El ‘corazón’ de Europa tiene taquicardia

En medio de la crisis de deuda en los países de la zona euro, Alemania y Francia pierden fuerza; las dos mayores potencias del bloque, que tratan de salvar la Unión, registran crecimientos pobres.
alemania francia sarkozy merkel  (Foto: CNN)
BERLÍN (CNN) -

No es difícil encontrar razones para la exasperante incapacidad de la zona euro para poner fin a la crisis de deuda.

Está la renuencia del Gobierno alemán a tomar las medidas audaces que parecen necesarias para lograr un cambio en la actitud del mercado hacia el proyecto de la moneda única.

Están los incesantes desencuentros públicos entre los 17 países de la zona euro, y el paso de tortuga al cual se han implementado las medidas acordadas para contener la crisis.

Y está el acechante desafío de reducir las montañas de deuda que se han acumulado en Grecia y otras economías.

Pero hasta ahora, había habido una constante a lo largo de la crisis que había ayudado al bloque a seguir adelante pese a los problemas: el fuerte crecimiento de la columna vertebral de Europa, liderado por Alemania.

Ahora, incluso ese pilar podría estar desmoronándose.

La semana pasada se conoció que la mayor economía de Europa creció un magro 0.1% en el segundo trimestre, noticia que tiene amplias consecuencias sobre el resto de la zona euro, incluso si fue ensombrecida por el encuentro que celebraron el mismo día la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Nicolas Sarkozy.

Los factores especiales, tales como un alza temporal de las importaciones de energía y la corrección de la actividad de la construcción tras un invierno cálido, podrían haber exagerado la magnitud de la debilidad alemana.

Sin embargo, si se suma el estancamiento del crecimiento francés también en el segundo trimestre, crece la posibilidad de una desaceleración en las economías que hasta hace poco habían mantenido a flote a la zona euro desde el inicio de la actual crisis hace dos años.

El riesgo de recesión

Eso tiene implicancias de consideración. Primero, los países como Grecia y Portugal que están desesperados por crecer, ya no pueden apoyarse en la demanda de sus socios del norte.

El viernes pasado, el ministro de Finanzas de Grecia, Evangelos Venizelos, dijo que la economía del país se contraería 4.5% este año, sembrando nuevas dudas sobre los pronósticos de un retorno al crecimiento el próximo año.

Para el bloque en su conjunto, esto es veneno.

Elga Bartsch, economista de Morgan Stanley, cree que la zona euro ahora enfrenta un riesgo real de recesión debido a una mezcla volátil de factores: una menor demanda global, un bajo acceso al crédito por parte de los bancos, las constantes medidas de austeridad, los altos precios de las materias primas, un euro sobrevaluado y tasas de interés más altas.

"Lo que muestran las cifras es que ni Alemania ni Francia van a ser las locomotoras para que la zona euro salga adelante. Con la zona euro en su conjunto al borde de la recesión, los riesgos de que otra crisis lleve a la región al abismo son significativos", agregó.

Desencanto del electorado

Una desaceleración repentina en los dos países que suponen la mitad del Producto Interno Bruto del bloque podría tener además grandes ramificaciones políticas, estrechando el margen de maniobra de Merkel y Sarkozy para enfrentar la crisis.

Merkel ya enfrenta una tarea difícil para conseguir apoyo de sus aliados conservadores con el fin de ampliar los poderes del mecanismo de rescate de la zona euro cuando la Cámara baja del Parlamento vote el proyecto el mes próximo.

Si la economía se debilitara más y el desempleo subiera, podría crecer el escepticismo de los alemanes frente a la exigencia de ayudar a sus socios europeos, en momentos en que Merkel enfrenta una fuerte presión diplomática para que acepte medidas más audaces, como una emisión de eurobonos.

"Si la debilidad de la economía que vimos en el segundo trimestre persiste, el debate en Alemania podría cambiar", estimó Norbert Barthle, experto en temas presupuestarios de los demócrata-cristianos de Merkel.

Las elecciones que se celebrarán el mes próximo en dos estados alemanes -Mecklenburg-Vorpommern y Berlín- deberían dar un primer indicio del malestar de los votantes con el manejo de la crisis europea por parte de Merkel.

Klaus-Peter Schoeppner, jefe de la encuestadora Emnid, dijo que la fuerte recuperación de los últimos dos años simplemente no la han sentido muchos votantes en estas regiones del este del país.

"La actitud es: '¿Por qué deberíamos pagar a otros cuando aún hay grandes problemas aquí?", explicó. "Si nos dirigiéramos a una recesión, si la desaceleración económica se propagara a otras partes de Alemania, entonces esta actitud podría propagarse", dijo Schoeppner.

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