La Fed: entre la recesión y la ortodoxia

El Banco Central está orillado a hacer un mayor esfuerzo para estimular a la economía; las expectativas de nuevas medidas aumentaronla semana pasada tras el anuncio de Ben Bernanke.
bernanke recesion eu  (Foto: CNN)
WASHINGTON (CNN) -

Un oscuro panorama económico en Estados Unidos está forzando a los funcionarios de la Reserva Federal a hurgar con más detenimiento en una caja de herramientas de política monetaria ya casi vacía, y considerar medidas que hasta hace poco se consideraban demasiado radicales, fuera de la ortodoxia de la entidad.

Una nueva caída de la economía estadounidense podría llevar a los funcionarios encargados de la política monetaria a adoptar medidas más agresivas para establecer guías económicas específicas para la dirección de las tasas de interés.

Los datos del empleo en agosto apuntaron a un mercado laboral al borde de la recesión, y los inversionistas están ansiosos de que la Fed adopte cierto tipo de medidas en septiembre (probablemente con esfuerzos adicionales para presionar más a la baja las tasas de interés de largo plazo).

Pero si las cosas empeoran, medidas tímidas en la dirección de más alivio no resolverían los problemas, presionando al Banco Central a ser incluso más audaz.

Una aproximación que fije metas explícitas para las condiciones económicas podría servir para cumplir los objetivos de incrementar la transparencia sobre las metas de la política y requeriría sólo de un compromiso verbal en lugar de comprar directamente activos, lo que ha demostrado ser controversial.

"El próximo paso sería el bosquejo del criterio, con metas numéricas para el desempleo y la inflación", dijo Mark Gertler, profesor de economía en la Universidad de Nueva York que ha sido asesor del Banco de la Reserva Federal de Nueva York.

Tal medida podría ayudar a la economía al permitir temporalmente una mayor inflación, reduciendo la carga de deuda de empresas y consumidores, dándole a esos sectores el incentivo agregado de gastar presionando al dólar a la baja.

"Donde ellos podrían ser más efectivos es señalando a los mercados qué tan rápido van a permitir que avance la recuperación antes de subir las tasas", dijo Gertler.

Las minutas del último encuentro de la Fed del 9 de agosto sugirieron que los funcionarios ya estaban considerando un cambio similar el mes pasado, incluso antes de que los datos económicos dieran un vuelco para lo peor.

"Al escoger describir el panorama de la política en términos de horizonte de tiempo, los miembros también consideraron condicionar el panorama del nivel de la tasa federal fondos en valores numéricos explícitos para la tasa de desempleo o la tasa de inflación", dijeron las minutas.

El presidente de la Fed de Chicago, Charles Evans, ha estado activo haciendo campaña para un objetivo de niveles de precios y en entrevistas de la semana anterior sugirió que el Banco Central debería permitir que la inflación se acelere hasta 3% para incentivar el empleo.

Pero si el presidente de la Fed, Ben Bernanke, opta por ese camino, probablemente enfrente la oposición de un ala de funcionarios que temen que la inflación, una vez que se acelere, podría salirse de control.

Incluso aquellos que no están ansiosos en torno a la inflación podrían preocuparse de que las medidas encasillen innecesariamente a la Fed en tratar de alcanzar un nivel específico del desempleo, cuando los funcionarios del Banco Central no tienen un control absoluto de las variables que afectan el mercado laboral.

Los economistas coinciden ampliamente en que el nivel del pleno empleo que es consistente con el crecimiento no inflacionario puede variar al transcurrir el tiempo.

"Esta idea se ha presentado, yo fui un poco cauto en torno a ella", dijo a periodistas la semana pasada Dennis Lockhart, presidente de la Fed de Atlanta.

El mes pasado, la Fed adoptó la medida sin procedente de decir que espera mantener las tasas de interés en niveles cercanos a cero al menos por otros dos años, en un esfuerzo por presionar a la baja el costo del préstamo de largo plazo.

No obstante, la economía continuó mostrándose débil.

La perspectiva de una nueva caída de la economía pareció ganar espacio después que el Gobierno dijo el viernes pasado que el mercado laboral estadounidense no logró agregar empleos el mes pasado por primera vez en casi un año, al tiempo que la tasa de desempleo se mantuvo estancada en 9.1%.

Ante ese telón de fondo, la Fed podría comenzar a evaluar el uso de opciones de política monetaria más controversiales que le quedan en su caja de herramientas.

Preparándose para un Twist

¿Qué hará la Fed en el muy corto plazo?

Muchos analistas esperan cierto tipo de nuevo anuncio de política monetaria en el próximo encuentro del Banco Central el 20 y 21 de septiembre.

Las expectativas de nuevas medidas aumentaron la semana pasada, cuando Bernanke anunció que el encuentro de este mes, originalmente previsto para un solo día, se extendería a dos días a fin de tener más tiempo para que los funcionarios discutan sus opciones.

"Estoy esperando que de alguna manera ellos hablen de extender el vencimiento de sus tenencias", dijo Dana Saporta, economista de Credit Suisse. "No me parece probable que Bernanke anuncie que habrá dos días de reuniones donde las opciones serán ampliamente discutidas y que luego anuncie que prevalece el status quo al final del encuentro".

Para su próxima medida de alivio, la Fed casi ciertamente buscará inclinar su portafolio de bonos hacia vencimientos de largo tiempo para tratar de poner más presiones a la baja en las tasas de interés de largo plazo. No es claro, sin embargo, exactamente cómo la Fed podría modificar su portafolio.

La manera más modesta de hacer esto sería simplemente reinvirtiendo lo que ha recaudado por la madurez de los bonos que mantiene en papeles de largo vencimiento.

Otra manera, similar a una política de 1961 conocida como "Operación Twist" en alusión al baile que estaba de moda en esa época, involucraría vender activamente valores de corta duración para comprar otros papeles de largo vencimiento.

Ambas posibilidades han sido ampliamente discutidas. Probablemente ninguna tendrá un gran impacto económico, pero fortalecerían la sicología del mercado en un momento frágil, permitiendo a los funcionarios de la Fed ganar tiempo para debatir medidas más agresivas.

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Los analistas de Keefe, Bruyette and Woods incluso ven la posibilidad de que la Fed eventualmente pueda tratar de complementar los nuevos esfuerzos del Gobierno del presidente Barack Obama para el sector inmobiliario lanzando un nuevo y propio estímulo hipotecario.

"A lo largo del camino", dijeron en una nota de investigación, "no descartaríamos que la Fed utilice una modificada Operación Twist que involucraría la reinversión de lo recaudado por el vencimiento de bonos en valores respaldados por hipotecas o incluso vendiendo bonos de corto plazo para comprar valores respaldados por hipotecas".

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