. 

Con todo eso en mente, más los temores sobre la crisis de deuda en Europa, no sorprende que los inversionistas estén nerviosos. Estos problemas no se resolverán de un día para otro. Mientras la economía del país norteamericano esté floja y los precios al consumidor aumenten, la amenaza de una estanflación sigue siendo real.

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